La duodécima revelación
La duodécima revelación
- EAN: 9788466332132
- ISBN: 9788466332132
- Editorial: Debolsillo
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación:
- Medidas: 130 X 190 mm.
- Páginas: 215
(0 Comentarios)
Comenta y valora este libro
AGOTADO
Descripción
Esta cuarta parte de «La Profecía Celestina» explora, a través de lo que su autor denomina «efecto parábola», las semejanzas y las diferencias que existen entre las religiones del mundo y revela los mensajes fundamentales que se esconden en ellas.Los protagonistas deLa Duodécima Revelaciónreciben un pedazo de un antiguo
Otros libros de Narrativa
Los cuentos de Eliahu el profeta
En la tradición religiosa judía, el profeta Eliahu o Elías, referido en Reyes I y II del Antiguo Testamento, tiene una enorme importancia, sólo superada por la de Moisés.
A lo largo de las generaciones, este profeta ha alimentado el imaginario popular con innumerables leyendas y relatos, trasmitidos oralmente o por escrito. En este libro se recogen treinta y dos, tanto procedentes de la tradición folclórica como literaria, y traducidos por Varda Fiszbein de sus versiones originales en ídish.
A menudo disfrazado, Eliahu resuelve los problemas materiales o espirituales de los más desfavorecidos y acude cada vez que se lo necesita para impartir justicia, castigar a los descarriados y premiar a los justos y temerosos de Dios. Y sólo estos últimos reúnen los méritos para verlo en sueños o, en ocasiones, incluso durante la vigilia.
No obstante, todos los judíos tienen la esperanza de verlo, ya que según la tradición hebrea –y acaso sea ésta la máxima relevancia del profeta Elías– él será el heraldo anunciador de la llegada del Mesías en el día del Juicio Final, cuando por fin se inaugure una era de paz, justicia y bondad universal.
dto.
El despertar de la princesa
En los cuentos de hadas conocidos, como La Bella Durmiente o Blancanieves, una cautivadora doncella cae bajo un maligno hechizo y queda dormida, casi muerta, hasta que un valeroso héroe la despierta. No es esto lo que ocurre en los cuentos agrupados y glosados en El despertar de la princesa. Aquí es el hombre el que duerme, y la mujer la que debe romper el hechizo que tiene atrapado al rey y al reino.
Escogidos entre más de siete mil leídos por su autor, los cuentos que se exponen en este libro proceden de Alemania, Italia, Irak, Japón, Rusia, Siberia, Suiza... con temas que giran alrededor de los rigores de la feminidad adulta más que de las fantasías de la adolescencia. Sus protagonistas se enfrentan a desafíos de valor universal. Mujeres maltratadas transforman a maridos crueles; mujeres infieles se reforman a sí mismas; hermanas inteligentes burlan a sultanes... Existen hombres buenos y hombres malos, madres virtuosas y arpías traicioneras. Y siempre hay complejidad, luz y sombra, maldad y redención.
El autor ha escogido versiones desconocidas de cuentos muy conocidos, y de este modo presenta, de una forma nueva y fresca, la antigua sabiduría que contienen. Con comentarios procedentes tanto de la experiencia clínica como de la literatura universal, el psiquiatra A.B. Chinen deshace estereotipos y nos induce a repensar el concepto y el alcance de la auténtica feminidad.
El despertar de la princesa es así un testimonio apasionante que nos recuerda el sentido más profundo de las mitologías sobre la mujer. Existe una firme vigilancia, una pasión no sólo para sobrevivir sino también para prevalecer, y dentro de cada mujer está latente un gritos que puede despertar y galvanizar al mundo.
dto.
Te dibujaré una armadura
La historia neuroATÍPICA de Otto
Mi niño no dibuja ni escribe, tampoco lo intenta. Coge el lápiz, hace una raya y con eso es suficiente. Entonces le obligo a hacer sus cuadernos de caligrafía, a unir puntos, a crear formas. Se concentra, se esmera, pone interés y después vuelve corriendo a su lado de la orilla, adonde quiera que él vive, adonde no puedo acompañarle. ¿A dónde vas a ir mi niño con el corazón tan blanco y el alma tan rubia? Si por lo menos tuvieses espinas. Como el Principito, eres puro y vienes de una estrella, no comprendes a las personas grandes, no mides el peligro, no te dejas interrogar y jamás olvidas una pregunta una vez que la hayas formulado. Mi principito. Que viajas por los planetas y buscas tu puesta de sol. Yo te dibujaré una armadura, con espada y escudo.
dto.
