La Síntesis del Yoga II
La Síntesis del Yoga II
- EAN: 9788412173314
- ISBN: 9788412173314
- Editorial: Fundacion Centro Sri Aurobindo
- Año de la edición: 2020
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 150 X 210 mm.
- Páginas: 408
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Disponible 48/72 horas
Descripción
Aurobindo Ghose escribió este texto en lengua bengalí en Calcuta poco después de haber sido liberado de su encarcelamiento en 1909 y fue publicado en varias revistas de la época. Esta edición es la primera traducción en lengua española.
Se trata de dos historias cortas con el trasfondo de la tradición hindú. La primera acerca de los misterios de la reencarnación con Khrishna como personaje principal, en las diferentes formas que adopta, impartiendo sus enseñanzas directas. La segunda sobre los antiguos sabios y el equilibrio en que ellos mantienen al mundo. Sri Aurobindo quiere mostrarnos a través de estas dos historias su pensamiento sobre el porvenir de la India, de sus jóvenes y su legado espiritual.
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«Toda la vida es Yoga». El Espíritu es la coronación de la existencia universal; la Materia, su base; la Mente, el eslabón que los une. El Espíritu es lo eterno; la Mente y la Materia, sus operaciones. Pero lo que la Naturaleza busca para la masa y por una evolución lenta, el Yoga lo ejecuta para el individuo en una revolución rápida. La Naturaleza busca al Divino a través de sus propios símbolos naturales; el Yoga va más allá de la Naturaleza hasta el Señor de la Naturaleza; más allá del Universo hasta el Trascendente, y puede retornar con la Luz y el Poder transcendentes con el fiat del Todopoderoso. Pero, al final, su objetivo es el mismo.
Prácticamente, son necesarias tres concepciones para que el Yoga tenga la posibilidad de existir; son precisas, por así decir, tres partes que consientan en el esfuerzo: Dios, la Naturaleza y el alma humana; o, en términos más abstractos: el Trascendente, el Universal y el Individual. Es preciso algo trascendente, liberado de la Naturaleza y superior a ella, que actúe sobre nosotros y sobre ella, que nos atraiga hacia Ello, y que obtenga de ella, de grado o por la fuerza, su consentimiento al ascenso del individuo.
dto.
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dto.
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Sri Aurobindo despliega, punto por punto, el contenido integral del mensaje ofrecido en la Gita que es una primera síntesis y unificación de los Yogas principales: el Karmayoga, el Gnanayoga y el Bhaktiyoga. La acción en el mundo es el punto de partida para adquirir el conocimiento de uno mismo, del Ser esencial profundo. Más allá de esta realización sólo quedará ascender a nuestra naturaleza superior unida al Divino en un éxtasis de amor permanente.
El mundo es rico en escrituras, sagradas y profanas, en revelaciones y semi-revelaciones, en religiones y filosofías, en sectas, escuelas, sistemas, a los que se apegan con intolerancia y pasión los numerosos espíritus cuyo conocimiento es incompleto o nulo. Éstos pretenden que tal o cual libro es el único Verbo eterno de Dios, que todos los demás no son más que imposturas o, todo lo más, inspirados deficientemente; desean que tal o cual filosofía sea la última palabra de la intelecto razonante, que todos las demás sistemas sean erróneos, o solamente válidos en ciertas verdades parciales que incorporan el único culto filosófico verdadero. Igualmente, los descubrimientos de las ciencias físicas han sido erigidos en artículos de fe y, en nombre de estas ciencias, la religión y la espiritualidad han quedado desterradas, como obras de la ignorancia y de la superstición, y la filosofía, como antigualla e ilusión. A estas exclusiones sectarias y a estas vanas querellas, los sabios mismos se han prestado con frecuencia, confundidos, como fueron, por un espíritu oscurantista que, mezclándose con su luz, lo ha ocultado con alguna nube de egoísmo intelectual o de orgullo espiritual. Sin embargo, parece que la humanidad esté dispuesta ahora a crecer en modestia y sabiduría un poco más. Nosotros no nos ponemos ya a matar a nuestros semejantes en nombre de la verdad revelada, o porque su espíritu está educado de otro modo o constituido de otra manera que el nuestro; estamos poco dispuestos a maldecir o injuriar a nuestro vecino porque sea lo bastante perverso o insolente como para abrigar opiniones distintas a las nuestras; incluso estamos dispuestos a admitir que la Verdad está en todas partes y que no puede ser monopolio exclusivamente nuestro; comenzamos a considerar en otras religiones y otras filosofías la verdad y la ayuda que contienen, y no ya meramente para condenarlas como falsas o para criticar lo que nosotros pensamos que son sus errores. Pero siempre estamos listos para proclamar que nuestra verdad nos da el conocimiento supremo que otras religiones o filosofías no han sabido captar o no lo han comprendido más que imperfectamente, de tal manera que sólo tratan de aspectos subsidiarios e inferiores de la verdad de las cosas, o que simplemente pueden, todo lo más, preparar a las mentes menos desarrolladas, considerando las alturas a las que nosotros hemos llegado. E incluso estamos dispuestos a aceptar, tanto sobre los demás como sobre nosotros mismos, todo el contenido sagrado del libro o del evangelio que admiramos, insistiendo para que todo sea aceptado como verdad eternamente válida, y para que en cada jota, en cada tilde, en cada diéresis, sea reconocida su parte de inspiración plena.
dto.
