La mujer, fuente de amor y de vida
La mujer, fuente de amor y de vida
- EAN: 9788412205442
- ISBN: 9788412205442
- Editorial: Asociación Prosveta Española
- Año de la edición: 2022
- Encuadernación:
- Medidas: 149 X 210 mm.
- Páginas: 0
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Descripción
«En mi opinión, la mujer es la que salvará el mundo. La mujer tiene la llave de la vida en sus manos; a través de la mujer, el gran y poderoso impulso del Amor puede manifestarse y darnos la vida».
Otros libros de Aïvanhov
Los frutos del árbol de la vida
"El Árbol sefirótico, el Árbol cabalístico de la Vida, es una imagen del universo que Dios habita e impregna con su esencia, una representación de la vida divina que circula a través de toda la creación. Ahí tenéis un sistema que os impedirá dispersaros en vuestra actividad espiritual. Si trabajáis durante años con este Árbol, si lo estudiáis, si saboreáis sus frutos, introduciréis en vosotros el equilibrio y la armonía de la vida cósmica."
dto.
Creación artística y creación espiritual
"La idea de creación es la quintaesencia de nuestra Enseñanza, dice el Maestro Omraam Mikhaël Aïvanhov. Cada ser necesita crear, pero la verdadera creación evoca elementos de naturaleza espiritual. El artista que quiere crear debe superarse, sobrepasarse, y, mediante la oración, la meditación, la contemplación, captar elementos de las regiones superiores.
Así, descubrimos que las leyes de la verdadera creación artística no son distintas de las leyes de la creación espiritual. Al construir su obra, el artista, emprende un trabajo de regeneración interna idéntica al del espiritualista, e inversamente, en sus esfuerzos hacia la perfección, el espiritualista realiza sobre sí mismo un trabajo de creación idéntico al del artista".
Indice de materias
1. Arte, ciencia y religión ( Leer capítulo )
2. La fuente divina de la inspiración
3. El trabajo de la imaginación
4. Prosa y poesía
5. La voz
6. El canto coral
7. Cómo escuchar música
8. La magia del gesto
9. La belleza
10. La idealización como medio de creación
11. La obra maestra viviente
12. La construcción del templo
13. Epílogo
dto.
La vía del silencio
"¡Cuán equivocados están aquellos que creen que el silencio necesariamente se corresponde con el desierto, el vacío, la ausencia de actividad, de creación, en una palabra, con la nada! En realidad, hay silencios y silencios, y de una forma general puede decirse que existen dos tipos de silencio: el de la muerte y el de la vida superior. Precisamente, es este silencio de la vida superior que es preciso comprender y al que nos referimos. Este silencio no es una inercia sino un trabajo intenso que se realiza en el seno de una perfecta armonía. Tampoco se trata de un vacío, de una ausencia, sino de una plenitud comparable a la que experimentan aquellos seres que están unidos por un gran amor y que viven algo tan profundo que no pueden expresarlo ni mediante gestos ni mediante palabras. El silencio es una cualidad de la vida interior".
Omraam Mikhäel Aïvanhov
Indice de materias
1. Ruido y silencio
2. La realización del silencio interior
3. Dejad vuestras preocupaciones en el umbral de la puerta
4. Un ejercicio: comer en silencio
5. El silencio, una reserva de energías
6. Los habitantes del silencio
7. La armonía, condición básica para el silencio interno
8. El silencio, condición básica del pensamiento
9. Búsqueda del silencio, búsqueda del centro
10. El Verbo y la palabra
11. La palabra de un Maestro en el silencio
12. Voz del silencio, voz de Dios
13. Las revelaciones del cielo estrellado
14. La cámara del silencio.
dto.
Los dos árboles del paraíso
«Desde hace miles de años los humanos han intentado comprender el origen del mundo, así como la aparición del mal (y su consecuencia, el sufrimiento) en este mundo. A menudo lo han presentado en forma de mitos, por lo que en los libros sagrados de todas las religiones se encuentran relatos simbólicos que hay que saber interpretar. La tradición cristiana utiliza el relato de Moisés, en el Génesis, en el que se dice que en el sexto día de la Creación, Dios hizo al hombre y a la mujer y los puso en el jardín del Edén, entre todas las especies de animales y plantas. Moisés sólo nombra dos árboles de este jardín: el Árbol de la Vida y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, del que Dios prohibió comer sus frutos a Adán y Eva...
«El Árbol de la Vida representa la unidad de la vida, en la que la polarización aún no se manifiesta, es decir donde no hay ni bien ni mal, una región por encima del bien y del mal. Mientras que el otro Árbol representa el mundo de la polarización, en el que es obligado conocer la alternancia de los días y de las noches, de la alegría y de la pena, etc... Estos dos árboles son pues regiones del universo, o bien estados de conciencia, y no simples vegetales. Y que Dios dijera a Adán y Eva que no comieran del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal significa que aún no debían penetrar en la región de la polarización... »
dto.
