El grupo de Jerusalén: y los evangelios que generó
El grupo de Jerusalén: y los evangelios que generó
- EAN: 34868
- ISBN: 34868
- Editorial: Ediciones Alta Andromeda
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 170 X 240 mm.
- Páginas: 320
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Telología mística
Fray Gabriel López, ingresó en la Orden de los Mínimos poco antes del año 1600, de la que fue Vicario Provincial de Castilla, visitador de la provincia de Andalucía y profesor de teología en varias Universidades. Como es sabido, la Orden de los Mínimos, fundada por San Francisco de Paula a mediados del siglo XV, adoptó tal nombre por considerarse los últimos de todos los feligreses y basar su regla en la práctica de la humildad. Además de los votos de pobreza, castidad y obediencia, añadieron el llamado ?cuarto voto? que consiste en la abstinencia de carne y demás productos de origen animal. Las religiosas se integran en la Segunda Orden Mínima, y los seglares forman la Tercera Orden Mínima. Fray Gabriel, que se consideraba discípulo de Juan Falconi, publicó Teología Mística en 1641. Con esta obra se sumaba a la larga y prestigiosa nómina de autores que, partiendo de la obra escrita en el siglo VI por san pseudo Dionisio Areopagita, explican la vía que conduce de la meditación a la contemplación. La meditación basada en imaginaciones y pensamientos, se torna estéril cuando ?el alma gusta mucho de la paz interior y de la quietud y descanso de las potencias sin particular consideración de imágenes?. Es entonces cuando se abre el camino a la contemplación: Para esto, el alma debe estar en actitud pasiva para que Dios le dé su gracia, pues la semejanza divina, no la puede realizar el hombre por sí mismo, sino sólo recibirla del Espíritu Santo. En el primer grado o etapa, el hombre se conforma a la voluntad divina, anonadándose y reduciéndose a la nada, con indiferencia frente a todas las cosas (vida, muerte, oficio, estado, lugar...) y así, el alma va negándose en todo para seguir la voluntad divina. El segundo grado es la desapropiación de las cosas santas, renunciando a todo interés personal en ellas, y a los consuelos y gustos espirituales, quedando el alma retirada a su más profundo fondo. Finalmente en el tercer y último estado de oración contemplativa Dios suspende tanto lo activo como lo pasivo del alma, y ésta se deja despojar sin resistencia, renunciando a su voluntad y sujetándose en todo y por todo a la de Dios. Entonces se alcanza una unión perfecta con Dios, y una transformación con Él, la cual se llama deificación no mística, por vía de arrebatamiento.
dto.
Evangelio de Mateo
Cunde la idea de que el Evangelio de Mateo se halla en la raíz del antisemitismo que paso tras paso condujo al genocidio de la shoá, perpetrado por, en y para una sociedad de bautizados. Se trata de un equívoco propiciado por la iglesia cristiana. La comunidad de Mateo se halla inserta en el seno de Israel. Integrada por judíos circuncidados, observa la Ley mosaica. No se enfrenta con el pueblo de Israel, del cual forma parte. La inmensa mayoría de los judíos de finales del siglo i vivía en la diáspora. Nada tuvieron que ver con los trágicos sucesos de Jerusalén. Trasladada al siglo xx, la comunidad de Mateo no habría sido verdugo, sino víctima de la shoá. Pero el estigma del pueblo deicida persiste, y no desaparecerá hasta que no se proclame con toda claridad que los judíos nada absolutamente tuvieron que ver con la muerte de Jesús, que fue obra exclusivamente de la autoridad romana. Las atrocidades de los nazis no hubieran sido posibles sin la contribución de la mentalidad antisemita difundida en el pueblo alemán, que se plasmó en unos con la aquiescencia y en todos con el silencio. Las víctimas de la shoá eran trasladadas en ferrocarriles pertenecientes a compañías alemanas privadas, que cobraban para cada cual su billete; de ida solamente, no de ida y vuelta.
dto.
Judas es mi hermano
Apelamos ahora a los posibles lectores de este libro y les retamos a recibirlos de una forma racional, pues racional y totalmente creíbles es la manera como se recibe y se adopta. Si no estáis enterados que significa mediumnidad escribiente, os diremos que es la forma más pura y fidedigna de recibir legados y conocimientos de ese otro mundo que no veis pero que es tan real como del que en este momento disfrutáis. Es el hilo conductor mediante el cual los espíritus, como vosotros coloquialmente les llamáis, pueden, mediante la apertura de este canal con vuestro mundo, manifestar sus vivencias e historias. La obra de Jesús estaba incompleta, nunca escribió sus enseñanzas, ahora sí, el que quiera que lo siga. La verdad tiene ya nombre y el hombre podrá seguirla o abandonarla, pero tiene letra. Sabemos que no todos seguirán esa verdad, más está escrita. Con estos escritos sólo pretendemos que el análisis con el que actuáis pueda variar en la medida que estos consejos os asistan. No queremos que sea leído y no entendido, queremos que al leerlo intentéis obrar como estos escritos enseñan. Aunque sea una sola vez
dto.
