Anatomía del Hatha Yoga : un manual para estudiantes, profesores y practicantes
Anatomía del Hatha Yoga : un manual para estudiantes, profesores y practicantes
- EAN: 9788497777360
- ISBN: 9788497777360
- Editorial: Ediciones Obelisco, S.L.
- Año de la edición: 2011
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 160 X 240 mm.
- Páginas: 736
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Descripción
A raíz de su enfoque holístico, el hatha yoga combina el ejercicio físico con el crecimiento espiritual, incluyendo prácticas de estiramiento, respiración, fortalecimiento muscular y relajación.
En este libro, aporta una perspectiva científica occidental a la disciplina milenaria de la India, analizando todas sus implicaciones anatómicas y fisiológicas.
Asimismo, nos ofrece una guía exhaustiva y minuciosa de todos los componentes del hatha yoga, desde la respiración y las posturas hasta los mudras y la meditación. Provisto de numerosos consejos para la práctica y ampliamente ilustrado, este libro representa una fuente indispensable tanto para profesores como para alumnos del hatha yoga, así como para todo aquel que desee trabajar con el sistema musculoesquelético: fisioterapeutas, quiroprácticos, entrenadores personales y masajistas, además de practicantes de la danza y otras técnicas corporales.
David Coulter , se licenció como médico anatomista en la University of Tennessee Center. De 1986 a 1988, ejerció como profesor en el Departamento de Anatomía y Biología Celular en la Facultad de Medicina y Cirugía de la Columbia University College, y desde entonces se ha dedicado a la práctica y enseñanza de un tipo de terapia corporal denominada Ohashiatsu. El doctor Coulter practica yoga desde 1974, como discípulo de Swami Rama de 1975 a 1996; y estudió con Pandit Rajmani Tigunait, en el Himalayan Institute, a partir de 1988. Coulter es considerado el precursor en el estudio de las correlaciones entre el yoga y los principios de la ciencia biomédica.
Otros libros de Yoga
Agenda de Madre. Tomo 12 (1971)
Último tomo que faltaba por editar de la seria Agenda de Satprem.
dto.
Etica Viva Para Un Mundo Moderno
El Fuego es el reflejo puro de la Divinidad Espiritual que lo nutre todo. Es
el origen y el final de todo.
Agni, el Yoga del Fuego, es también llamado la Enseñanza de la Ética Viva, La Enseñanza de la Vida o la Enseñanza de la Luz. Es una síntesis o coronación de todas las enseñanzas transmitidas en todos los tiempos.
Selecciones de los escritos de Agni-Yoga de Helena Roerich dados por su Maestro para inspiración del Mundo de Hoy.
Han sido recopilados por estudiantes y practicantes de yoga en innumerables clases impartidas -durante un cuarto de siglo- por el Instructor Leonardo.
La necesidad de una mayor comprensión y perfección en todos los campos en el que interactuamos los seres humanos, hace de este estudio un proceso óptimo para «nacer de nuevo» a un mundo de luz y belleza. La cultura y los nuevos conceptos basados en la «ética del corazón» atraerá -oportunamente- una época mejor y más justa para toda la civilización.
ADA Roerich
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Ensayos sobre la Gita . Tomo II
Sri Aurobindo despliega, punto por punto, el contenido integral del mensaje ofrecido en la Gita que es una primera síntesis y unificación de los Yogas principales: el Karmayoga, el Gnanayoga y el Bhaktiyoga. La acción en el mundo es el punto de partida para adquirir el conocimiento de uno mismo, del Ser esencial profundo. Más allá de esta realización sólo quedará ascender a nuestra naturaleza superior unida al Divino en un éxtasis de amor permanente.
El mundo es rico en escrituras, sagradas y profanas, en revelaciones y semi-revelaciones, en religiones y filosofías, en sectas, escuelas, sistemas, a los que se apegan con intolerancia y pasión los numerosos espíritus cuyo conocimiento es incompleto o nulo. Éstos pretenden que tal o cual libro es el único Verbo eterno de Dios, que todos los demás no son más que imposturas o, todo lo más, inspirados deficientemente; desean que tal o cual filosofía sea la última palabra de la intelecto razonante, que todos las demás sistemas sean erróneos, o solamente válidos en ciertas verdades parciales que incorporan el único culto filosófico verdadero. Igualmente, los descubrimientos de las ciencias físicas han sido erigidos en artículos de fe y, en nombre de estas ciencias, la religión y la espiritualidad han quedado desterradas, como obras de la ignorancia y de la superstición, y la filosofía, como antigualla e ilusión. A estas exclusiones sectarias y a estas vanas querellas, los sabios mismos se han prestado con frecuencia, confundidos, como fueron, por un espíritu oscurantista que, mezclándose con su luz, lo ha ocultado con alguna nube de egoísmo intelectual o de orgullo espiritual. Sin embargo, parece que la humanidad esté dispuesta ahora a crecer en modestia y sabiduría un poco más. Nosotros no nos ponemos ya a matar a nuestros semejantes en nombre de la verdad revelada, o porque su espíritu está educado de otro modo o constituido de otra manera que el nuestro; estamos poco dispuestos a maldecir o injuriar a nuestro vecino porque sea lo bastante perverso o insolente como para abrigar opiniones distintas a las nuestras; incluso estamos dispuestos a admitir que la Verdad está en todas partes y que no puede ser monopolio exclusivamente nuestro; comenzamos a considerar en otras religiones y otras filosofías la verdad y la ayuda que contienen, y no ya meramente para condenarlas como falsas o para criticar lo que nosotros pensamos que son sus errores. Pero siempre estamos listos para proclamar que nuestra verdad nos da el conocimiento supremo que otras religiones o filosofías no han sabido captar o no lo han comprendido más que imperfectamente, de tal manera que sólo tratan de aspectos subsidiarios e inferiores de la verdad de las cosas, o que simplemente pueden, todo lo más, preparar a las mentes menos desarrolladas, considerando las alturas a las que nosotros hemos llegado. E incluso estamos dispuestos a aceptar, tanto sobre los demás como sobre nosotros mismos, todo el contenido sagrado del libro o del evangelio que admiramos, insistiendo para que todo sea aceptado como verdad eternamente válida, y para que en cada jota, en cada tilde, en cada diéresis, sea reconocida su parte de inspiración plena.
dto.
