El arte de relajarse, concentrarse y meditar: habilidades clásicas para mentes actuales
El arte de relajarse, concentrarse y meditar: habilidades clásicas para mentes actuales
- EAN: 9788486615710
- ISBN: 9788486615710
- Editorial: Ediciones Dharma
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación: Cartoné
- Medidas: 140 X 220 mm.
- Páginas: 190
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Disponible 48/72 horas
Descripción
Los desafíos de los milenios y la inspiración del espíritu humano han dado origen a innumerables técnicas de relajación, concentración y meditación. Cada una de estas técnicas incrementa efectivamente nuestras fuerzas positivas y elimina los factores que obstruyen el fluir de nuestras energías de vida.En las páginas que siguen se encuentra la destilación de los métodos más eficaces para mejorar la calidad de la salud y el rendimiento personal, métodos que desarrollan la confianzas y la autoestima, que hacen que se domine el dolor y se despierte la creatividad, que se incremente la compasión, el poder y la paz de la mente. Una inteligente recopilación de antiguos antídotos para el estrés de la vida moderna, cuya eficacia ha sido probada a lo largo del tiempo.Con claridad, compasión y profundidad, se ofrece al lector docenas de variados y deliciosos sabores del mundo de la meditación, lo que convierte a este libro en una guía directa y sencilla para dicha práctica. Las técnicas incluidas en este libro han hecho maravillas. Al utilizarlas, se puede profundizar en la apreciación que uno tiene de la vida. Nos hace falta aprender cómo estar en lugar de qué hacer. Este libro es una buena herramienta para poder conseguirlo.
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Meditaciones guiadas
Si usted tiene estima por su mente, por su cuerpo, por sus ideas, por su concepción de la vida, no le servirá este libro. Si busca una lectura amena, desenfadada, casi trivial con la que matar el tiempo, éste no es su libro. Si hay algo que puede matar este libro no es precisamente el tiempo, sino la muerte misma, es decir, en concepto "muerte" y, con él, el concepto "nacimiento".
Los tres capítulos que integran el libro tienen, cada uno, un sobrenombre que define el objetivo para el que fueron redactados; El encuentro (cap.I), es decir, el contacto o tanteo entre el lector y el libro ( o mejor dicho, con las primeras proposiciones del libro); El Asperón (cap.II), denominación de una antigua marca de jabón mezclado con arena para facilitar la erosión de la suciedad; El Destazador (cap.III), porque tritura hasta deshacer los conglomerados físicos, psíquicos y mentales que producen la sensación de individualidad, la erronea identificación del "yo" con el cuerpo-mente, es decir, la ilusión de la separatividad... Cariñosamente su autor pretende representar con ello la paulatina disolución (Asperón) de conceptos a que debe someterse el lector hasta por fin despojarse simbólicamente de su propia piel exterior y darse la vuelta completamente como un simple calcetín.
Este "destazarse", que equivale a la "muerte" del ego, es el paso previo para atravesar, sin moverse de uno mismo, el umbral que precede a la contemplación del verdadero Ser.
El lector encontará en este libro una serie de proposiciones o meditaciones para replantearse "conceptos". En buena medida, lo que no somos es lo que nuestra mente nos presenta como los conceptos "este hombre que yo soy" o "esta mujer que yo soy", "mi cuerpo", "mi mente", "mi alma", "mi espíritu", "este mundo", "este universo".
Pero entonces ¿quién soy yo?, ¿qué somos?, ¿qué es la realidad?
dto.
El corazón de la plegaria
En El corazón de la plegaria, Rupert Spira profundiza en la comprensión de que la paz y la felicidad que anhelamos se hallan en el conocimiento de nuestro propio ser.
Basándose en las reflexiones desarrolladas previamente en sus obras Ser consciente de ser consciente y Ser yo, este nuevo volumen de la colección «La esencia de la meditación» explora otro aspecto esencial del ámbito meditativo: la unión con Dios, que tradicionalmente se ha abordado a través de la oración.
La creencia compartida por la mayoría de la gente de que somos seres separados que componemos una parte minúscula de un vasto mundo nos lleva a proyectar la idea de Dios a una distancia infinita de nosotros. Pero, en realidad, somos seres ilimitados, impersonales, indivisibles e infinitos, y esa separación de Dios no existe. El ser infinito no sabe de unión o separación. Solo existe el ser infinito de Dios, y nosotros somos Eso. Esa es la rendición final.
Desde esta perspectiva, nuestro anhelo de Dios es el amor que Dios siente por nosotros.
dto.
