La realidad histórica de la Atlántida
La realidad histórica de la Atlántida
- EAN: 9788494197444
- ISBN: 9788494197444
- Editorial: Solingraf, S.L.
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 210 X 150 mm.
- Páginas: 176
(0 Comentarios)
Comenta y valora este libro
AGOTADO
Descripción
Hace ya más de dos mil años Platón presentó la historia de la Atlántida en sus diálogos 'Timeo y Critias'. Desde entonces el hombre ha intentado en vano demostrar su existencia, quedando finalmente relegada a la categoría de mito. Este ensayo histórico-científico presenta de forma razonada y coherente una investigación con un nuevo enfoque, avalado con pruebas reales cuyas conclusiones certifican la realidad histórica de la Atlántida y su imperio.
Otros libros de Civilizaciones
Lugares sagrados de África : la cuna de la humanidad
En este libro, hemos querido mostrar una perspectiva del África sagrada, desde las pinturas rupestres de Namibia hasta las mezquitas del Sahel y el Mediterráneo, desde las iglesias excavadas en la roca a los templos construidos en el lago Tana, pasando por los ejemplos más impresionantes del arte sagrado egipcio de la Antigüedad.
Como Lugares sagrados, el libro que inició esta serie, Lugares sagrados de África está ilustrado con espectaculares fotografías a color, indica al lector cómo acudir a los sitios señalados e intenta convertir el viaje en una experiencia apasionante, en un viaje al continente donde dio sus primeros pasos la humanidad.
dto.
Es un buen día para morir. El guerrero indio
Selección Y Prólogo de Esteve Serra
La vida del guerrero piel roja era como un
juego que perseguía el desarrollo de las
cualidades viriles y, al mismo tiempo, como
en los caballeros medievales, una vía espiritual.
Caballo Loco, Toro Sentado, Gerónimo..., nombres de guerreros famosos que por sí solos evocan las épicas luchas de la «Conquista del Oeste». La imagen habitual de simple salvajismo del guerrero indio se ve desmentida por el testimonio de cuantos lo conocieron real-mente, y por sus propias palabras. El guerrero era, junto con el hombre santo, el producto supremo de la civilización india: su prototipo encierra un cúmulo de virtudes que hacen de él una figura admirable. Y es que para ser un buen guerrero tal como lo entendían los indios, no bastaba tener un valor extraordinario; había que ser, también, generoso, desprendido, austero, noble: en definitiva, un auténtico caballero. Y así es cómo sus propios enemigos describieron muchas veces a los luchadores indios: verdaderos caballeros para los que la guerra era al mismo tiempo un juego que servía para fomentar las cualidades viriles y una institución sagrada, un modo de vida y un «camino de perfección».
Tal vez la imagen más conocida del indio norteamericano es la del guerrero montado a caballo con su penacho de plumas, su arco y sus flechas, que tanto han popularizado el cine y la literatura. Nombres legendarios como Toro Sentado, Caballo Loco, Gerónimo, y tantos otros, han pasado a formar parte del imaginario colectivo del hombre del siglo XX. En esas presentaciones populares del guerrero indio, suele dar-se de éste la idea de un salvaje sanguinario que nada respeta. Esta idea es completamente falsa. Las guerras de los indios contra el invasor blanco fueron duras por-que eran una lucha desesperada por salvar su tierra y su modo de vida, que para ellos eran sagrados. Pero la guerra, para el indio, es igualmente una institución sa-grada, y en cierto modo también como una especie de juego, cuyo fin es el desarrollo de las cualidades viriles en los hombres y el mantenimiento de un nivel altísimo de autoexigencia personal que daba como resulta-do las magníficas personalidades de los grandes guerreros. La guerra no perseguía la conquista territorial
dto.
El libro de los sellos del calendario maya
Los SELLOS son arquetipos, ideogramas, ideas, símbolos, anagramas o como los queramos denominar. Son 20, pero al mismo tiempo son uno. Es decir, se pueden considerar por separado, pero en realidad son veinte aspectos de una sola realidad.
Se llama ONDA ENCANTADA a cualquier ciclo de trece: trece días, trece semanas, trece lunas, trece años, etc. En la Onda Encantada de 13 sellos, cada sello está asociado a un tono distinto, con un objetivo común. El tono 1 es el propósito de la onda encantada, y por lo tanto de los 13 sellos de la misma, y el tono 13 es el que termina la onda, determinando el fin del trabajo.
La onda supone un trabajo grupal evolutivo.
dto.
