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La vida, en sí misma, no tiene sentido:Crecer, sufrir, gozar, reproducirse, envejecer, enfermar, morir... Solo el velo del sueño de la conciencia le permite al hombre máquina seguir este biorritmo fatal; el sueño de la conciencia es el narcótico tranquilizante del animal intelectual equivocadamente llamado hombre. El hombre que comienza a despertar, ya no puede vivir como los dormidos; comprende las causas que lo esclavizan a la Rueda del Samsara, y emprende la más heroica de todas las batallas:
La Gran Rebelión.