La interpretación de los misterios
La interpretación de los misterios
- EAN: 9788496366336
- ISBN: 9788496366336
- Editorial: Arola Editors, S.L.
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 150 X 230 mm.
- Páginas: 112
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dto.
Jesús, el iniciado de Nazaret
El único objeto de las páginas siguientes es el de ayudar a disipar las nieblas que desde hace muchos siglos, van aglomerándose alrededor de la persona de Jesús y que impiden al género humano ver claramente al verdadero Redentor, que no se ha de hallar en la historia, ni en las formas externas, sino que puede encontrarse solo en el templo interior del alma por aquél en quien su presencia se hace manifiesta.
Es preciso dejar al lector inteligente el decidir si las relaciones presentadas en este libro pueden aceptarse literalmente como hechos históricos, o si su fin es representar procesos eternos y perpetuamente periódicos que se verifican dentro de la conciencia interior del hombre.
La única clave para la comprensión de la Verdad es el poder de percibirla, pues la verdad se enseña por sí misma, no por la luz de la argumentación, sino por su propia luz, y nada enseña más que a sí misma.
Todo lo que la lectura de los libros es capaz de hacer es ayudarnos a traer a nuestro entendimiento la verdad que existe en nosotros, y a disipar las nubes de conceptos erróneos que nos impiden conocernos a nosotros mismos.
dto.
Evangelio de Mateo
Cunde la idea de que el Evangelio de Mateo se halla en la raíz del antisemitismo que paso tras paso condujo al genocidio de la shoá, perpetrado por, en y para una sociedad de bautizados. Se trata de un equívoco propiciado por la iglesia cristiana. La comunidad de Mateo se halla inserta en el seno de Israel. Integrada por judíos circuncidados, observa la Ley mosaica. No se enfrenta con el pueblo de Israel, del cual forma parte. La inmensa mayoría de los judíos de finales del siglo i vivía en la diáspora. Nada tuvieron que ver con los trágicos sucesos de Jerusalén. Trasladada al siglo xx, la comunidad de Mateo no habría sido verdugo, sino víctima de la shoá. Pero el estigma del pueblo deicida persiste, y no desaparecerá hasta que no se proclame con toda claridad que los judíos nada absolutamente tuvieron que ver con la muerte de Jesús, que fue obra exclusivamente de la autoridad romana. Las atrocidades de los nazis no hubieran sido posibles sin la contribución de la mentalidad antisemita difundida en el pueblo alemán, que se plasmó en unos con la aquiescencia y en todos con el silencio. Las víctimas de la shoá eran trasladadas en ferrocarriles pertenecientes a compañías alemanas privadas, que cobraban para cada cual su billete; de ida solamente, no de ida y vuelta.
dto.