Una educación que comienza antes del nacimiento
Una educación que comienza antes del nacimiento
- EAN: 9788493571757
- ISBN: 9788493571757
- Editorial: Asociación Prosveta Española
- Año de la edición: 2008
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 110 X 180 mm.
- Páginas: 162
(0 Comentarios)
Comenta y valora este libro
Disponible 48/72 horas
Descripción
Para la mayoría de los hombres y de las mujeres que se preparan para ser padres y madres, la constitución de su hijo, su carácter, sus facultades, sus cualidades, sus defectos, dependen del azar... o de la voluntad de Dios, de quien no tienen una idea muy precisa.
Como han oído hablar de las leyes hereditarias, suponen que este hijo se parecerá físicamente y moralmente a sus padres, a sus abuelos, a un tío o a una tía. Pero no piensan que está en sus manos el favorecer o impedir este parecido, y de una forma general, contribuir al buen desarrollo de su hijo, tanto en el plano físico como en el psíquico o espiritual. Pues bien, es ahí donde se equivocan. Los padres pueden influir favorablemente sobre el hijo que va a encarnarse en su familia
Otros libros de Aïvanhov
Pensamientos cotidianos 2012
13 agosto: La espiritualidad no se limita a los ejercicios denominados espirituales: la meditación, la oración, etc. En realidad, cualquier actividad de la vida cotidiana puede ser espiritualizada si se sabe introducir en ella un elemento divino. Y a la inversa, la oración, la meditación o toda otra actividad llamada “espiritualidad” puede convertirse extremadamente prosaica si no está animada, sostenida por una idea sublime, un ideal superior.
LA espiritualidad no consiste en descuidar o menospreciar el mundo material, sino en esforzarnos siempre para obrar con la luz y para la luz. Sólo con esta condición, incluso la actividad más ordinaria puede servir para elevarnos, para armonizarnos, para unirnos con el mundo divino.
El Maestro Omraam Mikhaël Aïvanhov (1900-1986), filósofo y pedagogo francés de origen búlgaro, vino a Francia en 1937. Aunque su obra aborda los múltiples aspectos de la Ciencia iniciática, precisa: “Cada uno debe trabajar para su propio desarrollo, con la condición de que no lo haga tan sólo para sí mismo, sino para el bien de la colectividad. En ese momento, la colectividad se convierte en una fraternidad. Una fraternidad es una colectividad donde reina una verdadera cohesión, porque trabajando en ella para sí mismo, cada individuo trabaja también conscientemente para el bien de todos.”
Omraam Mikhaël Aïvanhov Nacido el 31 de enero de 1900 en Serbtzy (Macedonia), Mikhaël Aïvanhov encontró al Maestro Peter Deunov en 1917 en la ciudad búlgara de Varna. Después de los estudios universitarios en Sofía, enseñó primero como maestro y luego como profesor y a partir de 1934 fue director de instituto. Al mismo tiempo seguía asiduamente la enseñanza del Maestro Peter Deunov, quien era para él un campo infinito de exploraciones y experiencias. Se trasladó a Francia en 1937 donde dio lo esencial de su enseñanza. A través de más de 5000 conferencias, explora la naturaleza humana en su entorno, a escala individual, familiar, social, planetaria. Aquél a quien llamamos Maestro, en la acepción oriental del término referida al control personal y al talento pedagógico, nos dice: «lo que deseo con esta enseñanza, es daros nociones sobre la vida, sobre vosotros mismos, cómo estáis construidos, qué relaciones tenéis con todo el universo y qué intercambios debéis hacer después entre vosotros y el universo, que es la Vida. En 1959, el Hermano Mikhaël (tal como aún se le llamaba entonces) partió a India. Allí encuentra a Neem Karoli Baba, quien le dio el nombre de Omraam. “Este nombre, comenta Georg Feuerstein, está compuesto por Om y Ram, dos mantras muy conocidos en India que son dos palabras sánscritas cargadas de poder. * Om es el mantra más sagrado de los hindúes. Representa lo Absoluto o lo Divino. * La sílaba Ram , escrita en francés «Raam» para que sea bien pronunciada, es el mantra que representa el elemento fuego. El Maestro explicaba el sentido iniciático de su nombre de la siguiente forma: «El nombre que se me dio en India, Omraam, corresponde a los dos procesos «solve» y «coagula» de los alquimistas: Om disuelve las cosas, las hace sutiles, y Raam las materializa, las concretiza.
dto.
De la tierra al cielo. El sentido de la oración
Omraam Mikhail aivanhov (1900-1986), filósofo y pedagogo francés de origen búlgaro, llegó a Francia en 1937. Aunque su obra aborda los múltiples aspectos de la ciencia iniciática, él precisa: "a través de mi enseñanza, deseo dar os nociones esenciales sobre el ser humano: cómo está construido, sus relaciones con la naturaleza, los intercambios que debe hacer con los demás y con el universo, con el fin de beber de las fuentes de la vida divina..." desde 1937, fecha de su llegada a Francia, en 1985, el maestro Omraam Mikhail aivanhov dispensó una enseñanza exclusivamente oral en el marco de la fraternidad blanca universal. En el transcurso de sus conferencias (más o menos cinco mil), insistía sin cesar sobre algunos temas: las elecciones a hacer y la orientación a tomar para dar un sentido a nuestra existencia, crecer espiritual mente. De vez en cuando, para ayudar nos a progresar en este camino, solía sugerir deseos a formular bajo la forma de oraciones. Son esas oraciones que están recopiladas en la cuarta parte de este libro.
dto.
Destellos de luz en nuestro camino
Respuestas concisas y prácticas para responder nuestras preguntas diarias. Este primer título ofrece 294 pensamientos efectivos adaptados a nuestra vida cotidiana, para convertirse en "actor de nuestra vida cotidiana", como ha aconsejado en muchas ocasiones el autor. En este libro se hace énfasis en la necesidad de medir nuestras acciones, palabras y pensamientos, así como nuestras relaciones con los demás, el impacto del momento presente en nuestro futuro, la importancia de los esfuerzos y la relatividad de los fracasos, la significación de cada una de nuestras actividades, salud física y mental, superando el desánimo y sabiendo decir que no.
dto.
La Pedagogía Iniciática
Antes de lanzarse a educar a los demás, cada uno debe ser el pedagogo de sus propias células. Porque tenemos que asumir que un pueblo al que su rey no da un buen ejemplo, acaba imitándole, y lo destrona. Mientras que si el rey da un ejemplo de bondad, de nobleza, de honestidad, sus células, que lo imitan también, hacen todo lo que pueden para sostenerle: se vuelven tan obedientes, tan radiantes, que esta radiación llega a manifestarse incluso en el exterior. Y son esta luz, estas emanaciones, las que actúan sobre los humanos, sobre los animales, y hasta sobre la vegetación, para influenciarlos… Ésta es la verdadera pedagogía”.
dto.
