El gran libro del tarot
El gran libro del tarot
- EAN: 9788441414068
- ISBN: 9788441414068
- Editorial: Editorial Edaf, S.A.
- Año de la edición: 2018
- Encuadernación: Cartoné
- Medidas: 18 X 27 mm.
- Páginas: 214
(0 Comentarios)
Comenta y valora este libro
AGOTADO
Otros libros de Tarot
El tarot instantáneo
La mayoría de libros para la enseñanza del tarot exigen que el lector memorice las palabras clave de cada carta. Con 78 cartas y múltiples palabras clave para cada una de ellas, esto supone tener que memorizar cientos de significados, todo un desafío para quienes nunca han tenido antes en sus manos un mazo de cartas del tarot. Donald Tyson libera a los principiantes de esa carga al ofrecer un enfoque totalmente nuevo, fácil y efectivo de leer el tarot.
La clave para este sistema único es la frase del tarot, en la que el significado complejo de una carta queda reducido a tres elementos: identidad, acción y dirección. Estos elementos se corresponden con un nombre, un verbo y un adverbio, que forman una frase sencilla y ofrecen un significado escueto para cada carta.
Con este libro aprenderá a interpretar los significados colectivos de conjuntos de tres cartas, dentro de una variedad de tiradas pensadas para contestar cualquier pregunta. Un cuadro rápido de referencia, que incluye significados de la tirada inversa, le evita el problema de tener que revisar todo el libro cuando se encuentre en medio de una lectura. Este método flexible, rápido y divertido está concebido a prueba de fallos y puede aplicarse en cualquier mazo de cartas del tarot.
dto.
Los Arcanos mayores del Tarot
En estas meditaciones, un pensador cristiano y piadoso de innegable probidad nos da a conocer los símbolos del hermetismo cristiano en sus distintos planos -mística, gnosis y magia- recurriendo a las ciencias cabalísticas y a ciertos aspectos de la alquimia y la astrología. Dichos símbolos aparecen en los llamados arcanos mayores del antiguo juego de cartas conocido por el nombre de taroco o, más comúnmente hoy, tarot. El autor trata de situarlos en el plano de la sabiduría más profunda, por lo universal, del misterio católico.Recordemos, en primer lugar, que semejante tentativa no es única en la historia del pensamiento católico, teológico y filosófico, por extraño que les resulte a muchos lectores creyentes actuales. La antigua sabiduría bíblica y cristiana luchó desde el principio contra todo fatalismo en nombre de la soberanía y libertad de Dios frente a todas las potencias cósmicas, sin negar por ello la existencia de causas segundas de orden terreno utilizadas por la Providencia para dirigir el curso de las cosas. Recordemos en este contexto la doctrina de san Pablo según la cual los elementos del mundo (venerados por muchos como potencias angélicas), las potestades y dominaciones, los príncipes de este siglo, son reconocidos en su realidad y eficiencia, pero han de ser también sojuzgados e incorporados al cortejo triunfal de Cristo (Col 2,15). Orígenes, yendo hasta el final de esa línea de pensamiento, acometió como cristiano la empresa de esclarecer con la revelación bíblica no sólo la sabiduría filosófica de los paganos, sino también la «sabiduría de los príncipes de este mundo» (1Cor 2,6), por lo cual entendía él «algo así como la filosofía oculta de los egipcios» (aludiendo especialmente a los escritos herméticos atribuidos a Hermes Trismegisto, es decir, el dios egipcio Thot), «la astrología de los caldeos e hindúes, que prometen enseñar la ciencia de las cosas supraterrenas», y asimismo «las múltiples doctrinas de los griegos acerca de lo divino».Dentro justamente de esta tradición ininterrumpida que se esfuerza con verdadera escrupulosidad por alcanzar el corazón mismo de la sabiduría cristiana hay que colocar a nuestro autor. Cierto que en ocasiones se aparta un poco de esta vía central dando un paso de más hacia la izquierda (por ejemplo, cuando dice que la doctrina de la reencarnación es al menos digna de examen desde la perspectiva cristiana) o hacia la derecha (al avecinar demasiado al dogma, de manera un tanto fundamentalista, simples opiniones o prácticas religiosas, o cuando de pronto se pone a hablar de los consejos evangélicos, la recitación del rosario y cosas parecidas). Con todo, la abundancia casi aplastante de auténticas y fecundas luces que proyecta sobre nosotros bien justifica que un público más numeroso de lectores no se vea privado de esta riqueza espiritual. De hecho, sin apenas propaganda, estas cartas de ultratumba han empezado a llegar a sus destinatarios, esos amigos desconocidos a quienes van dirigidas.Con la publicación de esta obra, la Editorial Herder espera prestar un servicio positivo a la reflexión teológica de los lectores de habla castellana, que encontrarán en ella un cierto contrapeso a los estudios teológicos excesivamente abstractos o positivistas, por una parte, y sobre todo a los malabarismos superficiales de la literatura esotérica (magia, gnosis, astrología, horóscopos) hoy tan de moda, por la otra. El cristiano adulto debe, como ya recomendaba san Pablo a sus discípulos, «examinarlo todo y quedarse con lo bueno» (1Tes 5,21).
dto.
Con las manos en el Tarot
"La ingeniosa, sugerente y sutil utilización de los símbolos del tarot para generar bellísimas sugerencias hipnóticas de transformación y crecimiento personal me ha cautivado. De facilísima lectura, este libro es una pequeña joya y una invitación a un ejercicio de reconstrucción personal más que interesante y sin duda benefico. Una invitación de la mano de una educadora experta con una sólida formación en hipnosis clínica y experimental que ha logrado aunar educación, procesos hipnóticos y símbolos del tarot con una visión exquisitamente original para ofrecer una experiencia germinativa única y hermosa", Chema Nieto, medico y psicólogo, cofundador de la Sociedad Hipnológica Científica. "Una guía imprescindible para sentir el tarot, quizás la única forma de entenderlo e integrarlo sin filtros. La autora consigue a traves del proceso creativo del tarot que los arquetipos de este mazo de cartas tan enigmático como popular encuentren a traves de la vía de las metáforas hipnóticas una forma de manifestarse en la propia persona, alcanzando una dimensión más allá de la pura práctica; la dimensión de la experiencia, quizás y solo quizás el único camino por el cual encontramos nuestra verdad", Victoria Braojos, directora y fundadora de La Orden de Ayala.
dto.
