El hombre que plantaba árboles
El hombre que plantaba árboles
- EAN: 9788476516867
- ISBN: 9788476516867
- Editorial: José J. de Olañeta, Editor
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 110 X 140 mm.
- Páginas: 76
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AGOTADO
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Nada es azar
La lucha por vencer la gravedad interior y exterior, por liberarse de las ataduras y los temores, para finalmente elevar el espíritu y el cuerpo, encuentran su analogía, para Richard Bach, en el acto de volar.
En este libro, el famoso y admirado autor de Juan Salvador Gaviota nos invita a sobrevolar su inmenso país en uno de aquellos épicos biplanos de la Primera Guerra Mundial, lo que equivale a cruzar España en un Rocinante, Rusia en una troica o Venecia en una góndola.
Así, lo acompañamos cuando aterriza en el patio de cualquier finca del Oeste, entre gallinas, vacas y caballos; cuando invita a los campesinos a mirar sus campos desde lo alto y a los aldeanos a planear sobre los techos de sus pueblos; y por la noche, cuando participa en una charla en torno a una fogata y duerme bajo las alas de su avión.
Un año de aventuras y aprendizaje, relatado con el estilo entrañable que ha hecho de Richard Bach un autor admirado por varias generaciones de lectores.
dto.
El laberinto de Grode
Jean Alphonse Morvan nos presenta al laberinto como una metáfora del camino espiritual recorrido por un hombre, teniendo por marco la búsqueda de la verdad y de uno mismo. El protagonista, Axel Grode, es un hábil jardinero que ha diseñado extraordinarios laberintos para el palacio real y para su ciudad. Sin embargo, es desafiado por un extraño personaje que lo invita a recorrer un laberinto superior a los que él realiza (El Gran Laberinto), y allí comienza a deshilvanarse una historia en la que Grode deberá pasar por una serie de pruebas. Estas pruebas se encuentran dentro del Gran Laberinto, que tiene la particularidad de ser apenas un largo pasillo. Pero lo que, en apariencia, se le presenta como algo sencillo, se complica porque a ambos lados del pasillo hay puertas con sugerentes títulos en las que Grode entra, tentado por su orgullo y su soberbia.
La metáfora que la obra nos propone es la de los múltiples caminos en los que el hombre se pierde, olvidando el verdadero rumbo de la vida, que no es otro que el de avanzar hacia la luz.
dto.