Remedios para el alma
Remedios para el alma
- EAN: 9789682112010
- ISBN: 9789682112010
- Editorial: Martinez Roca
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación:
- Medidas: 150 X 220 mm.
- Páginas: 254
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Descripción
Remedios para el alma
Otros libros de Osho
El sendero del Tao
En sus comentarios sobre cinco parábolas tomadas del Lieh Tzu, Osho hace una interpretación fresca y contemporánea de la clásica sabiduría del Tao. Lieh Tzu fue un célebre maestro taoísta del siglo -IV, y sus astutas críticas a Confucio aportan abundantes oportunidades para que el lector explore los contrastes entre lo racional y lo irracional, lo masculino y lo femenino, lo estructurado y lo espontáneo.
El sendero del Tao viene estructurado en los siguientes capítulos:
"¿Quién es realmente feliz?" utiliza el descubrimiento de una calavera humana a la vera de un camino para indagar en la cuestión de la inmortalidad y en cómo el misterio surge de la existencia del ego.
"Un hombre que sabe cómo consolarse" se concentra en la aparente alegría de un monje errante y cuestiona la perdurabilidad de la felicidad a lo largo de los altos y bajos de la vida.
"Sin arrepentimiento" es una parábola sobre la diferencia entre la sabiduría recogida del exterior y el "conocimiento" que surge desde dentro.
"No hay descanso para los vivos" utiliza un diálogo entre un buscador abatido y su maestro para revelar los límites de la filosofía y las consecuencias catastróficas de vivir en virtud de un objetivo futuro.
"Es mejor estar quieto, es mejor estar vacío" trata de las diferencias entre el sendero de la voluntad, la vía afirmativa del cristianismo, el judaísmo y el Islam, y el sendero del místico, la vía negativa de Buddha y de Lao Tzu.
"Acatar la Torá, estar abierto al Tao" es una sección de preguntas y respuestas que, en términos prácticos y concretos, gira en torno a la aplicación cotidiana de la comprensión taoísta.
Osho es uno de los maestros espirituales más conocidos y provocadores de los tiempos modernos. En la década de 1970 captó la atención de los jóvenes occidentales que querían experimentar la meditación y la transformación. Años después de su muerte en 1990, la influencia de sus enseñanzas sigue expandiéndose, llegando a buscadores de todas las edades en practicamente todos los países del mundo.
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El libro de la sabiduría : los siete puntos del entrenamiento mental, atisha
Los siete puntos del entrenamiento mental constituyen la enseñanza fundamental que Atisha aportó al Tíbet. Su valor es inmenso. Son toda una religión condensada. Tan pronto te introduzcas profundamente es estos siete puntos, en cuanto los contemples y medites sobre ellos y comiences a experimentarlos, te sorprenderás:Descubrirás que estás inmerso en la mayor aventura de tu vida.
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Tao, los tres tesoros. Charlas sobre el Tao Te King de Lao Tse (V OL. I)
Tao, los tres tesoros
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Dang, dang, doko, dang: charlas sobre el zen
«Caminante no hay camino, se hace camino al andar» dice también Osho en este lúcido y estimulante libro. No obstante, si bien «no hay camino», sí existe lo que se ha dado en llamar una disciplina Zen que, según el Maestro, consta de dos etapas: la primera, el aprendizaje -o la escucha- y la segunda, la aproximación. «La escucha es un mecanismo que frena los pensamientos. Cuando ya no existe la necesidad de escuchar o de aprender, tenemos la aproximación.»
El Zen ofrece mecanismos para interrumpir el tráfico desordenado de la mente. Estos mecanismos reducen nuestra falsa identificación con una realidad impuesta por la sociedad y con los artificiales papeles que en ella desempeñamos. Así, entendiendo que no somos el personaje que creíamos ser, desenmascaramos al ego tras el cual se oculta nuestro Ser. En otras palabras, de las cenizas del ego surge el fénix de la conciencia.Dang dang doko dang es el sonido del gong, golpeado por el Maestro. Simboliza la cualidad poética del Zen, lo que no puede ser expresado. Así, dice Osho, «cuando veáis que os estáis convirtiendo en víctimas de teorías, dogmas, filosofías, decid Dang dang doko dang». El Zen es la «flor suprema de la meditación; ahora bien, si al final del camino no ha florecido el amor, entonces todo el trayecto habrá sido en vano».
dto.
