Grandes obras del estocismo
Grandes obras del estocismo
- EAN: 9788410233140
- ISBN: 9788410233140
- Editorial: Plutón Ediciones
- Año de la edición: 2024
- Medidas: 150 X 230 mm.
- Páginas: 313
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Disponible 48/72 horas
Descripción
En este volumen se recogen tres de las obras más influyentes de la filosofía estoica: "Meditaciones" de Marco Aurelio, "El libro de Oro" de Séneca y "Manual de Vida" de Epicteto. Marco Aurelio (121-180 d.C.) fue un emperador romano y filósofo estoico. El texto de "Meditaciones" recoge notas sobre su vida como líder y sus reflexiones sobre la filosofía que practicaba en su vida diaria. Sus pensamientos abarcan temas relativos al ser humano tales como la vida, la muerte, el universo, la moralidad, la creación o los valores que deben ser fuente de inspiración para vivir y llevar una vida honorable y sincera.
Séneca (4 a.C. - 65 d.C) fue un filósofo conocido por seguir la doctrina estoica. "El Libro de Oro" recoge aquellas máximas que definen con mayor precisión cuales eran los valores morales por los que se regía y nos acercan a su forma de ver y vivir la vida.
Epicteto (55-135 d.C.) es conocido hoy en día como un gran filósofo griego seguidor de la corriente estoica. "Manual de Vida" es el texto más famoso y conocido que lleva su nombre, aunque no fue escrito por él, sino por su discípulo Flavio Arriano, que se encomendó a la tarea de recopilar las enseñanzas de su maestro y ponerlas por escrito con el objetivo de que todo el mundo pudiera conocerlas.
Otros libros de Filosofía - humanidades
Pequeño manual filosófico para personas emotivas
La filósofa italiana Ilaria Gaspari, autora de Seis semanas con los filósofos griegos, nos propone un recorrido filosófico, literario e histórico por nuestras emociones lleno sutileza y sensibilidad.
«Dedico este libro a todos los angustiados, los perdidos, los inquietos, los fragmentados.»
Hay muchos prejuicios en torno a las emociones, y sobre ellas pesa una gran condena: la de considerarlas vergonzosas, un signo de debilidad. Sin embargo, según la filósofa Ilaria Gaspari y al contrario de lo que se suele pensar, ser una persona emotiva no implica inestabilidad o desequilibrios, simplemente significa estar viva, mostrarse abierta y vulnerable a las experiencias del mundo.
La autora realiza un recorrido a través de algunas de nuestras emociones, como la nostalgia, la angustia, la envidia, el remordimiento, los celos, la antipatía y la gratitud, en una guía que, ante todo, nos muestra que las palabras que utilizamos para expresar nuestros males tienen una historia: la de todas las personas que las han vivido, dicho, cantado, estudiado.
Tomando como referencia la literatura y a los más grandes filósofos de nuestra civilización, enPequeño manual filosófico para personas emotivas descubriremos que lo más íntimo también es universal, que las emociones nos sitúan en el linaje de la humanidad y la autora nos insta a reconocernos como seres emocionales, no para dejarnos dominar por las emociones, ni reprimirlas, sino para vivificarlas y dejarnos aconsejar por su criterio. Porque, al fin y al cabo, nuestras emociones, aquello que sentimos, es lo que nos hace humanos.
dto.
La fuga de Dios
¿Por qué la ciencia y el espíritu parecen no entenderse? ¿Qué problemas plantea un mundo dominado por la técnica? ¿Es posible abandonar las formas de vida deshumanizadas a las que aboca la globalización? La ciencia moderna teme lo inmaterial, pero no siempre fue así. Este libro ofrece una visión inédita y apasionante de la ciencia. Apuesta por recuperar la sintonía entre la visión científica y la espiritual, con la convicción de que el centro del universo se encuentra en cada ser vivo y de que ésa es la geometría, extraordinariamente compleja, del mundo en que vivimos. Hemos abusado de la crítica y la atomización del pensamiento, es hora de profundizar en la empatía, de ver con los ojos del otro. La ciencia puede ser el arte de la simpatía y ello exige una determinada cultura mental. Una participación que asuma que no vemos las cosas como son, sino que vemos las cosas según somos.
La fuga de Dios es un libro audaz, claro e incisivo. Una búsqueda de puntos de contacto entre el pensamiento científico y las tradiciones sapienciales de la Antigüedad. Arnau examina con brillantez algunos de los dogmas de la ciencia de un modo ameno y convincente, cuestionando ciertos supuestos de la ciencia oficial y abriendo vías hacia una nueva ciencia, en la que el universo no sea una máquina constituida por materia muerta, la evolución un proceso ciego y mecánico, o la conciencia una mera actividad física del cerebro. Mostrando, en definitiva, que sin esos dogmas la ciencia sería más libre y creativa.
Juan Arnau, astrofísico y filósofo, investigador en las universidades de Michigan, Benarés y Barcelona, es autor entre otros libros del Manual de filosofía portátil, finalista del Premio Nacional de Ensayo y el Premio de la Crítica valenciana, («un ensayo fabuloso, magníficamente bien escrito, inteligente, lúcido e inagotable», La Vanguardia) y de La invención de la libertad, libros con los que «está revolucionando el pensamiento español» (El Mundo), ambos publicados en Atalanta.
RESEÑAS
«El más ambicioso y arriesgado de los libros de Juan Arnau. Y no es que los anteriores carecieran de alguna de estas dos cualidades. Pero esta fuga de Dios va mucho más allá porque plantea una enmienda integral a la opción civilizatoria que Occidente hizo suya con la Modernidad y ha ido imponiendo gradualmente al resto del mundo. No es el primer autor que la hace, pero sí uno de los que lo ha logrado de forma más hermosa, persuasiva.»
Vicente Bellver, Diario Levante
«La fuga de Dios resulta un libro pedagógico, estimulante, heurístico para los lectores, y también exigente. Además, la referencia continua a las filosofías orientales, viniendo de este gran estudioso, enriquece el texto y amplía perspectivas. En definitiva, Arnau ha recogido el testigo de diversos autores que nos impelen a vivificar nuestra espiritualidad en fuga, y esta llamada ya es ineludible.»
Pilar Benito Olalla, Cuadernos Hispanoamericanos
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«La fuga de Dios es un precioso manual de historia de la ciencia y de la filosofía, una propuesta que abre esperanza a la participación, la imaginación y la creatividad.»
Mariano Gistaín, Letras Libres
«Arnau nos lleva a un viaje estimulante en torno a qué es de verdad el conocimiento, que va de Darwin a Aristóteles, del rupturista Feyerabend al ordenado Descartes. Y que da mucho que pensar.»
Librújula
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«Juan Arnau propone en estas páginas un recorrido por la historia de las actitudes filosóficas y científicas a través de una serie de referencias fundamentales.»
Santos Domínguez, Encuentros con las letras
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«De vez en cuando surgen de vez en cuando figuras transversales que elaboran nuevas estrategias discursivas [...] Juan Arnau es una de esas figuras, con una trayectoria vital lo suficientemente particular como para romper el molde del investigador ortodoxo.»
Eduard Aguilar, Alicante Plaza
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«¿La conciencia es una mera actividad física del cerebro? ¿El método científico tiene el precio de un extrañamiento sobre nosotros mismos, sobre nuestras emociones? Estas son algunas preguntas para la conversación con el astrofísico y doctor en filosofía sánscrita, Juan Arnau.
dto.
Parménides : sobre el ordenamiento de la naturaleza : para una ascésis filosófica
Parménides es considerado como el "faro" que iluminó a Platón, al propio Aristóteles y, en consecuencia, a todos los filósofos posteriores. Con el Eleático comienza lo que, en términos estrictamente específicos, es llamado verdadera Philosophia.
Su visión no es de naturaleza religiosa, como comunmente se entiende esta palabra, porque en este último ámbito nos encontramos en la dualidad de un sujeto pasivo para con algo que está en las afueras de sí-mismo, con una marcada diferencia entre Creador y la criatura.
La vía iniciática o del conocimiento es una vía activa que reconoce que la naturaleza del Ser habita también en nostros como esencia-vouc. En términos vedanta se corresponde con la paravidya (el conocimiento supremo). Parménides, que recibió la iniciación directamente de la Diosa Aíkn, nos indica únicamente una Vía a recorrer, un Camino cuyo conocimiento ha de resolverse en un estado conciencial específico. Tal visión sagrada puede ser revolucionaria en una cultura que, en esta época oscura, se caracteriza por un tenebroso empobrecimiento espiritual, ético, cultural, y político.
dto.
El nuevo arte de la guerra
La obra de Sun Bin, puede ser entendida como un desarrollo de los planteamientos expuestos en la obra de Sun Tzu, aunque en algunos aspectos, el punto de vista de Sun Bin se reconoce como más práctico (en algunas de las tácticas expuestas), que el de Sun Tzu, siendo el de Sun Tzu, más teórico y oculto, ya que Sun Bin detalla aspectos concretos y prácticos del combate y de la organización de las filas, como la formación de combate, que no encontramos en Sun Tzu.
Se puede decir pues que Sun Tzu marca las líneas a seguir y que Sun Bin desarrolla algunas de ellas y toca nuevos aspectos.
Al igual que en Sun Tzu, en Sun Bin las directrices que marcan la obra, van más allá de los planteamientos militares y son aplicables a varias facetas de la vida, son pura estrategia.
La estrategia es aplicable a todo, por quienes sepan entenderla, pero sobre todo es en la competencia de los negocios, en la política, en la diplomacia, en la guerra, en el comercio, en el deporte y en las empresas, donde más éxito ha tenido, al ser aplicada por sus líderes.
La visión propia que refleja esta obra, es la del pensamiento global de los chinos de la época, según la cual, el mundo es un todo dinámico, donde el ser humano puede interactuar y si lo hace en consonancia con las leyes universales, las leyes del Tao, alcanzará el éxito; mientras que si las ignora, perderá.
SUN BIN, estudió el arte de la guerra con el maestro Wang Li, un sabio taoísta, conocido como el “Maestro del Valle del demonio”. Uno de sus compañeros de Pang Juan, al terminar sus estudios fue nombrado General del estado de Wey, y al conocer la superioridad de Sun Bin en las artes de la estrategia le tendió una trampa para eliminar a un posible competidor.
De esta forma lo llamó a la corte de Wey para trabajar como consejero militar y una vez allí lo acusó de traición. Juzgado y condenado injustamente, Sun Bin fue marcado como proscrito con tatuajes en la cara y se le cortaron las dos piernas por debajo de las rodillas.
A partir de estos momentos recibió el nombre de Sun Bin (Sun el mutilado). Poco después, Sun Bin conoció al embajador del reino de Qi, que apreciaba mucho los conocimientos de estrategia, y que quedó tan impresionado por sus conocimientos sobre artes militares, que le ofreció el puesto de General. Sun Bin lo rechazó, alegando imposibilidad física para llevar a cabo el cargo, pero sí aceptó el cargo de Consejero Militar del General Tian Ji, junto al cual desarrolló más adelante todas sus estrategias en campaña.
dto.
