El deseo deseado
El deseo deseado
- EAN: 9788489768154
- ISBN: 9788489768154
- Editorial: Ediciones Indigo
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 150 X 220 mm.
- Páginas: 88
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Descripción
El deseo deseado
Otros libros de Alquímia
El libro de las figuras jeroglíficas
El libro de las figuras jeroglíficas de Nicolás Flamel es sin duda el más famoso de los textos de alquimia occidentales; escrito "para aportar nuevas luces sobre el Elixir de Larga Vida", este libro toma su origen en otro enigmático libro: El libro de Abraham el Judío cuya existencia se discute aún hoy en día, y sirvió de inspiración a otro libro no menos enigmático: El misterio de las catedrales de Fulcanelli. El libro de las figuras jeroglíficas es el primer documento escrito sobre el sentido iniciático y alquímico del Camino de Santiago.
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Las doce llaves de la Filosofía
El autor narra en primera persona, cómo a partir de la enfermedad de un hermano de su congregación, y en su afán por curarlo, empezó a interesarse por las propiedades de las plantas, y su destilación. Más adelante continuó aprendiendo a trabajar con metales y minerales, y finalmente logró la completa recuperación del hermano enfermo.
Esta obra, considerada una de las más importantes en el campo de la alquimia, fue publicada por primera vez en 1559, tras la muerte del Hermano Basilio Valentín, el cual tomó como inspiración para su aprendizaje a los más reputados filósofos que le precedieron.
Aunque existen pocos datos sobre la biografía de el monje y filósofo Basilio Valentín, su nacimiento se sitúa hacia mediados del siglo XVI. Se sabe que vivió en la abadía de San Pedro, en Erfurt, y está considerado como el mejor artista que el arte hermético haya tenido jamás.
Incluye los grabados originales de las 12 llaves y apéndices sobre el azufre y la sal de los filosofos
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Rasgando los velos del alma
La idea que subyace en el proceso de la transmutación alquímica es básicamente la muerte de una sustancia determinada y su resurrección o renacimiento como otra sustancia distinta, más perfecta, y más noble. Cuando los alquimistas se referían a este proceso lo hacían aludiendo a sustancias metálicas, las cuales, al estar referidas a sus cualidades sóficas estaban mencionando a las cualidades del alma, cualidades que se expresan en el carácter del hombre.
El hombre puede compararse a un metal con muchas impurezas, susceptible de ser transformado en oro por efecto de la Piedra Filosofal, la cual he manifestado de forma explícita que está formada fundamentalmente de mercurio. El cuerpo físico humano, entendiendo éste no sólo como la carne y los huesos, sino también como el conjunto de instintos, deseos e impulsos que provienen de lo inconsciente, debe ser tocado por esa Piedra, para lo cual debe permitir que el mercurio lo permee completamente. Esta operación lleva al metal, en este caso al hombre, a su sustancia original, a su estado original, sin las adherencias que se le han ido acumulando durante el transcurso de la vida, y puede que incluso desde antes.
En este momento del proceso, la alquimia nos dice que el oro está cerca, sólo hacen falta semillas de oro , las cuales, añadidas a esa sustancia original, la irán convirtiendo en oro, como si de un proceso de fermentación se tratara. El hombre sale del sueño profundo al que ha estado sometido y comienza su despertar.
Ese despertar conlleva más alma, ser más consciente de ella, pues desde el punto de vista del alquimista, el opus es el sendero de la forja del alma, principal protagonista del viaje arquetípico que el opus alquímico nos propone.
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