Jesús y la familia de Betania
Jesús y la familia de Betania
- EAN: 9788415465232
- ISBN: 9788415465232
- Editorial: Ediciones Corona Borealis, S.L.
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación:
- Medidas: 150 X 210 mm.
- Páginas: 323
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AGOTADO
Descripción
En “Jesús y la familia de Betania” se aborda el tema de la naturaleza andrógina del ser humano, en el que la conciencia observadora representa el polo positivo o masculino, mientras que la sensibilidad receptiva representa el complementario polo negativo o femenino. Ambos aspectos están simbolizados en los miembros de la familia de Betania, compuesta por Lázaro y las
hermanas Marta y María. Junto a ellos, Jesús asume el papel propio del maestro de esa familia, del alma, o la conciencia perfecta. El proceso mediante el cual se restablece el equilibrio entre esos dos aspectos del ser humano está descrito en el evangelio de Juan en la historia de Natanael, más los siete “milagros” que aparecen en dicho evangelio, y el momento en el que el discípulo amado entra en el sepulcro vacío de Jesús. Estos episodios se corresponden con las ocho etapas del noble óctuple sendero enseñado por el Buda. Asimismo, a lo largo del libro se hace mención varias veces del enigma que plantea la ordenación del texto de los cuatro evangeliosen versículos, que permite poner de manifiesto sorprendentes correspondencias significativas entre los valores numéricos de palabras y expresiones hebreas y griegas, y los versículos cuyo número de orden coincide con esos valores.
Llacer, Juan Luis
La orientación vocacional de Juan Luis Llácer le ha llevado a investigar en diversos campos íntimamente relacionados, como la Tradición primordial de los Misterios, el Álgebra Universal de Símbolos mediante la que se han escrito las Sagradas Escrituras de todas las tradiciones particulares o la búsqueda de un paradigma integrador que armonice las sensibilidades mística y científi ca.
Otros libros de Cristianismo
Gnosis. Tomo 2. Ciclo Mesotérico
La Ortodoxia Oriental ha sabido conservar, en su seno apostólico, hasta nuestros días, la Tradición esotérica original de la Revelación Cristiana.
Enseñanza impartida por el Maestro Jesús a Pedro, Santiago y Juan que, entre otras cosas, supone el verdadero significado de los cuatro Evangelios canónimos y algunos de los “oficialmente” considerados apócrifos.
El estudiante consecuente de la Gnosis cristiana-Quinto Camino, habrá podido constatar -previa asimilación y práctica del contenido del tomo I- Nivel Exotérico de esta Enseñanza tradicional-, que los escritos de Lucas, Marcos y Mateo, corresponden respectivamente a los Hombres exteriores 1, 2 y 3; o sea: Motor, Emocional y Mental (Gnosis I, cp. III). En dicho nivel el estudiante es introducido en los principios de la Doctrina y en el uso de las herramientas básicas del Trabajo sobre Sí, para emprender el estrecho y esforzado Camino -Mateo VII, 14- de su gestación y crecimiento como Ser Consciente psicoespiritual. La correcta asimilación armonizará al buscador/a y le dará poder consciente e impulso para atravesar el Primer Umbral y asentarse firmemente en el primer escalón -la Fe- de la Escalera (Gnosis I, cp. XX) que lleva al Segundo Umbral y al estado de generación del Hombre 4 (Evangelio de Juan). El citado primer logro genuino del buscador/a es, en sí mismo, la prueba concreta de que ya está en condiciones de hacer fructificar la Enseñanza del Nivel Mesotérico; enseñanza que exige una gran dosis de iniciativa individual en la decisiones a tomar en la propia encarnación. Ya no le será válida ninguna componenda en el argumento de su Film-Karma (Gnosis I, cp. XXI) personal.
En el Nivel Mesotérico, el estudio y la práctica se hacen, esotéricamente, más “técnicos”.
Entre el Primer y el Segundo Umbral, la ascensión de la Escalera exige el dominio efectivo de la Ley de Tres y la Ley de Siete (Gnosis I, cps. IX y X) que deberá ser perfeccionado gradualmente; junto con el crecimiento del Centro magnético (Gnosis I, cp VI).
Ahora bien, así sintéticamente expresado, pareciera una tarea superior a las capacidades “normales”. Sin embargo, no debemos olvidar que, cuando iniciamos decididamente nuestra búsqueda (Nivel Exotérico), somos aún seres desarmónicos y altamente mecanizados que el Mundo -e incluso nosotros mismos- percibe como “normales”. Obviamente, para un ser así la tarea resulta algo titánica.
Pues bien, en cierto sentido lo es y justamente por ello, en todas las épocas y culturas, se ha presentado a los humanos dispuestos, una rama del tronco original y de la Ciencia Sagrada -tal es el Quinto Camino- modulada en su Enseñanza revelada acorde a la circunstancia kármica correspondiente en el devenir de los Tiempos a su tipo humano específico. El contenido de este segundo tomo continúa entonces transmitiendo al buscador sincero, los elementos teórico-prácticos necesarios que completarán mucho de lo expuesto en el primero y abriéndole, al mismo tiempo, nuevas y más profundas perspectivas del Conocimiento de Sí y su logros esotéricos.
dto.
Releyendo los evangelios
Lo importante para mí, personalmente, no es que me califiquen de esto o de lo otro, sino que es poder contribuir a ayudar a unos seres que sufren a que sufran menos, a unos seres que perdieron toda esperanza de volver a encontrar la esperanza y en un mundo ahogado por el materialismo, lo que me resulta importante es declarar a favor de los valores espirituales universales.
Porque existen valores espirituales esenciales y yo los volví a descubrir en la antigua tradición cristiana, pero también en el sufismo, el budismo tibetano o zen y en el hinduismo; se hallan probablemente en otras tradiciones que no he ahondado, como por ejemplo el judaísmo. Pero sé que mis libros los leen lectores que tienen posiciones y convicciones completamente diferentes y hasta opuestas, desde el rechazo categórico del cristianismo hasta el malestar ante todo lo que no es oficialmente cristiano y concretamente de obediencia católica. Lo que digo sencillamente es que es una lástima que ciertos occidentales se extasíen ante las riquezas de Oriente e ignoren completamente el cristianismo.
dto.
Eremitas
Cuando el cristianismo comenzó su expansión, no sólo prometía la inmortalidad del alma, algo que en la cultura pagana se daba ya por seguro, sino que garantizaba también la inmortalidad del cuerpo. En definitiva, la cuestión que planteaba la nueva espiritualidad era la siguiente: ¿cómo podía el ser humano llegar a ser divino (o santo) sin perder su corporeidad?
Los primeros cristianos sostenían que si Dios se había hecho hombre y había tomado carne mortal era para que los hombres pudieran llegar a ser Dios. Pero, ¿cómo lograrlo?, ¿cómo divinizarse?, ¿cómo vivir la vida en su forma plena y absoluta? Los monjes de todos los desiertos de la cristiandad —Dionisio el Areopagita, Gregorio el Sinaíta, Isaías el Anacoreta o María Egipciaca entre muchos otros— idearon una enseñanza y un método a través de los cuales el hombre podría realizar ese ideal, verlo culminado mediante el ejercicio de una práctica que aún sobrevive.
Basada en la concentración, esta técnica consiste en la repetición incesante del nombre divino, mediante un uso adecuado de la respiración y el empleo opcional de determinadas posiciones del cuerpo. Se ha llegado a comparar este método de paz e iluminación con el arte de realización espiritual oriental, dándole el nombre de yoga o zen cristianos. Eremitas trata de cómo nace esta práctica, cuál es su historia y cómo se ejecuta.
dto.
