La sabiduría de los cuentos
La sabiduría de los cuentos
- EAN: 9788497772754
- ISBN: 9788497772754
- Editorial: Ediciones Obelisco, S.L.
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 140 X 210 mm.
- Páginas: 182
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Descripción
NUEVA EDICIÓN, AMPLIADA CON NUEVOS CUENTOS
La presente antología de cuentos se inscribe en una larga tradición de narrativa iniciática que se remonta a la noche de los tiempos.
Alejandro Jodorowsky nos invita a emprender un camino de conocimiento a través de la interpretación de los cuentos tradicionales. Gracias a él y a una pizca de magia, el cuento clásico adquiere un sentido nuevo, profundo, a veces radicalmente opuesto al literal y evidente.
También nos recuerda que hubo una época en la que el cristianismo, el islamismo y el judaísmo convivían en paz. Una época, no tan remota, en la que en cada pueblo la iglesia, la mezquita y la sinagoga compartían espacios y conocimientos y en la que reinaban el respeto y la tolerancia.
Los cuentos sufís, taoístas, judíos, budistas e hindús seleccionados y comentados por Alejandro Jodorowsky nos transmiten una sabiduría excepcional. Este libro nos enseña que la realidad depende de cómo la miramos, que podemos trabajar nuestra mirada y alterar mágicamente las apariencias abriendo nuestros sentidos y corazones a una experiencia de lectura fascinante? ¡psicomágica!
ALEJANDRO JODOROWSKY nació en Chile en el año 1929, hijo de emigrantes rusos. Sus padres querían que estudiase medicina, pero él se decantó por el mimo, el cine, el tarot y la literatura. En la actualidad vive en París.
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Nada ... tu nombre
Hoy, en un acto de consumida transgresión que me ha llevado a profanar el mundo y los misterios divinos que
encierra, empecé a revolcarme por el suelo frío de la sala del tribunal del Santo Oficio, a la vista de toda una asamblea ávida de degradación y de obscenidad. Si no les hubiera sentido gozar inconscientemente, habría prolongado de buena gana este exorcismo. Tengo el rostro convulsionado, enrojecido a fuerza de gritar. Echo espumarajos por la boca. Violentos espasmos sacuden mi cuerpo doblado en dos. La redondez de mis senos aparece bajo el sayal deshilachado que me obligan a llevar. Un chorro de orina corre entre mis muslos. Les enfurece, pero yo siento crecer su excitación.
dto.
Un diablo enamorado
"Érase una vez un diablo al que conocí. Es decir, no me di cuenta en el momento de que era un diablo, porque era calcado a un hombre, a excepción de
su fascinante e inusitada mirada. Porque cuando te miraba directamente, era como si vieras bailar todos los fuegos del infierno dentro de las pupilas de sus ojos –sobre todo de su ojo izquierdo-. Ese ojo era totalmente inexpresivo y capturaba la mirada, era como un lago profundo o mejor dicho como un torbellino que te arrastraba a algo neutro e imparcial, algo inhumano y aterrador. Los rasgos humanos se los debía a su ojo derecho, ya que ese parecía reflejar algo familiar, humano y muchas veces cálido."
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"Quién eres? pregunté inesperadamente, incluso para mí.
Me miró unos segundos y luego respondió, midiendo cuidadosamente sus palabras y lanzando su mirada hacia delante:
Pues bien… Digamos que soy consejero de corte antiguo… Mi especialización es antigua, pero en los últimos años hay algunas que se parecen, por lo menos en lo superficial. Algo entre psicoanalista y confesor quizás? Soy miembro de una hermandad, que desde hace siglos apoyamos a la humanidad clandestinamente. Desde que tengo uso de razón damos consejos a los humanos que son receptivos."
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"El mayor drama no es lo que describes, o sea, que alguien dé la batalla por su vida. Claro que es trágico, pero es el destino común de las personas. Al final, todos librarán la batalla y todos la perderán. La muerte además es destino común no solo para las personas, sino también para todos los seres vivos. El mayor drama es que uno no viva hasta que muera. Que no descubra nunca qué posibilidades tenía. Mi papel tiene que ver exactamente con esto. Y es que, ¿quién puede vivir, si rechaza la mitad de sí mismo?, ¿quién vive de verdad cuando todo su tiempo intenta validar su superioridad, que entretanto es pura imaginación? Es una gran prisión el continuo intento de autojustificación y muestra la falta de sentimiento y esencia. Por lo tanto, las dificultades que traemos pueden ser muy útiles para una persona que ha acabado de piedra y muerta, antes de su muerte biológica. Puede que le hagan volver en sí."
dto.
