Metafísica de la guerra
Metafísica de la guerra
- EAN: 9788497164696
- ISBN: 9788497164696
- Editorial: José J. de Olañeta, Editor
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 110 X 140 mm.
- Páginas: 88
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AGOTADO
Descripción
La guerra, en los mundos tradicionales, puede ser una vía de realización espiritual para el hombre, al permitir que se manifieste el héroe que lleva dentro de sí. Sólo cuando está motivada por razones espirituales puede la guerra convertirse en ocasión para la inmortalización del héroe.
Para Julius Evola, la guerra antigua, tal como tenía lugar en las civilizaciones tradicionales —y contrariamente a las guerras actuales, motivadas exclusivamente por razones de orden económico—, ofrece al hombre la ocasión de despertar al héroe que anida en él y puede suponer, por consiguiente, una vía de realización espiritual. A través de las duras pruebas que impone, favorece un conocimiento transfigurador de la vida en función de la muerte. El instante en que se manifiesta el héroe, infinitamente más valioso que toda una vida de monotonía que haya podido vivir el hombre anteriormente, compensa, en términos espirituales, los aspectos negativos y destructivos de la guerra. Ésta, al poner de relieve la relatividad de la vida humana y la existencia de un «algo más que la vida», siempre posee un valor antimaterialista y espiritual.
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El arte de la prudencia
En El arte de la prudencia Baltasar Gracián recurre al aforismo, pero innovando en su singularidad, y sobre todo en su retorcida, sinuosa, a veces tortuosa, brevedad. Gracián nos presenta todo un sistema de pensamiento, una amplia relación de preceptos y criterios prácticos de conducta para prosperar en el arriesgado entorno social de su época, el siglo XVII, siempre encauzados al éxito personal; y totalmente válidos en nuestros días.
Se trata de sobrevivir en un mundo hostil; para triunfar son necesarias las relaciones; por tanto, hay que saber fingir y a la vez, adivinar las maniobras del prójimo.
Las advertencias de muchos de sus aforismos son consejos que resultan sorprendentemente modernos: pensar positivamente, utilizar las propias capacidades, cuidar al máximo las relaciones, distribuir bien nuestro tiempo, entre muchas recomendaciones para los tiempos actuales. Entre todas las virtudes, la más importante es la prudencia; nos dice que la prudencia nos facilitará ser dueños de nosotros mismos, el conocimiento y el autoconocimiento, y, finalmente, el darnos a conocer, es decir, el manejo de las relaciones interpersonales.
«A la moderación en todo redujo la sabiduría toda un sabio. El sumo derecho se hace tuerto, y la naranja que mucho se estruja llega a dar lo amargo».
dto.
23 maestros, de corazón : un salto cuántico en la enseñanza
Mis alumnos han sido los grandes maestros que despertaron en mí el deseo de conocer a las personas desde su esencia, desde ese lugar al que los dramas, enfrentamientos y conflictos no pueden llegar debido a su gravedad, a su sobrepeso. La esencia es siempre liviana, por eso cuando logramos vivir algunos instantes desde ella tenemos la sensación de poseer alas. Cuando descubrí que relacionarse desde la levedad convertía a los encuentros entre las personas en algo mágico, enriqueciéndolos más allá de lo imaginable, decidí investigar qué obstáculos son los que nos impiden disfrutar de maneras continuada de tal maravilla. Fruto de este trabajo y de mis experiencias con mis alumnos fue naciendo una nueva mirada pedagógica: educar empoderando.
Un día en clase recibí de uno de mis alumnos una lección que cambió mi vida. Yo había sido lo que se puede llamar un buen estudiante, encantado con cualquier tipo de conocimiento y con un gran dominio de la expresión escrita y hablada. Todo mi bagaje lo desembarqué luego como profesor en mis clases. El día en cuestión estaba acorralando con toda mi dialéctica a mi alumno-maestro, sin percibirme para nada de ello; cuando terminé mi gran discurso, el chico, mirándome a los ojos con una mirada tierna y pura, me dijo: Profe, yo no sé rebatirte eso que me dices, pero sé que no tienes razón. Todo mi cuerpo se estremeció, sentí la presencia de mi alumno y comprendí, más allá de todos nuestros discursos sobre lo que consideramos importante, que dentro de nosotros existe una sabiduría viva y fresca.
dto.
Celtas. Guerreros, artistas y druidas
«Todo lo concerniente a los celtas se encuentra revestido de una atmósfera irreal e irracional en todo lo conforme a la conciencia antihistórica de este pueblo. Los celtas han entrado en la historia por la puerta de la leyenda en una época en que Grecia y Roma tenían ya una historia» Jean Markale A lo largo de los siglos, la rica y vasta cultura celta se ha ido elaborando en el imaginario occidental a partir de ciertos estereotipos que no corresponden con lo que hoy sabemos. Se suele olvidar la complejidad de su sabiduría y la totalidad de sus expresiones plásticas, se da mucho más valor a los aspectos relacionados con la magia, los rituales o la simbología. Parece mentira que aún muchos creamos que se trataba de un pueblo de personas altas y rubias, cuando en realidad eran muy poco homogéneos desde un punto de vista étnico, o que los vinculemos con pócimas y hechizos en vez de valorar la calidad y belleza de su arte o su saber astronómico y científico. En la diversidad de sus conocimientos, lograron forjar una civilización, aunque no un imperio, que predominó en la mayor parte del Viejo Continente durante todo el primer milenio antes de Cristo. Pero si esto aún no os convence de su importancia, pensad que algo tendría este pueblo de especial para que los romanos los consideraran «bárbaros escogidos» y pensaran que sus druidas eran depositarios de los saberes pitagóricos. Gracias a grandes expertos, y bajo la coordinación de Gonzalo Ruiz Zapatero, esta lectura es una ayuda para aquellos que se interesen en la verdad de la historia íntima celta, su cultura y tradiciones. «La verdad se robustece con la investigación y la dilación; la falsedad, con el apresuramiento y la incertidumbre» Tácito
dto.
