Telología mística
Telología mística
- EAN: 9788419947079
- ISBN: 9788419947079
- Editorial: Sanz y Torres, S. L.
- Año de la edición: 2023
- Medidas: 130 X 210 mm.
- Páginas: 0
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Descripción
Fray Gabriel López, ingresó en la Orden de los Mínimos poco antes del año 1600, de la que fue Vicario Provincial de Castilla, visitador de la provincia de Andalucía y profesor de teología en varias Universidades. Como es sabido, la Orden de los Mínimos, fundada por San Francisco de Paula a mediados del siglo XV, adoptó tal nombre por considerarse los últimos de todos los feligreses y basar su regla en la práctica de la humildad. Además de los votos de pobreza, castidad y obediencia, añadieron el llamado ?cuarto voto? que consiste en la abstinencia de carne y demás productos de origen animal. Las religiosas se integran en la Segunda Orden Mínima, y los seglares forman la Tercera Orden Mínima. Fray Gabriel, que se consideraba discípulo de Juan Falconi, publicó Teología Mística en 1641. Con esta obra se sumaba a la larga y prestigiosa nómina de autores que, partiendo de la obra escrita en el siglo VI por san pseudo Dionisio Areopagita, explican la vía que conduce de la meditación a la contemplación. La meditación basada en imaginaciones y pensamientos, se torna estéril cuando ?el alma gusta mucho de la paz interior y de la quietud y descanso de las potencias sin particular consideración de imágenes?. Es entonces cuando se abre el camino a la contemplación: Para esto, el alma debe estar en actitud pasiva para que Dios le dé su gracia, pues la semejanza divina, no la puede realizar el hombre por sí mismo, sino sólo recibirla del Espíritu Santo. En el primer grado o etapa, el hombre se conforma a la voluntad divina, anonadándose y reduciéndose a la nada, con indiferencia frente a todas las cosas (vida, muerte, oficio, estado, lugar...) y así, el alma va negándose en todo para seguir la voluntad divina. El segundo grado es la desapropiación de las cosas santas, renunciando a todo interés personal en ellas, y a los consuelos y gustos espirituales, quedando el alma retirada a su más profundo fondo. Finalmente en el tercer y último estado de oración contemplativa Dios suspende tanto lo activo como lo pasivo del alma, y ésta se deja despojar sin resistencia, renunciando a su voluntad y sujetándose en todo y por todo a la de Dios. Entonces se alcanza una unión perfecta con Dios, y una transformación con Él, la cual se llama deificación no mística, por vía de arrebatamiento.
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La insolencia de los milagros
En nuestra cultura, los milagros se asocian con la religión, pero curiosamente, los milagros perturban a los religiosos. En primer lugar, porque no obedecen a las normas de la institución religiosa. En segundo lugar, porque tampoco obedecen a nuestro marco mental y nos obligan incluso a salir de él. En eso radica la insolencia de los milagros.
¿Y si los milagros no fueran excepciones divinas, sino manifestaciones de un potencial humano sin explotar, como el poder de autocuración o una conexión intuitiva con el mundo?
¿Por qué la «insolencia» de estos fenómenos? Los milagros se burlan de las leyes físicas, no obedecen a las normas de la institución religiosa y provocan a los escépticos.
El autor no predica la fe ciega, sino que incita a pensar, soñar y cuestionar que tantos de estos hechos sean silenciados, perseguidos o minimizados por las autoridades religiosas. El Vaticano, a menudo los censura por miedo a que desestabilicen los dogmas establecidos.
Con una gran riqueza documental, el libro es instructivo y alegre, ideal para los buscadores espirituales, los escépticos y los curiosos de lo sobrenatural y los fenómenos inexplicables.
Invita a reconciliar el espíritu crítico y la capacidad de asombro, animando al lector a «mirar el milagro de frente» para reflexionar sobre sus propios límites.
Es un mensaje de esperanza que nos recuerda que nunca estamos solos, no importa cuál sea nuestra cultura, nuestras creencias o nuestro estatus social.
dto.
En comunión con los santos
En nuestros días muchas personas abandonan la Iglesia institucional para ir en busca de una religiosidad más tangible, reconfortante, terapéutica y convincente, ignorando en gran medida que los Evangelios les ofrecen no sólo aquello que anhelan sino incluso mucho más. Esa es la experiencia de los cristianos desde la época de los apóstoles hasta nuestros días cuando se acercan a las Escrituras y a las vidas de los santos. El problema es que esa religiosidad, ese algo tangible, a veces no se consigue fácilmente, ya que sólo se puede buscar y adquirir a través de la disciplina, la oración, la meditación, la contemplación y la práctica espiritual.
Para venir en nuestra ayuda, Russell Hart utiliza dieciocho iconos de santos que él mismo pintó como introducción a los ejercicios espirituales que realizó antes de producir imágenes que buscaran expresar la Luz de Dios de una manera visible. Un fugaz viaje a la Unión Soviética fue determinante en su vida y produjo en él el milagro de la verdadera transformación interior.
"Tal vez es el momento de que declaremos abiertamente que el mal existe, pero también que éste no tiene ningún poder si lo comparamos con las plegarias de los santos para fortalecernos, calmarnos y unirnos en amor mutuo. Mi contacto con los santos ha arrojado una luz sobre mi vida y sobre mi ministerio, y me ha aportado un sentido del que antes carecía. También me ha hecho recelar de lo que yo llamo el "proceso de administración" del ministerio, tan aceptado entre algunos sacerdotes y tan lejos de la realidad para los que sienten hambre de espiritualidad y necesitan ser alimentados."
Russell Hart
RUSSELL HART procede de Dakota del Norte (Estados Unidos) y ha ejercido durante treinta años como ministro de la Iglesia en New Cumberland, Pensilvania. Prestó servicio en distintas parroquias en Altoona, a las afueras de Harrisburg, y en York, antes de convertirse en director del Centro de Formación Espiritual, en 1995. Es autor de otros dos libros y participa en distintas publicaciones en Estados Unidos.
Año de edición: 2003
Nº de páginas: 189
Peso: 0,26 kg.
Formato: 14,5 X 21 cm.
Tipo de cubierta: Rústica
dto.
Jesús y la familia de Betania
En “Jesús y la familia de Betania” se aborda el tema de la naturaleza andrógina del ser humano, en el que la conciencia observadora representa el polo positivo o masculino, mientras que la sensibilidad receptiva representa el complementario polo negativo o femenino. Ambos aspectos están simbolizados en los miembros de la familia de Betania, compuesta por Lázaro y las
hermanas Marta y María. Junto a ellos, Jesús asume el papel propio del maestro de esa familia, del alma, o la conciencia perfecta. El proceso mediante el cual se restablece el equilibrio entre esos dos aspectos del ser humano está descrito en el evangelio de Juan en la historia de Natanael, más los siete “milagros” que aparecen en dicho evangelio, y el momento en el que el discípulo amado entra en el sepulcro vacío de Jesús. Estos episodios se corresponden con las ocho etapas del noble óctuple sendero enseñado por el Buda. Asimismo, a lo largo del libro se hace mención varias veces del enigma que plantea la ordenación del texto de los cuatro evangeliosen versículos, que permite poner de manifiesto sorprendentes correspondencias significativas entre los valores numéricos de palabras y expresiones hebreas y griegas, y los versículos cuyo número de orden coincide con esos valores.
Llacer, Juan Luis
La orientación vocacional de Juan Luis Llácer le ha llevado a investigar en diversos campos íntimamente relacionados, como la Tradición primordial de los Misterios, el Álgebra Universal de Símbolos mediante la que se han escrito las Sagradas Escrituras de todas las tradiciones particulares o la búsqueda de un paradigma integrador que armonice las sensibilidades mística y científi ca.
dto.
