El misterio Gaudí
El misterio Gaudí
- EAN: 9788427019300
- ISBN: 9788427019300
- Editorial: Ediciones Martínez Roca, S.A.
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 150 X 220 mm.
- Páginas: 240
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AGOTADO
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El reino de los dos Soles
Este libro te propone un viaje para vislumbrar algunos procesos que nos rodean de modo distinto a cómo los has visto hasta ahora. Los diferentes capítulos no guardan un orden temático o cronológico entre sí. Viajaremos hasta antiguos mitos, adentrándonos en su lenguaje para tratar de entender nuestro origen y potencialidad. Nos acercaremos a escenarios contemporáneos, sociales y científicos, para verlos desde otra perspectiva. El despliegue de la consciencia humana en espacios y tiempos diferentes es el nexo común en esta travesía.
En el pasado el potencial de desarrollo humano se abordaba mediante términos religiosos o filosóficos. Un gran número de las propuestas que aún hoy utilizan ese lenguaje no encajan en el umbral de la atención contemporánea, es por ello necesario acercarse a esa fuerza dinámica de otro modo y hallar vías de acceso a una realidad que se halla presente de modo cualitativo detrás de los aspectos más visibles. Ese es el verdadero eje de nuestro viaje a través del Reino de los dos Soles.
El momento presente es una encrucijada donde una presión mediática como jamás se ha ejercido sobre la sociedad plantea una gran incógnita. George Orwell describió en el libro 1984 una sociedad a merced del Gran Hermano, entidad anónima que dictaba un escenario inapelable y degradante.
En nuestro viaje a través de El Reino de los dos Soles nos adentramos en la textura de un mundo donde ficción y realidad son cada vez más difíciles de diferenciar. Las narrativas globales —que están adquiriendo mayor agresividad al tiempo que se alejan de cualquier realidad que podamos validar — anidan con su amenazante sombra en la mente colectiva de la sociedad. Quizá sean los dolores del parto de una “humanidad latente”, pero debemos ser capaces de observar el proceso en su plena desnudez y no buscar refugio en el servilismo a un sistema que ha pasado su fecha de caducidad.
El viaje a través de El Reino de los dos Soles explora alternativas que han surgido en el curso de nuestra evolución, opciones que nos llaman en el aquí y el ahora para guiar nuestros pasos fuera del curso lineal que han trazado para nosotros, lejos de la jaula que se cierra sobre la capacidad de percepción del ser humano.
dto.
Dioniso : Eros creador y mística pagana
“Hay imágenes –dice Mujica en el prólogo a este ensayo-, algunas pocas, que el tiempo no borra, más bien las pule, les da brillo, las bruñe espejo; son esas de los mitos, las religiones, la tradición, el arte… Íconos en los que todavía podemos mirarnos, reconocer y proyectar; son las que permanecen contemporáneas no en las respuestas que dieron a su época sino en las preguntas que formulan a la nuestra, en las respuestas que nos instan a buscar. Imágenes, tan insondables algunas, como la de Dionisio, «el dios venidero», como Hölderlin lo llamó. Dios, según Hefesto, que lo es creando lo que es, revelando la posible fecundidad de sí, las imágenes de la propia imagen que cada uno puede imaginar para y en sí mismo, las que imaginando podemos crear, las que podemos llegar a ser.
Crear es el verbo y la insistencia de la vida. Soy lo que le está aconteciendo a la vida ahora, en este ahora que ella me acontece a mí; somos su creación si la creamos y la creamos si nos dejamos por ella originar. Dioniso y dionisismo son nombres de un acontecimiento, nombres que albergan una póiesis, una ontología del devenir, o, en palabras más amables, un deseo de ser, una erótica de la creación. Un devenir, una transfiguración, no como futuro temporal sino como un acaecer presente, como un manantial, una fuente, un brotar, ya, aquí. Desde aquí.
Eso sí, creo que ni siquiera habrá un dios que nos salve si abdicamos ante la idolatría de lo dado y lo que ya se sustantivó, si nos postramos ante el culto de la objetividad con su mito del mundo como cosa hecha, y, consecuentemente, su haber despojado a la existencia de su perenne estado de epifanía. No, no habrá salvación si no nos dejamos arrobar por el asombro de ver surgir desde lo que no es lo que llega a ser, si desterramos de nuestro hacer ese crear y de nuestra mirada el asombro; si no llegamos a amar cuanto vive por la vida misma que en lo vivo se ama. No, ni un dios podrá salvarnos si no lo creamos a él”.
dto.