Los koans de Jesús de Nazareth
Los koans de Jesús de Nazareth
- EAN: 9788483527849
- ISBN: 9788483527849
- Editorial: Mandala Ediciones, S.A.
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 160 X 230 mm.
- Páginas: 490
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AGOTADO
Descripción
Esta colección de “Koans de Jesus de Nazaret” es un resumen no exclusivo ni excluyente de la esencia de su mensaje, y sus comentarios son una interpretación laica que solo a mi han de ser atribuidos.
Me he acercado al mensaje jesuístico con el respeto con el que Moises se quitó las sandalias al pisar tierra sagrada, pero también con la decisión de no ser reprimido por ideas preconcebidas o por dogmas condenatorios. Por ello es una lectura fuera del marco institucional y de la tradición eclesiástica. Estas paginas se han escrito con el profundo deseo de servir al desarrollo humano, y de convertirse en guía especial para las personas del siglo XXI que aceptan que Jesús es el maestro excepcional que fue, es y será, el faro de sabiduría y de vida imprescindible en el camino que nos espera. Alegrémonos, pues, los que hemos experimentado atisbos del maravilloso escenario que ya se anuncia en la historia que viviremos. Vibremos de amor con sus palabras, con sus hechos y con su voz que nos llega desde los confines del espacio y del tiempo, como la voz amada que nos llama a nuestro hogar propio, el que habitamos sin saberlo.
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Tratados espirituales
El Maestro Eckhart (1260-1328) es uno de los místicos más importantes de Occidente. En sus Tratados y Sermones enseña el método sin método, la vía sin camino que conduce, por medio del desapego o desasimiento, a la Iluminación o Nacimiento Eterno; "hay algunas personas que gastan las potencias del alma completamente en provecho del hombre exterior. Esta es la gente que dirige todos sus sentidos y entendimiento hacia los bienes perecederos; no saben nada del hombre interior".
Sin embargo, hay otra clase de personas que buscan la Realización Espiritual, es decir, al hombre interior. Para encontrarle "debes recogerte y encerrarte en tí mismo y separarte de toda preocupación y fracaso y de la agitación de las cosas inferiores ... debes desembarazarte de todas tus actividades y reducir al silencio a todas tus potencias, si verdaderamente quieres realizar en ti este nacimiento ... Cuando el hombre ha de realizar una obra interior es preciso que recoja todas sus fuerzas, en cierta forma en una esquina de su alma y se oculte a todas las imágenes y las formas y entonces podrá actuar. Es preciso que llegue a un estado de olvido, de ignorancia. Es preciso que haya tranquilidad y silencio donde el Verbo de Dios debe ser percibido: no se puede llegar a ello mejor que por la tranquilidad y el silencio; ahí se lo puede oír, ahí se lo comprende como es necesario: ¡en la ignorancia! Cuando ya no se sabe nada, el se deja ver y se revela".
La presente edición contiene los siguientes Tratados: "Del Nacimiento Eterno", "Del Consuelo Divino", "Del Hombre Noble", "Del desasimiento" y "Conversaciones espirituales" (Collationes).
dto.
San Francisco de Asís , el juglar de Dios
Esta biografía de san Francisco no es una biografía al uso. Lo que interesa a Chesterton es que el lector entre en el mundo de su protagonista a través de sus ojos y su corazón para descubrir y compartir su experiencia mística. El Poverello pudo ser un rico comerciante y quiso ser un guerrero, pero se convirtió en un mendigo; quiso ser humilde, pero fundó un ejército de miles de personas; se movía y comportaba como un cortesano, pero abrazaba a los leprosos; rechazaba los libros, pero amaba los cantos; dijeron que estaba loco, pero se escribieron centenares de libros sobre su vida y su obra. Francisco de Asís es el prototipo de la espontaneidad, el alegre hermano de las criaturas de la naturaleza y, sobre todo, el poeta «cuya vida fue un poema». «El único poeta feliz entre todos los infelices poetas del mundo». Polémico y polemista consumado.
dto.
Telología mística
Fray Gabriel López, ingresó en la Orden de los Mínimos poco antes del año 1600, de la que fue Vicario Provincial de Castilla, visitador de la provincia de Andalucía y profesor de teología en varias Universidades. Como es sabido, la Orden de los Mínimos, fundada por San Francisco de Paula a mediados del siglo XV, adoptó tal nombre por considerarse los últimos de todos los feligreses y basar su regla en la práctica de la humildad. Además de los votos de pobreza, castidad y obediencia, añadieron el llamado ?cuarto voto? que consiste en la abstinencia de carne y demás productos de origen animal. Las religiosas se integran en la Segunda Orden Mínima, y los seglares forman la Tercera Orden Mínima. Fray Gabriel, que se consideraba discípulo de Juan Falconi, publicó Teología Mística en 1641. Con esta obra se sumaba a la larga y prestigiosa nómina de autores que, partiendo de la obra escrita en el siglo VI por san pseudo Dionisio Areopagita, explican la vía que conduce de la meditación a la contemplación. La meditación basada en imaginaciones y pensamientos, se torna estéril cuando ?el alma gusta mucho de la paz interior y de la quietud y descanso de las potencias sin particular consideración de imágenes?. Es entonces cuando se abre el camino a la contemplación: Para esto, el alma debe estar en actitud pasiva para que Dios le dé su gracia, pues la semejanza divina, no la puede realizar el hombre por sí mismo, sino sólo recibirla del Espíritu Santo. En el primer grado o etapa, el hombre se conforma a la voluntad divina, anonadándose y reduciéndose a la nada, con indiferencia frente a todas las cosas (vida, muerte, oficio, estado, lugar...) y así, el alma va negándose en todo para seguir la voluntad divina. El segundo grado es la desapropiación de las cosas santas, renunciando a todo interés personal en ellas, y a los consuelos y gustos espirituales, quedando el alma retirada a su más profundo fondo. Finalmente en el tercer y último estado de oración contemplativa Dios suspende tanto lo activo como lo pasivo del alma, y ésta se deja despojar sin resistencia, renunciando a su voluntad y sujetándose en todo y por todo a la de Dios. Entonces se alcanza una unión perfecta con Dios, y una transformación con Él, la cual se llama deificación no mística, por vía de arrebatamiento.
dto.
