Los Misterios del Yoga y de su Iniciación
Los Misterios del Yoga y de su Iniciación
- EAN: 9789685566414
- ISBN: 9789685566414
- Encuadernación:
- Medidas: 135 X 205 mm.
- Páginas: 73
(0 Comentarios)
Comenta y valora este libro
AGOTADO
Otros libros de Teosofía
El sexo
El sexo es en realidad solo la relación de la naturaleza inferior con el yo superior; luego es elevado a la luz del día, a fin de que el hombre pueda alcanzar la completa unión con la divinidad. El hombre descubre que el sexo (que hasta entonces ha sido una función puramente física, realizada a veces bajo el impulso del amor) es elevado a su correcto plano como el matrimonio divino, realizado y consumado en los niveles de la percepción del alma.
Esta gran verdad subyace en la historia sórdida de la expresión del sexo, la magia sexual y las distorsiones de la moderna magia tántrica.
La humanidad ha aminorado el simbolismo y sus pensamientos han envilecido al sexo hasta convertirlo en una función animal, y no ha sido elevado al reino del misterio simbólico. Los hombres han tratado de obtener, por medio de la expresión física, la función y la Armonia internas que anhelan, y esto no se puede hacer. El sexo solo es el símbolo de una dualidad interna que debe ser trascendida y llevada a la unidad. No se trasciende por medios o rituales físicos, sino que es una trascendencia en la conciencia.
dto.
Los misterios de Sagitario
Para cada aspirante, el objetivo inmediato es cooperar con el corazo?n y la mente. El siguiente paso es contactar con el grupo oculto a trave?s de la disciplina que se ha descrito (en este libro). El tercer paso es obtener el contacto con el Maestro.
Los pasos posteriores para permanecer en presencia del Maestro del Mundo y experimentar la gran logia blanca son lejanos y remotos. Sin embargo, el reconocimiento mismo de su presencia realiza la magia para que permanezcamos en la luz y llevemos a cabo nuestra parte del trabajo.
dto.
Estancias de Dzyan, las
La señora Blavatsky, en el prologo de la primera edición de La Doctrina Secreta, pregunta: «¿Quien ha oído hablar alguna vez del Libro de Dzyan?». Era en 1888. Hoy, tantas personas han oído hablar de el, tantos estudiosos del misterio del mundo han notado que alguna fibra intima de su naturaleza vibraba en respuesta a la sonora resonancia de sus frases, que respondiendo a una demanda real y persistente, aquí esta, las Estancias en que se basan los dos más importantes volúmenes de La Doctrina Secreta.
Para informacion de los lectores en cuyas manos puedan caer estas Estancias por primera vez, es lógico que demos un breve resumen de su origen, según la autoridad del Ocultista que las tradujo e introdujo en el mundo del pensamiento moderno. Los comentarios siguientes están sacados de la introducción y Proemio de La Doctrina Secreta y del prologo de La Voz del Silencio que, según nos dice la señora Blavatsky, forman parte de la misma serie de tesoros manuscritos, ocultos durante mucho tiempo, a que pertenecen las Estancias del Dzyan.
dto.
Los maestros y el sendero
De las nuevas verdades expuestas por la Teosofía, una de las más importantes es la de la existencia de los hombres perfectos, que se deduce lógicamente de las otras dos magnas verdades teosóficas del karma y de la evolución por medio de sucesivas encarnaciones.
Numerosos testimonios afirman directamente la existencia de hombres perfectos a quienes llamamos Maestros; pero el primer paso que debemos dar es adquirir la certeza de que deben existir tales hombres, y más adelante, en último término deduciremos que a dicha clase pertenecen los hombres con quienes nos hemos puesto en contacto.
Al observar en nuestro alrededor vemos palmariamente los hombres en todos los grados de evolución, unos mucho más atrasados que nosotros en su desenvolvimiento y otros que en algún aspecto están evidentemente más adelantados. Por lo tanto, cabe la posibilidad de que haya algunos cuyo adelanto sea muchísimo mayor, pues si los hombres se van constantemente mejorando en el transcurso de una larga serie de vidas sucesivas en dirección hacia determinada meta, seguramente ha de haber algunos que ya hayan llegado a ella
dto.