El grial de Montserrat
El grial de Montserrat
- EAN: 9788497774246
- ISBN: 9788497774246
- Editorial: Ediciones Obelisco, S.L.
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 160 X 240 mm.
- Páginas: 176
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Disponible 48/72 horas
Descripción
Mito eminentemente occidental, aún si también podemos rastrearlo
en otras latitudes, el Grial es la copa que guarda el brebaje
de la salud, del conocimiento y de la inmortalidad. Bajo la
guarda del Rey Pescador se encuentra encerrado, custodiado por
sus caballeros, en el «castillo del Grial» donde, tras la lanza sangrienta
de Longinos, es llevado en procesión ante los comensales
esperando una palabra liberadora.
La doctrina del Grial «se refiere a un Misterio presente sobre la
Tierra con la plenitud de su virtud celeste, al que no se accede sino
por vía de calificación y en peligro de muerte». Su característica
menos legendaria es haber sido el cáliz que Jesucristo elevó en su
Última Cena, y en el que -dice la leyenda- José de Arimatea recogió
la sangre que fluía de las llagas de Cristo. Fue san Lorenzo
quien, en tiempos de la persecución de Valeriano (258-260), lo
envió junto con una carta a su tierra natal: Huesca. Desde allí inició
periplo por los altos lugares catalano-aragoneses, hasta recalar
por fin en la catedral de Valencia hacia 1424.
Richard Wagner dice en su Parsifal que “el lugar de la escena
son los terrenos y es el castillo del Grial «Monsalvat», país con el
carácter de las montañas del norte de la España gótica”, exactamente
la santa montaña: Montserrat. Los caballeros del Grial pueden
ser vistos cuando no se visten de niebla. Son los inquietantes
monolitos que han tomado extrañas y grisáceas formas: los
Encantats, el gigante Cavall Bernat, el del Gorro Frigi, los del els
Flautats, su superintendente el Cap-de-Mort, y cien más…
LUIS MIGUEL MARTÍNEZ OTERO es el autor de El priorato de
Sión, Los Illuminati y La masonería, entre otros. En el presente
trabajo, Luis Miguel Martínez Otero selecciona y analiza las
partes más sustantivas de las diversas romanzas del Grial, las
de Chrétien de Troyes, Wolfram von Eschenbach y Robert de
Boron.
Otros libros de Templarios
Los templarios y la palabra perdida
En 1118 nueve caballeros francos y ftamencos encabezados por Hugo de Payns se presentaron en Jerusalén ante el rey Balduino II.
¿Qué pretendían? ¿Tal vez, como se ha dicho, dar protección a los peregrinos cristianos? ¿O ir a la búsqueda de un Secreto de extraordinario poder? Años más tarde, estos nueve caballeros fueron el núcleo sobre el que se formó la orden monástico-militar más mítica y poderosa del medievo: Los Templarios.
Pero ¿cuál fue el Secreto del Temple? En este libro se rastrea este misterio desde la antigüedad de los monumentos megalíticos, pasando por la fascinante civilización egipcia, hasta los constructores de catedrales, sin olvidar a Jesus de Nazaret, el Maestro que conoció en su carne el Secreto.
dto.
Nuevo Evangelio de María Magdalena
María Magdalena, la santa y la maestra sabia del Santo Grial, a quien Cristo entregó su tesoro de los tesoros -la sangre mírrica-, difundía la atmósfera de la adoración.
"Amad a Cristo con todo vuestro ser. Adoradle como yo le adoro. Con esto es suficiente y todo ló demás se abrirá ante vosotros." Esto es lo que enseñaba María Magdalena.
En el albor de una nueva humanidad, la humanidad Solar Seráfica, se revela la Sabiduría Divina. María Magdalena, la Madre de la Civilización venidera, la Madre del Reino del Puro Amor en la tierra, nos enseña el camino hacia el destino del alma: la Divinización a través de la adoración al Cristo del Supremo Amor.
Este, no es un Evangelio apócrifo. Este, es un Nuevo Evangelio Solar.
dto.
El espejo de la caballería
¿Qué presencia de alma puede llegar a caracterizar a la Caballería para que todavía siga conservando intacta su capacidad, agotada totalmente la epopeya medieval, y continúe estando siempre de actualidad, maravillando los corazones con tan solo mencionarla? Efectivamente, no hay nadie en Occidente e incluso más allá, que no mantenga su vivo recuerdo, sea a través de imágenes simplificadas -incluso simplistas- de sus proezas, de su agudo sentido de dedicación para la defensa de los más humildes. La Caballería, ciertamente, es un estado, no una decoración ni un privilegio ya que, en cuanto a privilegios, confiere sólo uno, temible de por sí, consistente en servir en el más duro de los combates, el del mundo, cuando este combate es justo o en los de la ascesis espiritual. Por otra parte, a menudo viene a tratarse de la misma batalla. De este modo, en su realidad más interior, la Caballería responde -y asume- una vocación espiritual, propia de la Tradición cristiana y a la que algunos hombres son llamados tanto hoy como ayer.
dto.
