La vida no termina nunca
La vida no termina nunca
- EAN: 9788433021892
- ISBN: 9788433021892
- Editorial: Editorial Desclée de Brouwer, S.A.
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 0 X 0 mm.
- Páginas: 128
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Disponible 48/72 horas
Descripción
Willigis Jäger se ocupa en este libro de los interrogantes existenciales de la persona de hoy: Detrás de lo efímero y transitorio, ¿hay algo que permanece? ¿Será posible desarrollar una comprensión nueva de la vejez, de la enfermedad, de la muerte, de la resurrección o del renacimiento?
Le importa a Willigis Jäger despertar en nosotros mismos, con la lectura, una comprensión que no es posible transmitir con palabras y que, sin embargo, tan sólo tiene que ser despertada, porque ya existe en lo más íntimo de nosotros: la comprensión mística.
Willigis Jäger, nacido en 1925, benedictino desde el año 1946, es uno de los guías espirituales más importantes de nuestro tiempo. Como sacerdote benedictino está profundamente enraizado en la tradición contemplativa del cristianismo. Para ahondar sus experiencias transcendentales se entrenó en el camino radical del zen en un centro de la escuela zen Sanbo-Kyodan, de Kamakura (Japón) y después de doce años de entrenamiento fue nombrado Maestro Zen con el nombre de Ko-un Roshi. En el año 1983 fundó en Würzburg, Alemania, la casa de San Benito, perteneciente a la abadía de Münsterschwarzach, que dirigió hasta el año 2002. A partir de ese momento imparte cursillos de zen y de contemplación en el “Benediktushof”, puesto a su disposición para que pueda continuar su importante labor espiritual.
Otros libros de Cristianismo
Los evangelios secretos
Para la Iglesia católica, los Libros canónicos, son aquellos que ella misma acepta como revelados por Dios, es decir, los que han sido escritos bajo la sugestión, inspiración o incluso el dictado directo del Espíritu Santo, por oposición a los apócrifos, que son los que no reconoce como tales.
El término Apócrifo significa también "escondido ", "oculto ", es decir aquellos Evangelios que han sido rechazados y ocultados por la Iglesia por muy distintos motivos.
En un primer momento fueron aceptados por la Iglesia católica más Evangelios de los que actualmente son reconocidos como canónicos, pero pasados los años y los diferentes Concilios, los intereses y las opiniones fueron cambiando y Evangelios antes autorizados, más tarde fueron rechazados y considerados apócrifos. Las causas eran muy diversas, los dogmas de fe iban cambiando de acuerdo a los distintos intereses, generalmente más políticos que religiosos, con lo cual la historia se iba alterando y adaptando al gusto y necesidad del gobernador, es decir del Papa y de la Iglesia de turno.
dto.
Telología mística
Fray Gabriel López, ingresó en la Orden de los Mínimos poco antes del año 1600, de la que fue Vicario Provincial de Castilla, visitador de la provincia de Andalucía y profesor de teología en varias Universidades. Como es sabido, la Orden de los Mínimos, fundada por San Francisco de Paula a mediados del siglo XV, adoptó tal nombre por considerarse los últimos de todos los feligreses y basar su regla en la práctica de la humildad. Además de los votos de pobreza, castidad y obediencia, añadieron el llamado ?cuarto voto? que consiste en la abstinencia de carne y demás productos de origen animal. Las religiosas se integran en la Segunda Orden Mínima, y los seglares forman la Tercera Orden Mínima. Fray Gabriel, que se consideraba discípulo de Juan Falconi, publicó Teología Mística en 1641. Con esta obra se sumaba a la larga y prestigiosa nómina de autores que, partiendo de la obra escrita en el siglo VI por san pseudo Dionisio Areopagita, explican la vía que conduce de la meditación a la contemplación. La meditación basada en imaginaciones y pensamientos, se torna estéril cuando ?el alma gusta mucho de la paz interior y de la quietud y descanso de las potencias sin particular consideración de imágenes?. Es entonces cuando se abre el camino a la contemplación: Para esto, el alma debe estar en actitud pasiva para que Dios le dé su gracia, pues la semejanza divina, no la puede realizar el hombre por sí mismo, sino sólo recibirla del Espíritu Santo. En el primer grado o etapa, el hombre se conforma a la voluntad divina, anonadándose y reduciéndose a la nada, con indiferencia frente a todas las cosas (vida, muerte, oficio, estado, lugar...) y así, el alma va negándose en todo para seguir la voluntad divina. El segundo grado es la desapropiación de las cosas santas, renunciando a todo interés personal en ellas, y a los consuelos y gustos espirituales, quedando el alma retirada a su más profundo fondo. Finalmente en el tercer y último estado de oración contemplativa Dios suspende tanto lo activo como lo pasivo del alma, y ésta se deja despojar sin resistencia, renunciando a su voluntad y sujetándose en todo y por todo a la de Dios. Entonces se alcanza una unión perfecta con Dios, y una transformación con Él, la cual se llama deificación no mística, por vía de arrebatamiento.
dto.
Los koans de Jesús de Nazareth
Esta colección de “Koans de Jesus de Nazaret” es un resumen no exclusivo ni excluyente de la esencia de su mensaje, y sus comentarios son una interpretación laica que solo a mi han de ser atribuidos.
Me he acercado al mensaje jesuístico con el respeto con el que Moises se quitó las sandalias al pisar tierra sagrada, pero también con la decisión de no ser reprimido por ideas preconcebidas o por dogmas condenatorios. Por ello es una lectura fuera del marco institucional y de la tradición eclesiástica. Estas paginas se han escrito con el profundo deseo de servir al desarrollo humano, y de convertirse en guía especial para las personas del siglo XXI que aceptan que Jesús es el maestro excepcional que fue, es y será, el faro de sabiduría y de vida imprescindible en el camino que nos espera. Alegrémonos, pues, los que hemos experimentado atisbos del maravilloso escenario que ya se anuncia en la historia que viviremos. Vibremos de amor con sus palabras, con sus hechos y con su voz que nos llega desde los confines del espacio y del tiempo, como la voz amada que nos llama a nuestro hogar propio, el que habitamos sin saberlo.
dto.
