Encontré a Cristo en el Corán
Encontré a Cristo en el Corán
- EAN: 9788415570318
- ISBN: 9788415570318
- Editorial: Libroslibres
- Encuadernación:
- Medidas: 150 X 230 mm.
- Páginas: 230
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Disponible 48/72 horas
Descripción
Fue internado a los ocho años en una escuela coránica para prepararse para ser imán. Sulaiman, que era originario de Kerala (India), pudo profundizar en el Corán, el libro sagrado para los musulmanes y su guía de vida, hasta comprenderlo plenamente. A los 13 años comenzó a predicar públicamente el Islam, y a los 18 se convirtió en uno de los imanes más jóvenes del mundo.Sin embargo, las contradicciones que encontró en el Corán le llevaron a buscar respuestas a los interrogantes que planteaba a sus propios maestros, y no sabían contestar. Su fascinación por la figura de Jesucristo le empujó a visitar un centro de espiritualidad católica: el Centro Divine Retreat. Allí encontró esas respuestas que tanto inquietaban su alma desde hacía años y recobró la paz interior. Pero era imán, y su conversión al catolicismo está penada con la muerte, según señala el libro sagrado para los musulmanes. Su padre y otros familiares le secuestraron. «Si todavía deseasser un cristiano, entonces no tengo otra opción que matarte», le dijo el padre. Con un cuchillo en la mano intentó quitarle la vida, pero Sulaiman escapó.Encontré a Cristo en el Corán es la historia de Sulaiman (Mario Joseph), un imán que hoy es uno de los predicadores católicos más reputados de la India, y que explica su tortuosa vida hasta ser cristiano, así como las diferencias espirituales entre el cristianismo y el Islam
Otros libros de Cristianismo
Los libros del Nuevo testamento
Edición de Antonio Piñero
Colaboradores: José Montserrat Torrents, Gonzalo del Cerro, Gonzalo Fontana, Carmen Padilla, Antonio Piñero
No existe hasta la fecha una edición del Nuevo Testamento meramente histórica, efectuada con criterios estrictamente académicos, no confesionales, sin ninguna tendencia religiosa previa. La correcta comprensión de textos escritos hace casi dos milenios exige una labor explicativa basada en conocimientos literarios e históricos, no solo teológicos. Contemplar los libros del Nuevo Testamento con nuevos ojos tras el mismo tratamiento crítico deparado a cualquier otro texto de la Antigüedad grecolatina presenta a menudo un sentido diferente y más interesante si cabe.
Los autores tratan de responder a preguntas continuamente formuladas en los medios: ¿Qué hay de verdad histórica en los Evangelios? ¿Qué de ficción? ¿Añadió mucho la Iglesia primitiva de su cosecha a la tradición sobre Jesús de Nazaret de modo que esta quedó distorsionada? ¿Qué opinan al respecto los historiadores y comentaristas de las muy diversas confesiones del cristianismo?
Esta mirada, al menos relativamente nueva, sobre los libros del Nuevo Testamento puede incluso conducir a un redescubrimiento de este conjunto de obras por parte del lector, independientemente de sus creencias. Es igualmente cierto que a menudo muchas aclaraciones a textos tan antiguos, a veces tan alejados de la mentalidad general del siglo XXI, tienen un carácter puramente probable. También interesa que el lector, tras hacerse una idea de las opiniones diferentes expresadas en el comentario, se forme la suya propia independiente de la de los autores.
dto.
Evangelios apócrifos, II
Una gran obra, que recoge el entorno histórico de Cristo, presentándole de una manera real, tal y cómo refleja el testimonio de lo que los primitivos cristianos pensaban sobre su figura, sus familiares, y su ambiente, que nos permitirá entender el mundo de aquella época y el nacimiento del mito.
El Antiguo y Nuevo Testamento, encontraron dos jerarquías religiosas, la hebraica y la cristiana, que iban a adoptar oficialmente esos libros y los iban a dividir en admitidos y rechazados, en canónicos y apócrifos, con el objetivo de encumbrar unos libros y condenar a otros al olvido, la herejía y el desprestigio.
Los Evangelios Apócrifos nos ofrecen la posibilidad de conocer directamente, toda una serie de libros y relatos que añaden nuevos datos al hecho religioso.
dto.
Relatos de un peregrino ruso
El peregrino ruso, como se conoce abreviadamente los Relatos de un peregrino ruso a su padre espiritual, es mucho más que un clásico de la espiritualidad. Su influjo ha inspirado a autores tan dispares como Dostoievski o Salinger.
Gracias a su calidez y sinceridad, su sencillez formal y su sobriedad, su realismo moral y sus vívidas descripciones, este libro singular ha alimentado el espíritu de numerosas personas de toda clase y condición.
Los cuatro relatos que integran la obra original están considerados una de las mejores introducciones a la oración del corazón, en la que el silencio interior y la repetición amorosa del nombre de Jesús conducen a la ansiada divinización.
El protagonista es un espejo donde el lector puede revisar su propia existencia y tomar así las riendas de su vida, que se revela como una peregrinación hacia el encuentro definitivo.
Siempre se ha pensado que el autor podría proceder de círculos monásticos, pero últimamente cobra fuerza el nombre de Teófanes el Recluso, uno de los escritores espirituales de mayor éxito en el siglo XIX.
dto.
Telología mística
Fray Gabriel López, ingresó en la Orden de los Mínimos poco antes del año 1600, de la que fue Vicario Provincial de Castilla, visitador de la provincia de Andalucía y profesor de teología en varias Universidades. Como es sabido, la Orden de los Mínimos, fundada por San Francisco de Paula a mediados del siglo XV, adoptó tal nombre por considerarse los últimos de todos los feligreses y basar su regla en la práctica de la humildad. Además de los votos de pobreza, castidad y obediencia, añadieron el llamado ?cuarto voto? que consiste en la abstinencia de carne y demás productos de origen animal. Las religiosas se integran en la Segunda Orden Mínima, y los seglares forman la Tercera Orden Mínima. Fray Gabriel, que se consideraba discípulo de Juan Falconi, publicó Teología Mística en 1641. Con esta obra se sumaba a la larga y prestigiosa nómina de autores que, partiendo de la obra escrita en el siglo VI por san pseudo Dionisio Areopagita, explican la vía que conduce de la meditación a la contemplación. La meditación basada en imaginaciones y pensamientos, se torna estéril cuando ?el alma gusta mucho de la paz interior y de la quietud y descanso de las potencias sin particular consideración de imágenes?. Es entonces cuando se abre el camino a la contemplación: Para esto, el alma debe estar en actitud pasiva para que Dios le dé su gracia, pues la semejanza divina, no la puede realizar el hombre por sí mismo, sino sólo recibirla del Espíritu Santo. En el primer grado o etapa, el hombre se conforma a la voluntad divina, anonadándose y reduciéndose a la nada, con indiferencia frente a todas las cosas (vida, muerte, oficio, estado, lugar...) y así, el alma va negándose en todo para seguir la voluntad divina. El segundo grado es la desapropiación de las cosas santas, renunciando a todo interés personal en ellas, y a los consuelos y gustos espirituales, quedando el alma retirada a su más profundo fondo. Finalmente en el tercer y último estado de oración contemplativa Dios suspende tanto lo activo como lo pasivo del alma, y ésta se deja despojar sin resistencia, renunciando a su voluntad y sujetándose en todo y por todo a la de Dios. Entonces se alcanza una unión perfecta con Dios, y una transformación con Él, la cual se llama deificación no mística, por vía de arrebatamiento.
dto.
