La gnosis eterna
La gnosis eterna
- EAN: 9788481645859
- ISBN: 9788481645859
- Editorial: Editorial Trotta, S.A.
- Año de la edición: 2003
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 150 X 230 mm.
- Páginas: 376
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AGOTADO
Descripción
Antes del hallazgo de la Biblioteca de Nag Hammadi, se conocieron otros manuscritos en escritura copta, los llamados códice de Bruce y códice de Askew. Por primera vez se acomete aquí la edición castellana de estos textos, presentada en dos volúmenes.
En el primero se ofrece la traducción del Libro del gran discurso iniciático (conocido bajo el título impropio de los «Dos Libros de Ieu») y del Tratado sin tí tulo, ambos pertenecientes al códice de Bruce. Pero un conocimiento completo de los gnósticos exige que se incluyan también en esta antología otras fuentes en copto (el Papiro gnóstico de Berlín 8502), o en griego y siríaco (el «Himno de la perla» de los Hechos de Tomás), así como los escritos de los eclesiásticos que polemizaron con ellos. Sobre la base de las ediciones críticas últimas (M. Marcovich y otros) se reúnen además las noticias sobre los denominados simonianos, barbelognósticos y setianos, ofitas, basilidianos, valentinianos, etc. El segundo volumen, de próxima publicación, ofrece la versión directa de la conocida como Pistis Sophia.
El presente volumen se abre con una introducción general a la obra que, acompañada por una cuidada y amplia bibliografía, quiere presentar al lector la nueva imagen que el gnosticismo ha alcanzado en nuestros días y ayudarle así en la lectura del conjunto de esta literatura.
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Sentirse habitado por la presencia
El yo es fuente inevitable de sufrimiento, porque, en su afán de autoafirmarse, identificándose con la mente, nos aleja de la realidad y de la vida. Consciente del destino a donde el yo conduce, del sufrimiento que genera y de la ignorancia y mentira en que nos envuelve, nos resultará fácil reconocer la necesidad y la importancia de liberarnos de él. Y, dado que el yo únicamente vive y es alimentado por el pensar, debemos ejercitarnos en la tarea de silenciar la mente y aprender a vivir en el no-pensamiento. Porque hablar de espiritualidad es hablar de la dimensión de profundidad. Implica reconocer que toda la realidad se encuentra impregnada de una dimensión de Misterio. En este sentido, la espiritualidad es abierta, flexible, pluralista, dialogante, universal... no conoce el juicio y la condenación. Nos coloca en el camino de la experiencia. Es coherente con nuestra condición humana, respetuosa con los otros y humilde ante el Misterio inefable.
Pero la espiritualidad no sólo nos coloca en la actitud adecuada a todo el conjunto de lo Real, sino que puede hacerlo porque nos capacita para acceder a nuestra identidad más verdadera. Nuestra verdadera identidad no es ese yo, sino la Presencia que lo percibe. Y desde la Presencia, todo se ve y se vive de un modo nuevo. El olvido de esta dimensión de profundidad puede hacer estéril nuestro esfuerzo por alcanzar una valoración y estima de nuestra existencia.
Podemos vivir una sana autoestima cuando nos habituamos a conectar con ese Silencio que es Presencia y aprendemos a permanecer descansadamente en Él.
dto.
