0 artículos
No hay ningún producto

Libros de Leo Vicent


Serpientes y Palomas: Pequeño paseo simbólico por el sagrado femenino

Serpientes y Palomas: Pequeño paseo simbólico por el sagrado femenino

20,00 €
19,00 €

La Venus de Willendorf, la madre primigenia, es inseparable de la carne de reno y las oscuras cavernas del primer arte que conocemos, el rupestre. Ella era la desolladora de las piezas de caza, la partidora de huesos, la afiladora de cabezas de lanza bajo la aceitosa luz del invierno. Su hombre estaba flaco de correr, era puro nervio y tendón al acecho. Su hombre debía tener con ella la relación que conocemos entre ciertos peces hembra y sus machos.
El Símbolo ha contado, ha dibujado, desde un tiempo anterior al tiempo mismo, como un telar donde se teje la historia del hombre, de su tribu, del clan, las formas de la vida. La simbología habla, en un plano muy sutil, en clave. La verdad y lo inefable se expresan mejor en el lenguaje de la poesía y el símbolo. El aluvión de imágenes que forman los mitos de la diosa y los símbolos mismos, la cueva, la copa, la luna, la Reina, todos pertenecen a la Tradición Universal revelada. El símbolo al hablar en un plano intuitivo, no racional, habla quizá más sobre las verdades, porque lo que se puede decir no es verdad. La mujer que encarna en si fuerzas contrarias e intuitivas es la guardiana de los misterios. La naturaleza misma de la mujer, cíclica, su poder de concebir y alumbrar vida es uno de los caminos entre lo conocido y lo desconocido. Es como si la esencia femenina, el Sagrado Femenino, fuera como un fluido que elimina la distancia entre lo que es visible, la realidad cotidiana, y lo misterioso, invisible y necesario. Más necesario hoy que se ha perdido el sentido de lo Sagrado. Para conocer ese Sagrado Femenino, para acercarnos a la Sophia Perenne, nos valemos del Símbolo, porque, no lo olvidemos, el siglo XXI será femenino o no será.

5 %
dto.
Roma subterránea

Roma subterránea

17,00 €
16,15 €

Acompáñame en un viaje a través de las tinieblas para salir a la luz del día… Y vamos a hacerlo juntos…La luz sucede a las tinieblas. ” Post tenebras Lux ” Esto se repite en el corazón de nuestra especie y en el orden estacional. Tras el solsticio de invierno la oscuridad retrocede. Vuelve el calor que da la vida. Esta luz se encarna y toma muchos nombres: Es Gilgamesh y Attis. Es Orfeo y Balder, Heracles y Osiris, Mitra. Es el Cristo íntimo que mora en la sangre. Tras la inmersión en las tinieblas siempre se produce un retorno a la luz que entonces es vivida como primera causa.

“Hace falta Roma para olvidarlo todo, para despreciarlo todo y morir”. Así termina Chateaubriand la carta que en 1829 le escribe a Juliette Recamier tras su conmoción al asistir a un Oficio de Tinieblas en la Ciudad Eterna. La invitación al viaje, nacida con el rocío de cada mes de Mayo, nos invita al viaje hacia el orden y la belleza. Pero también hay una ruta Órfica, una katábasis, y como el conde Magnus sentimos el deseo de viajar a Chorazin en pos del Grial negro, que también lo hay. Este es uno de esos viajes. Un viaje a lo oscuro, a la matriz nutricia, al inframundo. Dimos abundantes libaciones a las sombras, y aunque no las vimos, las escuchamos largamente. Tal la génesis de Roma Subterránea, también llamada De ars Venandi cum Avibus y Guia Romana para los más atrevidos…Porque esto también es el Grand Tour. En el imprevisto invierno de Capua, todo el prodigioso viaje de Anibal, pintado por Goya, sus elefantes y sus hombres, su genial campaña de espadas, pierde su sentido y se diluye. Porque lo importante es precisamente el camino y no la posada.

5 %
dto.

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitar la navegación. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso.

aceptar más información