Las Jerarquias Espirituales
Las Jerarquias Espirituales
- EAN: 9789871368273
- ISBN: 9789871368273
- Editorial: Antroposófica
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación:
- Medidas: 140 X 210 mm.
- Páginas: 190
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Nazarathos
«El mundo que hasta ahora conocíamos, se estremece. Los reyes y gobernantes de muchas ciudades no tienen suficiente con sus territorios, sus riquezas, sus posesiones. Su ambición está desbocada. Envían sus ejércitos a conquistar otras ciudades con el principal fin de saquearlas. Las personas mueren en gran número; muchas más son desplazadas y tratadas como esclavos. Los dioses a los que antaño suplicábamos ayuda, ya no responden. Solo los más fuertes sobrevivirán al gran cambio»
Transcurridas las 28 generaciones desde Abraham, solo faltaban 14 generaciones más para conseguir lo que Zarathustra había prometido a Ahura Mazda. Esta etapa comienza con la época del cautiverio en Babilonia del pueblo judío y en esa misma ciudad está el origen donde se desarrollaron los acontecimientos que condujeron al mayor acontecimiento de la historia. Este es tema del tercer libro de la saga.
«Para la tercera época Egipcio-Caldea, los Ángeles fueron los conductores independientes de los hombres. En el período anterior estos mismos Ángeles obedecían a seres más elevados, los Arcángeles. Pero durante el inicio del período greco la no debían dejar a los hombres abandonados a sí mismos, para intervenir más tarde en la evolución de la humanidad. Se «retrasaron» porque no reconocieron a Ahura Mazda, ni se sometieron a su dirección, por lo que siguieron actuando siendo fuerzas cuya labor era básicamente obstaculizadora. Estos seres son los que inspiran al hombre el pensamiento de que el mundo consiste en átomos. Zarathustra y más tarde Nazarathos, habían dirigido la atención de sus seguidores hacia el Sol (Ahura Mazda) donde residía el Magno Espíritu que debía descender a la Tierra, que ya había comenzado su camino a fin de intervenir directamente en la evolución terrestre».
dto.
Caminando hacia el futuro
Para el niño, un acto decisivo es el de abrirse al mundo, para recorrerlo (andarlo) y comprenderlo, interiorizarlo a través de los sentidos y vincularse con él. Todo esto, como lo muestra la investigación y la práctica, puede suceder tanto mejor si el niño se siente familiarizado y seguro con su entorno. Las personas de referencia tienen la responsabilidad en cómo configuran su relación con el niño. Sólo un lazo lo suficientemente fuerte crea la confianza primordial y el seguro reposo en sí mismo que habría de tener el niño ante su inminente conquista del mundo y su comportamiento exploratorio. Si el mundo circundante ofrece, por un lado, seguridad, por el otro, fronteras, el entorno habrá introducido en el niño el marco en el que puede obrar. El tener un entorno y un cobijo seguros y confiables va a la par con el aprendizaje autónomo.
"Claudia Grah-Wittich"
El esfuerzo por ver a otros seres humanos tal y como son es importante para desarrollar la humanidad en todo tipo de relaciones. Centrarnos en lo bueno y apreciar lo malo como una llamada de atención son cualidades necesarias para que haya un cambio en la tierra y para que todos los seres humanos se desarrollen aún más como individuos, en la vida profesional y a relacionarse con temas de mayor calado para la humanidad de hoy en día.
"Renate long-Breipohl"
Rudolf Steiner describe de manera muy concreta a tres seres angélicos que por la noche se sienten llamados por el comportamiento humano positivo durante el día, y entonces ponen gustosamente a nuestra disposición justamente las fuerzas que nos permitieron aprender a andar, hablar y pensar en los tres primeros años de vida permitiendo nuestro desarrollo como niños. Por tanto, con nuestro comportamiento en la vida cotidiana podemos cultivar nuestro nivel de existencia espiritual.
"Christoph Meinecke"
dto.