Tratado de magia y ocultismo
Filosofía Oculta
Tratado de magia y ocultismo
Filosofía Oculta
- EAN: 9788418801365
- ISBN: 9788418801365
- Editorial: Editorial Kier España S.L.
- Año de la edición: 2023
- Medidas: 155 X 230 mm.
- Páginas: 414
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Disponible 48/72 horas
Descripción
En este texto revelador, Cornelio Agrippa explora los principios fundamentales de la magia natural, celeste y ceremonial. Describe la naturaleza de los espíritus celestes y demoníacos; enseña cómo protegernos de ellos e invocarlos; nos introduce en la realización de los conjuros y la confección de talismanes, exponiendo la más completa guía sobre ángeles y demonios. Este “Tratado de Magia y Ocultismo”, conocido como De Occulta Philosophia es considerado una obra maestra de la literatura renacentista. Además de su valor como texto histórico, sigue siendo una fuente de inspiración y guía para los practicantes de la magia, la alquimia y el ocultismo. Sus enseñanzas resultan relevantes y útiles para aquellos que buscan profundizar en los misterios de la naturaleza y del universo.
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Circulo Hermetico
Miguel Serrano tuvo la suerte de ingresar en el mismo círculo hermético del que Hermann Hesse y Carl Gustav Jung participaran. Así nació un contacto de vivencias, un trueque de intuiciones, creándose entre ellos una atmósfera de infinitud, de misterio y de elevación incomparables. Y ese Círculo Hermético, perfecto, atesoraba una tríada: Hesse, el aire diáfano; Jung, la luz que vivifica; serrano, la calidez que todo lo sublimiza. Hesse era el soñador iluminado, alegre escrutador de mundos nuevos; Jung, era el infatigable buscador de símbolos y su esencia; Serrano es el alquimista que reparte, sin estridencias, la suma de sus combinaciones prodigiosas. Así se desmenuza este intercambio de vidas surgido de tres almas enamoradas de la verdadera trascendencia. El resto es Serrano, quien con la magia de su verbo, capaz de rescatar del Arcano las presencias etéreas de dos inmortales en los que él influye, revela aquí ser dueño imprescindible de esa arenilla dorada que sólo poseen los iluminados.
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Theophrastus Bombast von Hohenheim, conocido como Paracelso o Teofrasto Paracelso, nace en Einsiedeln (Suiza), hijo del médico y alquimista Wilhelm Bombast von Hohenheim. Comenzó sus estudios a los 16 años en la Universidad de Basilea, y más tarde en Viena, doctorándose posteriormente en la Universidad de Ferrara. Viajó mucho siempre en la búsqueda de la maestría en el arte y la ciencia de la alquimia, desarrollando remedios y medicamentos a través de minerales. Entre sus muchas aportaciones a la medicina moderna, propuso el término sinovial (el líquido sinovial es el que lubrica las articulaciones); estudió y descubrió las características de muchas enfermedades (sífilis y bocio entre otras), sirviéndose para combatirlas tanto del azufre como del mercurio; introdujo en la práctica médica el uso del láudano. Así mismo, se le atribuye la paternidad del término Espagiria. Se puede afirmar que Paracelso fue un precursor de la homeopatía, pues aseguraba que «lo parejo cura lo parejo» y en esa teoría fundamentaba la fabricación de sus medicinas. De todos modos, lo más importante para él era el orden cósmico. La doctrina del Astrum in corpore es su idea más representativa a ese respecto. Fiel a la concepción del hombre como microcosmos, puso el firmamento en el cuerpo del hombre y lo designó como Astrum o Sydus. Sin embargo, se ganó bastantes enemigos que le consideraban poco menos que un mago. De todos modos consiguió que la medicina siguiera un camino más científico y se alejase de las teorías de los escolásticos.
En el campo de la alquimia a Paracelso se le atribuye la idea de que los cuatro elementos (tierra, fuego, aire y agua) pertenecían a criaturas fantásticas que existían antes del mundo. Así pues, la tierra pertenecería a los gnomos, el agua a las nereidas (ninfas acuáticas), el aire a los silfos (espíritus del viento) y el fuego a las salamandras (hadas de fuego). De igual manera, Paracelso aceptó los temperamentos galénicos, asociándolos a los cuatro sabores fundamentales. Esta asociación tuvo un gran éxito en su época pues aún hoy día, coloquialmente, nos referimos a los caracteres de las personas como dulce (tranquilo, flemático), amargo (colérico), salado (sanguíneo, dicharachero) o ácido (melancólico).
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Diccionario de ciencias ocultas
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