Ciudadano Jesús : preguntas y respuestas
Ciudadano Jesús : preguntas y respuestas
- EAN: 9788494517310
- ISBN: 9788494517310
- Editorial: Adaliz Ediciones
- Año de la edición: 2016
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 150 X 210 mm.
- Páginas: 313
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Disponible 48/72 horas
Descripción
Jesús de Nazaret no dejó nada escrito, lo que contribuye a formar el halo de misterio que rodea su figura. El libro formula y responde a 329 preguntas, formuladas al autor a lo largo de su vida de publicista y conferenciante: ¿Existió Jesús realmente? ¿Podemos fiarnos de los evangelios respecto a la verdadera figura y misión de Jesús? ¿En qué fecha y dónde nació? ¿Fue bautizado realmente por Juan Bautista? ¿Es cierto que rompió con el judaísmo? ¿Se creyó Jesús a sí mismo el mesías o solo un profeta? ¿Cuánto duró su vida pública? ¿Cómo fue realmente la Pasión? ¿Fue Jesús un sedicioso contra el Imperio Romano o un agitador político? ¿Cómo entendía realmente el reino de Dios? ¿Instituyó la eucaristía en su última cena? ¿Murió realmente en la cruz? ¿Puede un historiador hablar de la resurrección y las apariciones?
Antonio Piñero, es una figura de prestigio internacional en los estudios sobre el cristianismo primitivo. Es licenciado en Filología Clásica, en Filosofía Pura y Filología Bíblica Trilingüe. Doctor en Filología Clásica. Ha editado Apócrifos del Antiguo Testamento (6 vols.); Apócrifos del Nuevo Testamento. Hechos apócrifos de los apóstoles (3 vols.); Biblioteca copto-gnóstica de Nag Hammadi (3 vols.). Es autor de numerosos artículos en revistas nacionales y extranjeras, así como de más de cincuenta capítulos en libros editados por otros, y 16 traducciones de obras científicas del alemán, inglés, francés e italiano. Entre sus publicaciones destacan: El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos; (1995/2003); Biblia y Helenismo (2006); Año Uno. Israel y su mundo cuando nació Jesús (2007); Los cristianismos derrotados (2009/2014); Jesús de Nazaret, el hombre de las cien caras (2012); Guía para entender el Nuevo Testamento (2006/2011); Jesús y las mujeres (2014); El otro Jesús. La vida (oculta) de Jesús a la luz de los evangelios (canónicos) y apócrifos (2014) y Guía para entender a Pablo. Una interpretación del pensamiento paulino (2015).
Otros libros de Cristianismo
La caballería - Un ideal cristiano
En estos tiempos de confusin y perversin mental, moral, intelectual, cultural y espiritual en los que estamos inmersos, este camino es ms que nunca el testimonio vivo de los valores de los que son portadores los hombres (hombres y mujeres, se entiende) que han dado respuesta a esta misin para la que fueron llamados. Su accin es, pues, no tan solo un acto justo y, por lo tanto, eficaz, con independencia del resultado que vea su traduccin en este mundo, sino tambin, y por encima todo, una accin de gracias.La caballera, en esta perspectiva, constituye un verdadero camino inicitico en el sentido de que revela el ser a s mismo y lo construye segn el plan divino previsto para l desde todos los tiempos, en la medida que sepa y quiera, libremente, responder a esta vocacin y mantenerla, en todos los sentidos de la palabra. Una aclaracin importante: este trmino, «inicitico», debe ser entendido, depurado de las connotaciones que lo desvirtan, especialmente desde el siglo XIX, para entenderlo en su autntico significado a partir de su raz latina -initium- que es doble: por una parte, comienzo, inicio y, por otra, principio, fundamentos originales, por lo tanto, lo que est dentro, en el corazn. En cuanto al verbo initiare, significa instruir (as pues, transmitir) y comenzar. As, este trmino califica la iniciativa de aquel ser que responde a la llamada que el Seor le lanza, tal como la lanz a orillas del lago Tiberades a Pedro y a su hermano Andrs: «venid y seguidme», y que desea permanecer en su presencia.En consecuencia, en cuanto a su doble dimensin espiritual y temporal, en particular hospitalaria, podemos afirmar que el camino caballeresco es un verdadero camino hacia la santidad si nos comprometemos en l con verdadero deseo, valenta, inteligencia de fe y fuerza de caridad. 10
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Sentirse habitado por la presencia
El yo es fuente inevitable de sufrimiento, porque, en su afán de autoafirmarse, identificándose con la mente, nos aleja de la realidad y de la vida. Consciente del destino a donde el yo conduce, del sufrimiento que genera y de la ignorancia y mentira en que nos envuelve, nos resultará fácil reconocer la necesidad y la importancia de liberarnos de él. Y, dado que el yo únicamente vive y es alimentado por el pensar, debemos ejercitarnos en la tarea de silenciar la mente y aprender a vivir en el no-pensamiento. Porque hablar de espiritualidad es hablar de la dimensión de profundidad. Implica reconocer que toda la realidad se encuentra impregnada de una dimensión de Misterio. En este sentido, la espiritualidad es abierta, flexible, pluralista, dialogante, universal... no conoce el juicio y la condenación. Nos coloca en el camino de la experiencia. Es coherente con nuestra condición humana, respetuosa con los otros y humilde ante el Misterio inefable.
Pero la espiritualidad no sólo nos coloca en la actitud adecuada a todo el conjunto de lo Real, sino que puede hacerlo porque nos capacita para acceder a nuestra identidad más verdadera. Nuestra verdadera identidad no es ese yo, sino la Presencia que lo percibe. Y desde la Presencia, todo se ve y se vive de un modo nuevo. El olvido de esta dimensión de profundidad puede hacer estéril nuestro esfuerzo por alcanzar una valoración y estima de nuestra existencia.
Podemos vivir una sana autoestima cuando nos habituamos a conectar con ese Silencio que es Presencia y aprendemos a permanecer descansadamente en Él.
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Evangelio de Mateo
Cunde la idea de que el Evangelio de Mateo se halla en la raíz del antisemitismo que paso tras paso condujo al genocidio de la shoá, perpetrado por, en y para una sociedad de bautizados. Se trata de un equívoco propiciado por la iglesia cristiana. La comunidad de Mateo se halla inserta en el seno de Israel. Integrada por judíos circuncidados, observa la Ley mosaica. No se enfrenta con el pueblo de Israel, del cual forma parte. La inmensa mayoría de los judíos de finales del siglo i vivía en la diáspora. Nada tuvieron que ver con los trágicos sucesos de Jerusalén. Trasladada al siglo xx, la comunidad de Mateo no habría sido verdugo, sino víctima de la shoá. Pero el estigma del pueblo deicida persiste, y no desaparecerá hasta que no se proclame con toda claridad que los judíos nada absolutamente tuvieron que ver con la muerte de Jesús, que fue obra exclusivamente de la autoridad romana. Las atrocidades de los nazis no hubieran sido posibles sin la contribución de la mentalidad antisemita difundida en el pueblo alemán, que se plasmó en unos con la aquiescencia y en todos con el silencio. Las víctimas de la shoá eran trasladadas en ferrocarriles pertenecientes a compañías alemanas privadas, que cobraban para cada cual su billete; de ida solamente, no de ida y vuelta.
dto.
