Reencarnación
Reencarnación
- EAN: 9788499501192
- ISBN: 9788499501192
- Editorial: Ediciones Librería Argentina
- Año de la edición: 2013
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 210 X 150 mm.
- Páginas: 70
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Descripción
La antigua SAbiduría enseña que el Alma progresa a través de muchos mundos; pero también enseña que nace en cada uno de ellos una y otra y otra vez, hasta que ha completado toda la evolución posible en aquel mundo.
Esta obra se complementa con las obras: "Como se vive después de la muerte" y "Karma, la ley del Karma", de la misma autora y publicadas en esta editorial.
Otros libros de Teosofía
El aura humana y los anales akáshicos
Cada ser humano está rodeado de una especie de nube luminosa, formada de diferentes estados de materia, que conocemos con el nombre de "Aura".
El Aura está compuesta de hermosos y variados colores y formas que una vez examinados, nos puede desvelar los pensamientos y hasta la vida pasada de su poseedor.
Un Aura con gran delicadeza y brillantez en sus colores va en consonancia con un carácter elevado y con el perfecto ideal humano; la oscuridad y lobreguez semejante al color de las nubes parduzcas acompaña a la degradación moral; el rojo vivo a la crueldad y a las pasiones generalmente salvajes; y el color verde limo, ni claro ni brillante, al engaño, a la traición y al egoísmo.
Una vez estudiado detenidamente este libro, podremos definir las siete capas de Aura que rodean el cuerpo humano, y conocer con exactitud que significan cada uno de los muchos colores que la componen.
dto.
Karma: actividad del pensamiento
Todo pensamiento humano, al desarrollarse, pasa al mundo interno, y se convierte en una entidad activa, asociándose o ligándose, por decirlo así, con un elemental, esto es, como una de las fuerzas semi-inteligentes de los reinos. Este sobrevive como una inteligencia activa, como una criatura engendrada por la mente, durante un período más corto o más largo, proporcionado a la intensidad original de la acción cerebral que la creó. Así un pensamiento bueno se perpetúa como poder activo benéfico; y uno malo, como un demonio maléfico. Y de este modo el hombre está contínuamente poblando su corriente en el espacio con un mundo suyo propio, lleno de los brotes de su fantasía, deseos, impulsos y pasiones; una corriente que reacciona sobre cualquier organización que se ponga en contacto con ella, en la proporción de su intensidad dinámica. El buddhista llama a esto su ?Shandha?; el brahman le da el nombre de ?Karma?. El adepto envuelve estas formas conscientemente; los demás hombres las lanzan inconscientemente
dto.
Primitivas Enseñanzas de los Maestros
En 1881 ingresaron en la Sociedad Teosófica dos ingleses muy inteligentes que a la sazón residían en la India. Eran Alfred Percy Sinnet, director de The PIoneer, y Allen Octavian Hume, que desempeñaba un cargo muy elevado en el servicio del Gobierno Británico. En su obra El Mundo oculto el señor Sinnet explica cómo contrajo amistad con la señora H.P. Blavatsky. Leyendo las cartas de “H.P.B.” y el dietario del coronel Olcott correspondientes a dicho período se tendrá una clara idea de las relaciones entre ella y esos dos investigadores teosóficos.
La instrucción dada por algunos Maestros de Sabiduría a A.P. Sinnet y A.O. Hume llegó en forma de respuestas a preguntas que éstos formularon. Los investigadores anotaban por escrito las preguntas y después las entregaban o las remitían a H.P.B. quien unas veces con ellos y otras ausente, residían según su conveniencia en Allahabad, Simla o Bombay.
En las cartas originales recibidas de los Maestros se basó el señor Sinnet para escribir El Buddhismo Esotérico.
Cuando los señores Sinnet y Hume recibían las cartas, se enviaba copia de ellas, por orden del Maestro K.H. a H.P.B. y a Damodar Mavalankar. A veces se mandaban extractos a C.C. Massey, de Londres, y a otros.
Los más antiguos y fieles teósofos de los que se reunían con el señor Sinnet, adquirieron copias de dichas cartas, unas íntegras y otras extractadas. Una copia cayó en poder de C.W. Leadbeater y yo recuerdo haberla visto de niño.
En 1922 estuve en Australia y adquirí una copia del manuscrito de este libro del Obispo Leadbeater.
Me lo llevé a Adyar y ya estaba compuesto en la imprenta, cuando acerté a preguntarle a la señorita Francisca Arundale si tenía alguna copia de estas enseñanzas primitivas. En respuesta me entregó tres manuscritos que, con viva alegría por mi parte, vi que eran mucho más nutridos que el del obispo Leadbeater.
He transcrito todo cuanto consta en unos y otros, ordenando lo mejor que pude y tan coherentemente como me fue posible estas primitivas enseñanzas.
dto.
