Llama
Llama
- EAN: 950170153
- ISBN: 950170153
- Editorial: Kier
- Año de la edición: 2018
- Encuadernación:
- Medidas: 0 X 0 mm.
- Páginas: 0
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El dedo y la luna: cuentos zen, haikus, koans
Un viejo proverbio oriental dice que cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo, pero el dedo y la luna pertenecen a dos mundos diferentes, a dos realidades distintas, como nos enseña el budismo zen. En el presente libro el autor reúne 60 de estos cuentos comentándolos y desvelando la extraordinaria riqueza que contienen. Estos cuentos, Haikus y Koans en la más pura tradición zen, son historias para sorprender, para provocar y, sobre todo, para ayudar a despertar al discípulo capaz de olvidarse del dedo y admirar directamente la belleza de la luna. ALEJANDRO JODOROWSKY nació en Chile en 1929, hijo de emigrantes rusos. Sus padres querían que estudiase medicina, pero él se decantó por el mimo, el cine, el tarot y la literatura. A los veintitrés años se fue de Chile, país al que regresaría cuarenta años después. Reconocido en todo el mundo como uno de los creadores más personales de las últimas décadas, ha filmado películas como Fando y Lis El Topo La montaña sagrada y Santa Sangre clásicos dentro del cine de culto. Autor de novelas como Donde mejor canta un pájaro (1994),El niño del Jueves negro (1999),ha escrito ensayos como Los Evangelios para sanar (1998) Psicomagia, una terapia pánica (1995) o La danza de la realidad (2001).Junto con el genial ilustrador Moebius nos ha dejado también varios clásicos de la historieta, entre ellos El Incal En la actualidad reside en París, donde creó el "Cabaret místico", escuela que combina psicoanálisis, una revisión profunda de la lectura del Tarot, la "psicomagia" que devuelve los hechos cotidianos a modelos míticos y la "psicogenealogía",una terapia sobre las herencias psicológicas y familiares. Ediciones Obelisco ha publicado también su libro "La Sabiduría de los Cuentos".
dto.
Vivete
Algún día de entre los muchos días que vienen sin parar, ya no estaré con este cuerpo junto a vosotros. Algún día me habré ido de vuestro ojos y sólo podréis verme en el recuerdo de una imagen o en el pasado de vuestras memorias; pero ya no podréis apretar mi mano ni hablar hacia fuera conmigo. Ya no sentiréis el timbre de mi voz, ni veréis la sonrisa que nacía en la cara del cuerpo que ahora habito.Y allí, al final del túnel oscuro que hay que pasar de una vida a otra, os estaré esperando sonriente para compartir vuestra alegría con mi alegría al final del camino.
dto.