Manifiesto de felizsofía y salud mental institucional-relacional
Este Manifiesto de Felizsofía y de Salud Mental Institucional Relacional, cuenta con la extraordinaria colaboración del escritor leonés Manuel Ferrero López del Moral, quien ha escrito para la ocasión cuentos, poemas, pensamientos y microrrelatos que son una muestra literaria de los síndromes patológicos estructurales expuestos por Rafael Ubal López.
No se trata con ello de repetir lo que dice el autor del libro. Manuel intenta que sirvan de pregunta, respiro, coz, carcajada o complemento a lo dicho por Rafael en cada capítulo. Son colaboraciones como galopes de purasangre.
Estos textos cooperadores, con su sonido de cascos y su arrancada a toda velocidad, nacen del silencio. Estas palabras trotonas tienen el sentido de volver a renacer el silencio, de dar tiempo a asentar lo que Rafael nos cuenta, de usar el verso como abertura, el cuento como provocación y de ampliar el marco del corazón, para que la mente de quien lea este libro sienta que hay espacio para algo nuevo. Es, al fin y al cabo, el silencio que quiere volver al silencio.
dto.
El libro del buen humor
"El libro de buen humor” está destinado a convertirse en un clásico malgré soi, expresión pija culta; en román paladino, "a su pesar”. Lo mismo pasó con "El libro de buen amor”, escrito en el siglo XIV, por Juan Ruiz, más conocido como el Arcipreste de Hita; ha atravesado casi siete siglos sin comérselo ni bebérselo. Es el ejemplo paradigmático del estilo medieval laico del mester de clerecía. La comparación no es solo para elogiar al autor por pura amistad. En absoluto. Ambas obras son un conglomerado heterogéneo de textos satíricos, poéticos, críticos, pícaros, autobiográficos, alegóricos, pero siempre con un hilo conductor y sin perder el norte. Lo que el lector tiene entre manos es un auténtico tratado de sabiduría lingüística, filosófica, psicológica y sociopolítica.
Un verdadero manual de sana vida buena en el que, yendo a la raíz de las cosas, se ofrecen ejercicios prácticos que van mucho más allá de los clásicos libros superficiales de autoayuda. Se mezclan, con lógica y rigor, teología, biología, psicología, etimología, crítica social y política, humor y muchos más ingredientes. Al final resulta un buen guiso nutritivo; pero mejor ingerirlo poco a poco y en pequeñas dosis, si no quiere uno indigestarse. No se deje engañar por las ilustraciones, que aligeran el texto y sirven para desconcertar nuestra mente que funciona en oposición excluyente: blanco o negro, literatura o ensayo, profundidad o superficialidad, gravedad o regocijo. Permita que sus neuronas se alboroten y creen nuevas sinapsis, que para eso están.
(Del prólogo de Alfonso Colodrón)
dto.