Desde el silencio
Desde el silencio
- EAN: 9788433021137
- ISBN: 9788433021137
- Editorial: Editorial Desclée de Brouwer, S.A.
- Encuadernación: Cartoné
- Medidas: 0 X 0 mm.
- Páginas: 204
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Disponible 48/72 horas
Descripción
Desde las altas cumbres nos llegan noticias del silencio. Un silencio elocuente en el que resuena una discreta invitación a andar el camino que nos remite al propio corazón:
"Si me buscáis, buscadme en el silencio, en el silencio de vuestro corazón. Ahí me encontraréis"...
Con estas palabras se despedía de la Escuela del Silencio y de sus amigos Moratiel, "el discípulo del silencio" que fue para muchos el maestro y el hermano. Él, desde la plenitud de este Silencio hacia el que peregrinó durante toda su vida, nos anima en estas páginas a "vivir el instante presente sin sobresaltos"; a "entrar en el silencio donde todo nuestro ser se siente remansado".
"Desde el Silencio", Moratiel nos recuerda que el "Maestro está dentro y nos llama" -Jn 11, 28- y que "La vida avanza como un río. No hay que empujarlo para que llegue antes. El río no se extingue: se funde en el inmenso océano. La vida en su globalidad alcanza la cima, la cumbre. Y la muerte viene a ser la culminación".
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Telología mística
Fray Gabriel López, ingresó en la Orden de los Mínimos poco antes del año 1600, de la que fue Vicario Provincial de Castilla, visitador de la provincia de Andalucía y profesor de teología en varias Universidades. Como es sabido, la Orden de los Mínimos, fundada por San Francisco de Paula a mediados del siglo XV, adoptó tal nombre por considerarse los últimos de todos los feligreses y basar su regla en la práctica de la humildad. Además de los votos de pobreza, castidad y obediencia, añadieron el llamado ?cuarto voto? que consiste en la abstinencia de carne y demás productos de origen animal. Las religiosas se integran en la Segunda Orden Mínima, y los seglares forman la Tercera Orden Mínima. Fray Gabriel, que se consideraba discípulo de Juan Falconi, publicó Teología Mística en 1641. Con esta obra se sumaba a la larga y prestigiosa nómina de autores que, partiendo de la obra escrita en el siglo VI por san pseudo Dionisio Areopagita, explican la vía que conduce de la meditación a la contemplación. La meditación basada en imaginaciones y pensamientos, se torna estéril cuando ?el alma gusta mucho de la paz interior y de la quietud y descanso de las potencias sin particular consideración de imágenes?. Es entonces cuando se abre el camino a la contemplación: Para esto, el alma debe estar en actitud pasiva para que Dios le dé su gracia, pues la semejanza divina, no la puede realizar el hombre por sí mismo, sino sólo recibirla del Espíritu Santo. En el primer grado o etapa, el hombre se conforma a la voluntad divina, anonadándose y reduciéndose a la nada, con indiferencia frente a todas las cosas (vida, muerte, oficio, estado, lugar...) y así, el alma va negándose en todo para seguir la voluntad divina. El segundo grado es la desapropiación de las cosas santas, renunciando a todo interés personal en ellas, y a los consuelos y gustos espirituales, quedando el alma retirada a su más profundo fondo. Finalmente en el tercer y último estado de oración contemplativa Dios suspende tanto lo activo como lo pasivo del alma, y ésta se deja despojar sin resistencia, renunciando a su voluntad y sujetándose en todo y por todo a la de Dios. Entonces se alcanza una unión perfecta con Dios, y una transformación con Él, la cual se llama deificación no mística, por vía de arrebatamiento.
dto.
De la preparación para la muerte y de cómo deber ser tenida en poco
Fray Pedro Alonso de Burgos, considerado como el más ilustre de los ermitaños escritores de Montserrat y de la Congregación de San Benito de Valladolid, nació en torno al año 1500. Doctor en Teología por la Universidad de Lovaina, en 1535 visita el monasterio de Montserrat y decide hacerse monje y después eremita en aquel monasterio. Vivió en su ermita por espacio de 27 años hasta su muerte en 1572. La espiritualidad de Fr. Pedro Alonso y la doctrina no son nuevas sino tradicionales. Su aportación más señalada a la espiritualidad es la síntesis que supo hacer de lo antiguo y lo nuevo, de la teología y la espiritualidad, de la tradición y la experiencia propia.
Fray Pedro, siguiendo el sistema tradicional de las tres vías, explica las tres etapas de la muerte: purgativa (primera muerte), iluminativa (segunda muerte), unitiva (tercera muerte).
La primera, acontece cuando el hombre muere al pecado, renuncia a las riquezas y vanidades mundanas. La segunda, cuando el alma llega a mortificar sus apetitos desordenados practicando las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad; las cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. La tercera muerte espiritual es “un sueño bienaventurado en el cual no sólo nos olvidamos de las cosas de este siglo, más aún de nosotros mismos”. El que ha llegado a este grado no le es dificultoso despedirse del cuerpo, porque ya de ordinario es arrebatado en la contemplación de las cosas celestiales y del mismo Dios, en la cual mueren todos los sentidos y el alma queda resplandeciente de luz.
El P. Ernesto Zaragoza Pascual, autor del Estudio Introductorio y de la traducción de los Diálogos, nació en Sant Feliu de Guíxols (Gerona) en 1944. Cursó estudios en las Facultades de Teología de Barcelona y del Norte de España (Burgos) donde se doctoró en Teología Espiritual con la calificación summa cum laude. Es sacerdote oblato benedictino del monasterio de Silos. Discípulo de los profesores Melquíades Andrés, Evangelista Vilanova y Miquel Batllori, ha publicado en seis volúmenes la historia de los benedictinos de la Congregación Observante de Valladolid (1390-1880) y la historia de la Congregación Claustral Tarraconense i Cesaraugustana (1215-1835) así como la primera historia global de los ermitaños de Monserrat, y ha colaborado en distintas revistas de su especialidad. Es académico correspondiente de la Real Academia de la Historia, de la Real Academia de Bones Lletres de Barcelona y de la de San Rosendo de Galicia y asimismo, párroco del Castell-Platja d´Aro.
dto.
El Libro Esenio de la Creación
El primer libro de Moises fue escrito en hebreo y forma parte de la escritura canónica adoptada por la iglesia en los primeros siglos de la era cristiana. No obstante, hay otro texto hebreo, el Libro de la creación, que fue considerado apócrifo por la iglesia católica y no tuvo la aprobación de los sínodos.
Rechazando los métodos dogmáticos de una interpretación literal y puramente científica, así como la exageración de los simbolistas, a lo largo de toda esta obra se interpreta la narración del génesis a la luz de la conciencia y de la naturaleza y en Armonia con las grandes tradiciones de los esenios, a cuya hermandad perteneció el autor del mismo génesis. Versión esenia del Génesis, probablemente la escritura original conteniendo el simbolismo de la Creación. De esta escritura, despojada de todo exceso interpretativo, emana claramente la misión del hombre y su destino.
dto.
