Cuentos y leyendas del Japón
Cuentos y leyendas del Japón
- EAN: 9788499501277
- ISBN: 9788499501277
- Editorial: Ediciones Librería Argentina
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 240 X 170 mm.
- Páginas: 88
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Disponible 48/72 horas
Descripción
Un viaje a Japón a través de sus leyendas y cuentos tradicionales.
Los dos Oshidori
Ubazakura, el cerezo de la nodriza
La historia de Nagao y O-Tei
Los 47 Ronis
El Rokuro-Kuvi
EL sueño de Akinosuké
Horai
Riki-Baka
De un espejo y una campana
La doncella Eta y el Hatamoto
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Mi silencio
Cuando el ruido está en todas partes y el silencio desaparece, los colores se van con él. La ciudad se vuelve gris y sus habitantes también. Entonces, una niña valiente, cansada del ruido ensordecedor y de la ausencia de colores alegres, se lanza a buscar el silencio. Recorre los campos y los bosques, el mar y las montañas, pregunta a todos los animales. A pesar de las dificultades, nunca se rinde y, finalmente, consigue encontrarlo.Esta es una historia de sonidos y silencios, de colores alegres y tristes, de perseverancia y superación en la que se explica que la paz se encuentra en un único lugar: nuestro interior.
1. Para el sosiego y la paz de los más pequeños. 2. Propone el autoconocimiento y la reconexión con lo natural.3. Las autoras son muy reconocidas y activas. 4. Habrá campaña en redes sociales y medios.
dto.
Cuentos para regalar a personas soñadoras
El maestro observó a cuatro monjes que discutían, obstinados, frente a una bandera que flameaba. Cada uno argumentó según su particular enfoque:
-Este paño es un objeto inanimado y es el viento quien lo hace ondear.
-La brisa carece de movimiento propio, por lo que es imposible que agite cualquier cosa.
-El flamear es sin duda una relación de causa y efecto.
-En lo esencial, no hay bandera inquieta, sólo el viento la hace flamear ...
Fue entonces cuando Huei-Neng, el patriarca fundador del budismo zen, analfabeto, al caminar frente a ellos los serenó: -Amigos, ni viento ni bandera, sólo veo vuestras mentes agitadas. Sorprendidos, los jóvenes pidieron con humildad que el maestro los aceptase como sus discípulos.
Cuando los grandes maestros no encontraban las palabras, ni las definiciones intelectuales para explicar las más importantes enseñanzas de la vida, recurrían a la parábola, a la fábula, al mito o al sueño.
dto.
