Del intelecto a la intuición
Del intelecto a la intuición
- EAN: 9788494580963
- ISBN: 9788494580963
- Editorial: Editorial Nous
- Año de la edición: 2006
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 140 X 210 mm.
- Páginas: 238
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Descripción
En esta era de rápido crecimiento de la inteligencia y capacidad humanas para utilizar la mente, corremos el riesgo de sobre-enfatizar el intelectualismo. “La mente es el matador de lo real” es una reflexión bien conocida de un peligro inherente.
En este libro “Del Intelecto a la Intuición”, el desarrollo del intelecto, aunque necesario, es mostrado como un medio para un final y un paso en el camino hacia un cuerpo mental activo y plenamente despierto.
Entre el intelecto y la intuición existe un vacío hasta que conscientemente se haya construido un puente mediante la meditación. La meditación es a veces definida como “pensar en el corazón”; la meditación correcta se produce solamente cuando el corazón y la mente actúan juntas, al unísono. Por lo tanto, para tocar la intuición, esta mezcla de mente y corazón, es una necesidad. El uso correcto de la mente en la meditación, abre la conciencia a la belleza, la verdad y la bondad del alma, a través de cinco etapas : concentración-meditación-contemplación-iluminación-inspiración. Estas cinco etapas conducen a la unión con el alma –el “hijo de la mente” – y al conocimiento directo de la divinidad, creando un instrumento de inteligencia para que el alma lo utilice en la vida cotidiana.
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De Belén al calvario
Solamente diré que soy un discípulo tibetano de cierto grado; esto puede significar muy poco para ustedes, porque todos son discípulos, desde el aspirante más humilde hasta más allá del Cristo Mismo. Tengo
un cuerpo físico al igual que todos los hombres; resido en los confines del Tíbet, y a veces (desde el punto de vista exotérico), cuando me lo permiten mis obligaciones, presido un grupo numeroso de lamas tibetanos. A
esto se debe la difusión de que soy abad de ese Monasterio Lamásico.
Aquellos que están asociados conmigo en el trabajo de la Jerarquía (los verdaderos discípulos están unidos en este trabajo), me conocen también con otro nombre y cargo. A.A.B. conoce dos de mis nombres.
Soy un hermano que ha andado un poco más por el sendero, y por consiguiente, tengo más responsabilidades que el estudiante común. He luchado y he abierto un camino hacia la luz y logré mayor cantidad de
ella que el aspirante común que leerá este artículo; por lo tanto, tengo que actuar como transmisor de luz, cueste lo que cueste. No soy un hombre viejo, con respecto a lo que la edad puede significar en un instructor,
y tampoco soy joven e inexperto. Mi trabajo consiste en enseñar y difundir el conocimiento de la Sabiduría Eterna dondequiera que encuentre respuesta, y esto lo llevo haciendo muchos años. Trato también
de ayudar a los Maestros M. y K.H. en todo momento, porque estoy relacionado con Ellos y Su trabajo. Lo expuesto hasta aquí encierra mucho, pero tampoco les digo nada que pueda inducirles a ofrecerme
esa ciega obediencia y tonta devoción que el aspirante emocional brinda al Gurú o Maestro, con el cual aún no está en condiciones de tomar contacto, ni puede lograrlo hasta tanto no haya transmutado la devoción
emocional en desinteresado servicio a la humanidad, no al Maestro.
dto.
El discipulado de la nueva era I
Estos dos volúmenes contienen el texto de una serie de instrucciones individuales y colectivas dadas a un pequeño grupo de aspirantes durante quince años por un Maestro de Sabiduría. Se hallan enseñanzas detalladas sobre la Meditación, la Iniciación y los Seis Estados del Discipulado. El acento está puesto sobre la nueva era, sobre la necesidad de abrir la vía al trabajo grupal y sobre el cambio que se produce en el método de entrenamiento para la iniciación, siendo este entrenamiento, en adelante dispensado ya no individualmente sino en grupos de discípulos.
¿Cuántos supuestos discípulos están convencidos de su mérito para recibir entrenamiento directo de un Maestro de Sabiduría? ¡Y cuán pocos pueden absorber las intensas presiones de la experiencia y beneficiarse de la oportunidad! En estos dos volúmenes de "El Discipulado en la Nueva Era" está incluida la serie de instrucciones personales dada a un pequeño grupo de chelas durante un período de 15 años, con instrucciones relacionadas con cierto número de temas.
Cuando finalmente el esfuerzo grupal se interrumpió, el Maestro Tibetano advirtió que aunque su propósito de fundar el grupo para el entrenamiento Ashramico había demostrado ser fallido, las instrucciones y las enseñanzas dadas como resultado de la formación del grupo demostrarían ser de gran valor para el creciente número de aspirantes al discipulado; y ciertos conceptos importantes se anclaron en la conciencia humana a través del canal grupal, incluyendo especialmente el hecho vital de la reaparición de Cristo. Cuando la interacción entre la Jerarquía y la humanidad se fortalece, muchos jóvenes discípulos que se acercan a la periferia de un Ashrama se están beneficiando de la experiencia de este grupo reunido por el Tibetano para el entrenamiento, y del caudal de cuidadosa enseñanza y estimulación espiritual puesta a su disposición.
Los requisitos que enfrenta un discípulo en la nueva era son drásticos y serios; requiere como primer pre-requisito, la necesidad de la descentralización personal, la renuncia a las preferencias individuales y al énfasis de todo tipo, y la absorción en un grupo para propósitos de servicio. "El tema entero de la interacción grupal es mucho más profundo y más significativo de lo que ustedes sospechan o aprecian", se ha dicho.
El desarrollo de la conciencia grupal implica el olvido de sí mismo, cuestión que a menudo resulta en una experiencia penosa; requiere también una respuesta sensible al propósito y al plan de los Maestros a través de algunas áreas de trabajo inspiradas Jerárquicamente.
Los espejismos y las ilusiones patentes y sutiles que engañan al discípulo y limitan su conciencia, deben identificarse claramente, verse, conocerse y trascenderse. El discípulo debe reconocerse a sí mismo tal como es, y avanzar hacia el próximo objetivo espiritual.
En la primera parte del Volumen I de "El Discipulado en la Nueva Era" se muestra claramente la interrelación entre algunos de los requisitos del Plan Jerárquico y el lugar de los grupos de servicio del discipulado. Las "Seis Etapas del Discipulado" en la parte final del libro, muestran la secuencia de desarrollo en conciencia hacia el centro de un Ashrama tan claramente, que sólo los que se auto-engañan pueden fracasar al identificar su propio lugar y la oportunidad resultante.
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dto.
La reaparición de Cristo
En la hora actual numerosas religiones esperan la venida de un Avatar o Salvador. Esta nueva venida de Cristo como Instructor mundial para la era de Acuario es presentada en esta obra como un acontecimiento inminente, inscribiéndose de manera lógica y práctica en la continuidad de la revelación divina a lo largo de las edades. Cristo pertenece a la humanidad entera. Es preciso reconocerlo y comprenderlo como "la misma gran entidad en todas las religiones del mundo".
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En todas las épocas, ha habido tales mensajeros, manifestándose a través de una u otra de las grandes religiones mundiales o siguiendo una nueva forma de religión basada en la nueva revelación. Sin embargo, la revelación Divina y la aparición periódica de mensajeros, o Avatares, ocurre según la ley cósmica, cuando existen ciertas condiciones en el esquema entero afectado, y afectando cada parte, grande y pequeña. Entonces una cadena de acontecimientos, que deben actuar bajo la ley en el futuro, se pone en marcha.
La parte que nuestro pequeño planeta Tierra juega en este intrincado y fluido sistema de interrelaciones parece ser de vital importancia en este momento. En este libro, se sugiere la trascendencia esotérica y planetaria de la reaparición de Cristo como causa subyacente para Su servicio Acuariano a la humanidad. Éste es el principio y el fin de una era -- el principio de Acuario y el fin de Piscis – indicando también un punto crucial trascendental en la evolución de la conciencia humana, de la necesidad individual a las necesidades de la humanidad entera, de la salvación personal al servicio mundial, y del materialismo a la espiritualidad. Parece que esta transición culminante debe estar "marcada" en ambas fases, principio y fin, por Cristo mismo, y un principio anclado en la conciencia humana, que incluye no sólo el amor de Dios establecido durante la era de Piscis, sino también la nueva potencia del futuro, la "Voluntad" de Dios, en la que sólo Cristo fue absorbido completa y perfectamente.
La inminencia de la reaparición del Cristo es percibida y esperada por muchos, perteneciendo como representante a toda la humanidad sin tener en consideración el credo y la doctrina religiosa. "Él a quien todos los hombres esperan" determinará la forma y el momento de Su aparición y el campo de su trabajo, de modo que no cree divisiones o separaciones, religiosas, sociales o ideológicas entre los hombres. Él viene no sólo como el Primogénito de Dios, sino como Cabeza de la Jerarquía espiritual, el gobierno interno del planeta. Por consiguiente, Él es un dirigente mundial, representando el Reino de Dios, y cumpliendo una función definida en el mundo de los hombres. Él viene para establecer a través del precepto y el ejemplo en el servicio mundial, los principios en los que un mundo unido, interdependiente e interactivo puede crear sus nuevos sistemas materiales e instituciones espirituales para la nueva civilización. La preparación para la segunda venida es responsabilidad de la humanidad; a aquéllos que saben y aceptan el retorno inminente de Cristo, les corresponde preparar las mentes y los corazones de los hombres para reconocerLo y recibirLo, y para crear esas condiciones de equilibrio y alineamiento espiritual que finalmente Le atraerán entre nosotros. No importa qué mensaje o revelación pueda personificar Cristo cuando venga, no importa qué principio o energía pueda fijar en la Tierra para uso humano, Él no viene para salvar a la humanidad de los resultados de sus propios pecados, sino una vez más para mostrar a la humanidad cómo salvarse en las nuevas condiciones y las nuevas oportunidades con las que el mundo se enfrenta.
dto.
Tratado sobre magia blanca o El camino del discípulo
Este libro contiene las Quince Reglas para la Magia, y para el alma, basadas en estas palabras del Bhagavad-Gita: “Aunque soy el que no ha nacido, el Alma que no muere; aunque soy el Señor de los Seres, no obstante, como Señor de mi naturaleza, me manifiesto por medio del poder mágico del Alma”.
El alma no manifestada en su ser esencial, manifestada a través de la naturaleza del equipo de la personalidad, es siempre una fuente de misterio. Evade la mente analítica concreta: revela su verdadero ser a la mente iluminada fusionada con el corazón abierto, que no busca captar y sostener el progreso personal, sino ejercer el poder mágico en el servicio. El poder del alma siempre está disponible para quien busca, como aspirante al discipulado aceptado, convertirlo en un servicio práctico en su propia época, estado y entorno particular.
El libro se cierra con un llamamiento entusiasta al alma de todos los aspirantes: “Finalizaré exhortando, a todos aquellos que leen estas instrucciones, a reunir todas sus fuerzas, a renovar sus votos de dedicación al servicio de la humanidad, a subordinar sus propias ideas y deseos al bien del grupo, a apartar la vista de sí mismos y fijarla nuevamente en la visión… Que todos los estudiantes se decidan, en este día de emergencia y oportunidad, a sacrificar lo mejor de sí mismos para ayudar a la humanidad”.
dto.
