Mitología china
Mitología china
- EAN: 9788415171973
- ISBN: 9788415171973
- Editorial: Ediciones Brontes, S.L.
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 140 X 200 mm.
- Páginas: 224
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Descripción
Mitología China
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La mitología clásica de las distintas culturas explica el origen del hombre, la creación del universo, la relación entre dioses y hombres, los fenómenos de la naturaleza, etc. Esta compilación recoge los mitos más destacados de las mitologías griega, romana, egipcia, hindú, china, americana, celta y nórdica. De cada uno se ofrece su relato, sus atributos, su nombre correspondiente en otras culturas y una representación gráfica.
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El misterio de las hadas
La inmensa y minuciosa investigación que llevó a cabo Arthur Conan Doyle, padre literario de Sherlock Holmes, constituye un libro único en su género, verdadero catálogo de los habitantes del «país de las hadas» -tipos, características, vestido y colores, carácter, lenguaje y sonidos, actividades … -, que entusiasmará al lector.
Cuando en 1917 dos niñas de un pequeño pueblo inglés declararon haber fotografiado a unas hadas, un gran debate se desató en la prensa británica. El escritor Conan Doyle, célebre ya por sus novelas policíacas, lleva a cabo, a partir de estos hechos, una investigación detallada en la que discute y busca demostrar la existencia y naturaleza de las hadas. Así traza un verdadero catálogo de hadas, gnomos y elfos: tipos, características específicas, vestido y colores, costumbres, carácter, lenguaje y sonidos, actividades … Además, su trabajo recoge las primeras reacciones a la publicación de las fotografías, así como los testimonios de especialistas de la fotografía y los trucajes, de clarividentes y de figuras mundiales en el campo del espiritismo -al cual era adepto el mismo Conan Doyle- y del teosofismo. También son interesantes los relatos de otras personas que, después de la declaración de las niñas, se atreven a contar sus propias experiencias con hadas y gnomos, anécdotas que les ocurrieron en la infancia, en su propio jardín, y que nunca antes habían explicado, aunque las guardaban como un tesoro en su memoria.
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Dioniso : Eros creador y mística pagana
“Hay imágenes –dice Mujica en el prólogo a este ensayo-, algunas pocas, que el tiempo no borra, más bien las pule, les da brillo, las bruñe espejo; son esas de los mitos, las religiones, la tradición, el arte… Íconos en los que todavía podemos mirarnos, reconocer y proyectar; son las que permanecen contemporáneas no en las respuestas que dieron a su época sino en las preguntas que formulan a la nuestra, en las respuestas que nos instan a buscar. Imágenes, tan insondables algunas, como la de Dionisio, «el dios venidero», como Hölderlin lo llamó. Dios, según Hefesto, que lo es creando lo que es, revelando la posible fecundidad de sí, las imágenes de la propia imagen que cada uno puede imaginar para y en sí mismo, las que imaginando podemos crear, las que podemos llegar a ser.
Crear es el verbo y la insistencia de la vida. Soy lo que le está aconteciendo a la vida ahora, en este ahora que ella me acontece a mí; somos su creación si la creamos y la creamos si nos dejamos por ella originar. Dioniso y dionisismo son nombres de un acontecimiento, nombres que albergan una póiesis, una ontología del devenir, o, en palabras más amables, un deseo de ser, una erótica de la creación. Un devenir, una transfiguración, no como futuro temporal sino como un acaecer presente, como un manantial, una fuente, un brotar, ya, aquí. Desde aquí.
Eso sí, creo que ni siquiera habrá un dios que nos salve si abdicamos ante la idolatría de lo dado y lo que ya se sustantivó, si nos postramos ante el culto de la objetividad con su mito del mundo como cosa hecha, y, consecuentemente, su haber despojado a la existencia de su perenne estado de epifanía. No, no habrá salvación si no nos dejamos arrobar por el asombro de ver surgir desde lo que no es lo que llega a ser, si desterramos de nuestro hacer ese crear y de nuestra mirada el asombro; si no llegamos a amar cuanto vive por la vida misma que en lo vivo se ama. No, ni un dios podrá salvarnos si no lo creamos a él”.
dto.