Las fuentes inalterables de la alegría
Las fuentes inalterables de la alegría
- EAN: 9788493571733
- ISBN: 9788493571733
- Editorial: Asociación Prosveta Española
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 110 X 180 mm.
- Páginas: 210
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Poderes del pensamiento
El poder más estupendo que Dios podía otorgar, lo dio al espíritu. Y puesto que cada pensamiento está impregnado del poder de este espíritu que lo ha creado, evidentemente actúa.
Sabiendo esto, cada uno de vosotros puede convertirse en un benefactor de la humanidad: a través del espacio, hasta las regiones más alejadas, puede enviar pensamientos como si fueran mensajeros, criaturas luminosas a las que encarga ayudar a los seres, consolarles, iluminarles, curarles. Aquél que hace conscientemente este trabajo, penetra poco a poco en los arcanos de la creación divina.
dto.
El «Padre Nuestro»
«Jesús enseñó a sus discípulos una oración que todos los cristianos rezan desde entonces y que se llama el "Padre Nuestro" o, también, la oración dominical. Recogió en esta oración toda una ciencia muy antigua, que ya que existía mucho antes de que él la hubiese recibido de la tradición… Todo el universo está contenido en él. ¡Qué horizontes se abren ante vosotros!»
dto.
Los poderes de la vida
Los humanos buscan los poderes, la riqueza, los conocimientos, el amor. Pues no, es la vida lo que deben buscar? Diréis: Pero ¿por qué buscar la vida? La tenemos. Lo que debemos buscar es lo que no tenemos. Estáis vivos, es verdad, pero desde el mineral hasta Dios pasando por los vegetales, los animales, los hombres, los ángeles, la vida tiene grados. No es suficiente vivir, debemos preguntarnos cuál es la vida que vivimos. Todos los temas que abordéis, todas las actividades que emprendáis sólo os aportarán algo si habéis comprendido la realidad esencial: la vida. Sea lo que sea lo que tengáis que hacer en el transcurso de una jornada, procurad que vuestra disposición de espíritu sea tal que os permita sentir circular en vosotros la vida divina, y que a través vuestro vivifique también a todas las criaturas...
Cuando el hombre toma conciencia de que es el depositario de la vida divina, la Madre Naturaleza lo considera un ser inteligente, un verdadero hijo de la luz, y le abre sus puertas, le da vestidos de fiesta para que participe en sus festines y en sus misterios.
dto.
