Navidad y Pascua
Navidad y Pascua
- EAN: 9788493464974
- ISBN: 9788493464974
- Editorial: Asociación Prosveta Española
- Año de la edición: 2005
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 110 X 180 mm.
- Páginas: 157
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Descripción
Las fiestas de Navidad y de la Pascua, celebradas cada año en toda la cristiandad para conmemorar el nacimiento y la resurrección de Jesús, se inscriben en una larga tradición iniciática muy anterior a la era cristiana. Su emplazamiento en el ciclo del año (solsticio de invierno y equinoccio de primavera) que pone de relieve su significado cósmico, nos enseña que, el hombre, al formar parte del cosmos, participa íntimamente en los procesos de gestación y de manifestación que se desarrollan en la naturaleza. Navidad y Pascua, el segundo nacimiento y la resurrección, son, en realidad, dos formas diferentes de presentar la regeneración del hombre, su entrada en el mundo espiritual.
Otros libros de Aïvanhov
Los poderes de la vida
Los humanos buscan los poderes, la riqueza, los conocimientos, el amor. Pues no, es la vida lo que deben buscar? Diréis: Pero ¿por qué buscar la vida? La tenemos. Lo que debemos buscar es lo que no tenemos. Estáis vivos, es verdad, pero desde el mineral hasta Dios pasando por los vegetales, los animales, los hombres, los ángeles, la vida tiene grados. No es suficiente vivir, debemos preguntarnos cuál es la vida que vivimos. Todos los temas que abordéis, todas las actividades que emprendáis sólo os aportarán algo si habéis comprendido la realidad esencial: la vida. Sea lo que sea lo que tengáis que hacer en el transcurso de una jornada, procurad que vuestra disposición de espíritu sea tal que os permita sentir circular en vosotros la vida divina, y que a través vuestro vivifique también a todas las criaturas...
Cuando el hombre toma conciencia de que es el depositario de la vida divina, la Madre Naturaleza lo considera un ser inteligente, un verdadero hijo de la luz, y le abre sus puertas, le da vestidos de fiesta para que participe en sus festines y en sus misterios.
dto.
Naturaleza humana, naturaleza divina
Para justificar ciertas debilidades humanas se acostumbra a decir: "¡Es humano!" Y, en realidad, si reflexionamos, "ser humano" quiere decir sencillamente: "ser animal". ¿Cómo se puede, pues, definir a la naturaleza humana? El hombre es ese ser ambiguo que la evolución ha situado en las fronteras del mundo animal y del mundo divino. Su naturaleza es, pues, doble, y lo importante es tomar conciencia de esta ambivalencia para dominarla. Si en los textos sagrados está escrito: "Sois como dioses", es precisamente para recordar al hombre la presencia escondida dentro de sí, de una esencia superior que debe aprender a manifestar. Aquí está el verdadero sentido de nuestro destino, nos dice el Maestro Omraam Mikhaël Aïvanhov, y es por ello que nos habla constantemente sobre este tema, ofreciéndonos los medios para que podamos hacer resurgir esos dioses que en realidad somos y que aun no conocemos.
Indice de materias
1. ¿Naturaleza humana... o naturaleza animal? ( Leer capítulo )
2. La naturaleza inferior, reflejo invertido de la naturaleza superior
3. A la búsqueda de nuestra verdadera identidad
4. Cómo escapar a las limitaciones de la naturaleza inferior
5. El sol, símbolo de la naturaleza divina
6. Dominar la naturaleza inferior explotando sus recursos
7. Perfeccionarse es dar cada vez más oportunidades a la naturaleza superior para manifestarse
8. La voz de la naturaleza divina
9. El hombre sólo puede expandirse sirviendo a su naturaleza superior
10. Cómo favorecer en uno mismo y en los demás, las manifestaciones de la naturaleza superior
11. El regreso del hombre a Dios
dto.
Pensamientos cotidianos 2012
13 agosto: La espiritualidad no se limita a los ejercicios denominados espirituales: la meditación, la oración, etc. En realidad, cualquier actividad de la vida cotidiana puede ser espiritualizada si se sabe introducir en ella un elemento divino. Y a la inversa, la oración, la meditación o toda otra actividad llamada “espiritualidad” puede convertirse extremadamente prosaica si no está animada, sostenida por una idea sublime, un ideal superior.
LA espiritualidad no consiste en descuidar o menospreciar el mundo material, sino en esforzarnos siempre para obrar con la luz y para la luz. Sólo con esta condición, incluso la actividad más ordinaria puede servir para elevarnos, para armonizarnos, para unirnos con el mundo divino.
El Maestro Omraam Mikhaël Aïvanhov (1900-1986), filósofo y pedagogo francés de origen búlgaro, vino a Francia en 1937. Aunque su obra aborda los múltiples aspectos de la Ciencia iniciática, precisa: “Cada uno debe trabajar para su propio desarrollo, con la condición de que no lo haga tan sólo para sí mismo, sino para el bien de la colectividad. En ese momento, la colectividad se convierte en una fraternidad. Una fraternidad es una colectividad donde reina una verdadera cohesión, porque trabajando en ella para sí mismo, cada individuo trabaja también conscientemente para el bien de todos.”
Omraam Mikhaël Aïvanhov Nacido el 31 de enero de 1900 en Serbtzy (Macedonia), Mikhaël Aïvanhov encontró al Maestro Peter Deunov en 1917 en la ciudad búlgara de Varna. Después de los estudios universitarios en Sofía, enseñó primero como maestro y luego como profesor y a partir de 1934 fue director de instituto. Al mismo tiempo seguía asiduamente la enseñanza del Maestro Peter Deunov, quien era para él un campo infinito de exploraciones y experiencias. Se trasladó a Francia en 1937 donde dio lo esencial de su enseñanza. A través de más de 5000 conferencias, explora la naturaleza humana en su entorno, a escala individual, familiar, social, planetaria. Aquél a quien llamamos Maestro, en la acepción oriental del término referida al control personal y al talento pedagógico, nos dice: «lo que deseo con esta enseñanza, es daros nociones sobre la vida, sobre vosotros mismos, cómo estáis construidos, qué relaciones tenéis con todo el universo y qué intercambios debéis hacer después entre vosotros y el universo, que es la Vida. En 1959, el Hermano Mikhaël (tal como aún se le llamaba entonces) partió a India. Allí encuentra a Neem Karoli Baba, quien le dio el nombre de Omraam. “Este nombre, comenta Georg Feuerstein, está compuesto por Om y Ram, dos mantras muy conocidos en India que son dos palabras sánscritas cargadas de poder. * Om es el mantra más sagrado de los hindúes. Representa lo Absoluto o lo Divino. * La sílaba Ram , escrita en francés «Raam» para que sea bien pronunciada, es el mantra que representa el elemento fuego. El Maestro explicaba el sentido iniciático de su nombre de la siguiente forma: «El nombre que se me dio en India, Omraam, corresponde a los dos procesos «solve» y «coagula» de los alquimistas: Om disuelve las cosas, las hace sutiles, y Raam las materializa, las concretiza.
dto.
