El hombre a la conquista de su destino
El hombre a la conquista de su destino
- EAN: 9788493230173
- ISBN: 9788493230173
- Editorial: Asociación Prosveta Española
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 0 X 0 mm.
- Páginas: 106
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Disponible 48/72 horas
Descripción
¿Por qué nacemos en un determinado país y en una determinada familia? ¿Por qué algunos gozan de buena salud, son inteligentes,ricos, poderosos, triunfan, mientras que otros están limitados y en desventaja? ¿Cuál es el origen y el sentido de los lazos que nos vemos obligados a mantener, sin saberlo,con otros seres?... Incluso el hombre que se cree completamente liberado sufre su destino porque ignora las leyes que le rigen. Al revelar estas leyes a sus discipulos, un Maestro no sólo les ayuda a desenredar los hilos enmarañados de su vida, sino que les proporciona la posibilidad de convertirse a si mismos en maestros de su destino.
Omraam Mikhaël Aïvanhov.
Indice de materias
1. La ley de causa y efecto
2. "Separarás lo sutil de lo denso..."
3. Evolución y creación
4. Justicia humana y justicia divina ( Leer capítulo )
5. La ley de analogía
6. Leyes de la naturaleza y leyes morales
7. La ley de grabación
8. La reencarnación
Otros libros de Aïvanhov
El Alma Instrumento Del Espiritu
« El espíritu trabaja sobre la materia por intermedio del alma. El alma es un instrumento del espíritu, un instrumento del que se sirve para llegar al plano físico, porque el espíritu, por si sólo, no puede llegar a él. Únicamente el alma tiene la posibilidad de alcanzar la materia y, a través de ella, el espíritu trabaja sobre la materia, modelándola, formándola y ordenándola. Sin el alma, sin las posibilidades del alma, el espíritu no tiene ningún poder sobre la materia. »
dto.
Pensamientos cotidianos 2012
13 agosto: La espiritualidad no se limita a los ejercicios denominados espirituales: la meditación, la oración, etc. En realidad, cualquier actividad de la vida cotidiana puede ser espiritualizada si se sabe introducir en ella un elemento divino. Y a la inversa, la oración, la meditación o toda otra actividad llamada “espiritualidad” puede convertirse extremadamente prosaica si no está animada, sostenida por una idea sublime, un ideal superior.
LA espiritualidad no consiste en descuidar o menospreciar el mundo material, sino en esforzarnos siempre para obrar con la luz y para la luz. Sólo con esta condición, incluso la actividad más ordinaria puede servir para elevarnos, para armonizarnos, para unirnos con el mundo divino.
El Maestro Omraam Mikhaël Aïvanhov (1900-1986), filósofo y pedagogo francés de origen búlgaro, vino a Francia en 1937. Aunque su obra aborda los múltiples aspectos de la Ciencia iniciática, precisa: “Cada uno debe trabajar para su propio desarrollo, con la condición de que no lo haga tan sólo para sí mismo, sino para el bien de la colectividad. En ese momento, la colectividad se convierte en una fraternidad. Una fraternidad es una colectividad donde reina una verdadera cohesión, porque trabajando en ella para sí mismo, cada individuo trabaja también conscientemente para el bien de todos.”
Omraam Mikhaël Aïvanhov Nacido el 31 de enero de 1900 en Serbtzy (Macedonia), Mikhaël Aïvanhov encontró al Maestro Peter Deunov en 1917 en la ciudad búlgara de Varna. Después de los estudios universitarios en Sofía, enseñó primero como maestro y luego como profesor y a partir de 1934 fue director de instituto. Al mismo tiempo seguía asiduamente la enseñanza del Maestro Peter Deunov, quien era para él un campo infinito de exploraciones y experiencias. Se trasladó a Francia en 1937 donde dio lo esencial de su enseñanza. A través de más de 5000 conferencias, explora la naturaleza humana en su entorno, a escala individual, familiar, social, planetaria. Aquél a quien llamamos Maestro, en la acepción oriental del término referida al control personal y al talento pedagógico, nos dice: «lo que deseo con esta enseñanza, es daros nociones sobre la vida, sobre vosotros mismos, cómo estáis construidos, qué relaciones tenéis con todo el universo y qué intercambios debéis hacer después entre vosotros y el universo, que es la Vida. En 1959, el Hermano Mikhaël (tal como aún se le llamaba entonces) partió a India. Allí encuentra a Neem Karoli Baba, quien le dio el nombre de Omraam. “Este nombre, comenta Georg Feuerstein, está compuesto por Om y Ram, dos mantras muy conocidos en India que son dos palabras sánscritas cargadas de poder. * Om es el mantra más sagrado de los hindúes. Representa lo Absoluto o lo Divino. * La sílaba Ram , escrita en francés «Raam» para que sea bien pronunciada, es el mantra que representa el elemento fuego. El Maestro explicaba el sentido iniciático de su nombre de la siguiente forma: «El nombre que se me dio en India, Omraam, corresponde a los dos procesos «solve» y «coagula» de los alquimistas: Om disuelve las cosas, las hace sutiles, y Raam las materializa, las concretiza.
dto.
La armonía
"Existe un mundo de la armonía, un mundo eterno de donde ha salido la multiplicidad infinita de formas, de colores, de sonidos, de perfumes, de sabores…
Aquel que consigue acercarse a este mundo saborea sensaciones de una tal riqueza, de una tal intensidad que ya no desea nada más. Es algo indescriptible, casi imposible de soportar. Al contacto con esta armonía, comprende cómo vive el universo, cómo vibra, cuál es su estructura, cuál es su predestinación. Os imagináis que, para descubrir los secretos de la creación, es preciso buscar, estudiar, leer. No, para conocer el universo es necesario aprender a vibrar al unísono con él, gracias a los órganos del conocimiento espiritual: el plexo solar, el centro Hara, el aura… Todo el poder del espiritualista está en su voluntad de ponerse en armonía con el cuerpo universal, de alcanzar la cima y vivir la vida cósmica."
dto.
