El libro de los secretos de Henoc
El libro de los secretos de Henoc
- EAN: 9799707610124
- ISBN: 9799707610124
- Editorial: Yug
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación:
- Medidas: 130 X 200 mm.
- Páginas: 96
(0 Comentarios)
Comenta y valora este libro
En stock. Envío inmediato.
Descripción
"Hubo un hombre sabio por quien el Señor concibió amor, mostrándole las moradas superiores, lo grande, inconcebible e inmutable del reino de Dios, la gloriosa y luminosa condición de los servidores del Señor y el trono del Altísimo, y los grados y manifestaciones de las huestes inmateriales y el ministerio de la multitud de elementos, y el canto de las huestes de querubines y la infinita luz" y "los Grigori, los cuales junto con su príncipe Satanás rechazaron al Señor de Luz".
Ese hombre fue Henoc, y este libro apocalíptico, mágico, cabalístico y cosmogónico, en visiones llenas de claves y misterios, nos da "los grandes secretos que Dios le reveló y le mostró toda su sabiduría y poder, cómo creó todas las fuerzas celestes y terrenas y todo lo que se mueve, incluido el hombre".
Henoc advierte a sus hijos sobre todas las cosas que salieron de labios del Señor, cómo las vio, las oyó y escribió; vio a los que portan las llaves del infierno y midió y transcribió los juicios de Dios. Henoc instruye que no denigren el rostro del hombre, y descubre sus siete naturalezas y su composición.
Otros libros de Cristianismo
El libro de Enoc
El Libro de Henoch, es una obra indispensable para los estudiosos de los grandes misterios de la humanidad. Por su naturaleza este libro nos permite su interpretación desde muchos ángulos del saber humano; sus implicaciones en el campo religioso son evidentes, ya que nos narra las visiones de Henoch guiado por los Ángeles. Tiene una visión kabalística y simbólica. Los estudiosos del fenómeno ovni encuentran interesantes objetos de estudio, pues nos habla de la tutela extraterrestre de la civilización humana.
El libro proviene de un manuscrito etíope, y es citado en gran parte de los escritos religiosos antiguos. En él se narra la iniciación de Henoch y se reflejan abundantemente muchas historias similares, tanto en el fondo como en el simbolismo, a las que encontramos en La Biblia, el Corán, el Zohar o la Kabbala.
dto.
El Cristo Cósmico
Hemos alcanzado un punto de la evolución humana y divina en el que debemos recordar todo lo previo para comprender todo lo que va a seguir. Aquí, el influjo de Arriba y el esfuerzo de abajo se encuentran en un punto luminoso que proyecta sus rayos tanto hacia atrás, sobre el pasado inmemorial, como hacia adelante, sobre el futuro infinito.
El advenimiento de Cristo es el punto central, el foco incandescente de la Historia. Marca un giro, un cambio de orientación, un impulso nuevo y prodigioso. No resulta extraño que sea percibido por los materialistas obstinados como una desviación funesta, y por los simples creyentes como un artificio que permite eliminar el pasado y rehacer el mundo partiendo de nada. A decir verdad, los primeros son víctimas de la ceguera espiritual y los segundos de la estrechez de horizonte. Si la manifestación de Cristo a través del Maestro Jesus es un hecho de una inalcanzable magnitud, no hay que olvidar qeu fue preparada por toda la evolución precedente. Una red de hilos invisibles la vincula a todo el pasado de nuestro planeta. Un rayo desciende del corazón de Dios al corazón del homnbre y le recuerda su celeste origen a la tierra, hija del Sol y al Hombre, hijo de los Dioses.
dto.
Judas, ¿traidor o iniciado?
¿Y si Judas, en lugar de ser el traidor vilipendiado y escarnecido, hubiera sido el verdadero iniciado que realmente disfrutó de los favores del Maestro, e incluso el verdadero encargado de transmitir su mensaje?
Esta hipótesis, actualizada recientemente gracias a la reaparición de un manuscrito que lleva por título
Evangelio de Judas, es sometida por Émile Gillabert a la prueba de los textos. Fundamentada en los Evangelios canónicos, recibe su confirmación gracias al Evangelio según Tomás descubierto en 1945 en Nag Hammadi.
En algunos importantes documentos, aunque no reconocidos por la Iglesia, el nombre de Judas aparece asociado al de Tomás, –que quiere decir «mellizo», «álter ego»–, y a veces también al de Dídimo, que es igualmente sinónimo de «mellizo». Este doble, incluso triple nombre, siempre se utilizaba para referirse al discípulo que Jesús amaba, el iniciado.
En estas condiciones, la rehabilitación de Judas, si es aceptada, no puede ser más que total, y el beso de Judas, en lugar de ser el de un delator, pasaría a convertirse en el testimonio de la lealtad, el valor y el Amor fraterno.
ÉMILE GILLABERT es autor de siete libros centrados en el Evangelio de Tomás y el pensamiento oriental. Su obra nos permite una nueva lectura de los Evangelios. Con una coherencia jamás desmentida, nos revela las claves de la Gnosis con el fin de permitirnos acceder a un conocimiento liberador.
dto.
