El hombre como divinidad
El hombre como divinidad
- EAN: 9788494412417
- ISBN: 9788494412417
- Editorial: Associaciò per l'Estudi de la Cultura Catar
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 170 X 240 mm.
- Páginas: 560
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Disponible 48/72 horas
Descripción
El hombre como divinidad ( La rama Juánica II ): Los teogamas del bogomilismo.
El eje mundial ha girado en dirección al bien. El grado de manifestación del bondadoso Dios Padre y de la Diosa Madre es hoy extraordinariamente grande. ¡LA DIVINIZACIÓN ES MÁS ACCESIBLE QUE NUNCA!
En un tiempo, la Divinidad aceptó vestidos humanos, para después volver al escalón más algo del permanecer divino. La llave para la vuelta es la adoración, la cima de Minné desbordante y superante, el amor que no existe siquiera en los cielos.
¿Es posible alcanzarlo en la Tierra? ¡Sí!
Minné, el amor celeste (sobreceleste – supra sobreceleste) es la perla de la Tierra.
El alma viene aquí para conocer este amor espiritual desbordante. Pero se necesita dar el voto de virginidad y encender la vela inextingible en el corazón, y se realizará el descendimiento de Minné.
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Lágrimas rusas
Este libro es llanto amargo, desconsolador y con un matiz trágico y triste.
Es la historia de la pena, la historia de la enfermedad de Rusia y del mundo, y también la historia de la lucha del ser humano contra el mal, la mentira, el fariseísmo y contra sí mismo.
Es un libro sobre la traumática área social, la invasión global de fuerzas demoníacas y el abandono existencial del ser humano.
Y también un retrato adecuado de su época.
En un corte superficial y profundo a la vez, los puntos dolorosos de nuestro tiempo.
El autor llora por su patria, por la cual tiene nostalgia (‘Por la añoranza rusa mi cabeza se ha mareado’) y está dispuesto a que se recupere, no solo a poner todas sus fuerzas espirituales y morales, sino también a dar su vida. Juan Bogomilo tiene la valentía de hablar de aquello de lo que se atreven a hablar actualmente pocas personas en el mundo, y también a hojear ‘las páginas de Rusia, no leídas hasta ahora’.
A veces el corazón del autor parece no aguantar la gran pena y entonces sale, como un cuajarón de sangre de la garganta: ‘Piérdete, Rusia, con tu arquetipo torcido’. U otro: ‘Nada cambiará, por mucho que oigan tus gritos, por mucho que incienses ládano bendito…’.
dto.
El rey Salomón : y el templo universal de la paz
El rey Salomón es la plenitud de todos los dones y pretrazados superiores de la humanidad: la divinidad encarnada, el mesías, el vidente, el curador, el rey, el primer sacerdote; el escritor genial, el bardo inspirado, el anciano sabio y el primer vidente de Dios en la tierra (que es el instrumento de la Santísima Madre de Dios).
Es ridículo pensar que hasta el siglo IV, la Reina permanecía callada, como exponían las crónicas romano-bizantinas. Mariam no apareció, en este último periodo de 6000 años por primera vez ni en el siglo I, ni IV, ni V después del nacimiento de Cristo, sino nueve siglos antes, en el gobierno del rey Salomón. Se reveló a aquél que no podía imaginar nada sobre Su existencia, sobre Su misión, sobre Su divinidad y sobre Su amor.
dto.
Los cátaros : la herejía que pudo vencer
Se entiende como catarismo (del griego katharós, “puro”) a un movimiento religioso de carácter herético que se desarrolló sobre todo en el norte de Italia y en el Languedoc, a partir del siglo XII. Los teólogos y ascetas Cátaros, o Perfectos, fueron en realidad muy pocos, numéricamente hablando; el grueso de la secta estaba constituido por los creyentes, que llevaban una vida más normal. Los Cátaros partían de una concepción del mundo de carácter dualista, estableciendo una oposición entre un Dios, creador de todo lo espiritual, y otro dios maléfico (el “Dios extraño”) que había creado la materia para encarcelar y esclavizar las almas. Este movimiento tuvo gran difusión por Occitania, encontrado adhesiones, o al menos apoyos interesados, entre todos los estamentos sociales. Al final, en la primera mitad del siglo XIII, se desencadenó una sangrienta represión (cruzada, inquisición...) que hizo que el catarismo desapareciera en el siglo XIV.
dto.
