Amores eternos
40 Cementerios Románticos
Amores eternos
40 Cementerios Románticos
- EAN: 9791387667436
- ISBN: 9791387667436
- Editorial: Ariel
- Año de la edición: 2026
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 150 X 230 mm.
- Páginas: 221
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Disponible 48/72 horas
Descripción
Te invito a recorrer los cementerios del mundo donde el amor no muere.
Este libro no es una guía de viajes, pero te llevará lejos. Amores eternos nace del último legado que recibe el autor, enviado por un anciano con quien ya había compartido relatos sobre cementerios, cárceles y manicomios. En estas páginas se documentan años de visitas a cementerios de todo el mundo, con un propósito muy claro: encontrar historias reales de amor que resistieron al paso del tiempo, al olvido y, en muchos casos, a la muerte.
A través de capítulos que combinan memoria, crónica y reflexión, el lector se asoma a tumbas anónimas y a otras célebres, desde París hasta Sarajevo, de San José de Costa Rica a Tokio. Encontrarás parejas separadas por guerras, clases sociales o decisiones familiares, pero también conocerás la vida de quienes decidieron no olvidar: viudos que aún escriben cartas, viajeros que dejan flores en una tumba lejana, amantes que lograron ser enterrados juntos tras años de distancia.
Cada cementerio visitado es una carta abierta que te involucra, te interpela y te recuerda que el amor —cuando es verdadero— no se termina con la muerte. ¿Te atreves a caminar entre lápidas que guardan promesas y silencios que todavía aman?
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El camino secreto de Santiago
Mucho antes de la aparición del cristianismo, pueblos de la Antigüedad, guiándose por la Vía Láctea, recorrían una ruta sagrada que los conducía a los santuarios líticos en los que se rendía culto al misterio de la muerte y resurrección del Sol. Aquellos santuarios estaban en la tierra gallega que hoy se conoce como Costa da Morte. Siglos después, otros pueblos, como celtas, romanos o visigodos, también señalaron la sacralidad de dichos emplazamientos, hasta que por fin el cristianismo hizo suya aquella ruta ancestral vinculándola al apóstol Santiago y, con él, al cristianismo más esotérico y mágico. Lugares como el bosque de Nemancos, Traba, Fisterra, Muros, Laxe, Camariñas, Cereixo, las ruinas de San Julián de Moraime, o las impresionantes piedras cargadas de mitos y leyendas del santuario de la Virgen de la Barca en Muxía, son solo algunos ejemplos de los rastros y pistas de este auténtico “camino secreto” que iba más de Compostela: allí donde el Sol moría y era, a su vez, señalada como la tierra de los muertos. El autor, en esta obra avalada por una gran documentación tanto gráfica como bibliográfica, lleva al lector a identificar esta parte de España como un lugar mágico y sagrado desde la más remota Antigüedad, e invita al peregrino a no terminar su viaje en la tumba compostelana, sino continuar hasta esta comarca para desentrañar, por sí mismo, las claves mistéricas que encontrará en casi cualquier rincón y experimentar personalmente la sacralidad de unos lugares impregnados de magia, creencias ancestrales e historia.
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i Buen Camino !
Buen Camino! tiene la intención de se un recuerdo para quienes han hecho el Camino de Santiago.
El libro se compone de 1400 fotos en las que pretende devolver al lector a las sensaciones de aquellos días.
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Leyendas del Camino de Santiago
El Apóstol Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo y Salomé, y hermano de Juan Evangelista, fue pescador hasta que conoció a Jesús y decidió seguirlo.
El propio Jesús le encargó la misión de difundir su doctrina por occidente y, así, llegó a Hispania, territorio en el que pasó algún tiempo predicando. Tras una temporada por estas tierras, decidió volver a Jerusalén, donde Herodes Agripa lo arrestó, lo sometió a martirio y lo hizo decapitar hacia el año 44 d.C.
Entonces, dos de sus discípulos, Atanasio y Teodoro, recogieron apresuradamente sus restos y huyeron en una barca sin timón ni velas, en un aventurado viaje totalmente a la deriva. Así, tras cruzar el Mediterráneo, el estrecho de Gibraltar y recorrer la costa portuguesa, llegaron a la costa de Galicia, cerca de la localidad de Iria Flavia, a un lugar que hoy se llama Padrón, por la piedra o “pedrón” donde amarraron la barca. Después fueron a pedirle permiso para enterrar el cuerpo a una reina pagana conocida por el nombre de Lupa, que gobernaba en aquel lugar. Ésta les entregó dos toros bravos para trasladarlo y los discípulos consiguieron amansarlos. Después les hicieron tirar de la carreta con los restos de Santiago, hasta que los animales cayeron agotados.
En aquel preciso lugar, enterraron a su maestro.
Después, Teodoro y Atanasio permanecieron cuidando la tumba hasta que ambos murieron, y sus cuerpos fueron enterrados allí mismo, junto a su mentor.
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