La cábala y la alquimia
La tradición espiritual de Occidente entró en una fase crítica a partir del siglo xv. Sin embargo, muchos sabios iluminados de la época se apartaron del camino que condujo a la negación de la philosophia perennis. Bajo los nombres de la cábala y la alquimia, estos genios mantuvieron viva la llama de la sabiduría sagrada, recuperaron las tradiciones antiguas y las revivificaron. El doctor Arola, en este documentadísimo trabajo, revela al lector el panorama secreto y deslumbrante de estas manifestaciones de la sabiduría tradicional en la Europa de la Edad Moderna.
Esta obra contiene un estudio exhaustivo y metódico sobre dos aspectos desconocidos de nuestra tradición, la cábala y la alquimia. Dichos términos sirvieron para designar, desde el siglo xv al xvii, el conocimiento de los misterios más sublimes del espíritu. A partir de entonces, estos nombres se han utilizado para designar conceptos muy distintos, hasta el punto de que hoy en día solamente evocan ocultismos decimonónicos. El presente libro es una recuperación del sentido original de la cábala y la alquimia, tal como fueron entendidas en la espiritualidad cristiana del Renacimiento. Un universo muy próximo, pero extremadamente desconocido. Un océano de sabiduría que fue cubierto por el velo de la ciencia profana.
dto.
Alquimia y Religión
En esta edición revisada de Alquimia y religión, Raimon Arola amplía el volumen original con sus investigaciones acerca de «lo oculto», situando este concepto como lo que está detrás de un velo, alejándose así de lo que se conoce como ocultismo, el movimiento del siglo XIX, que, en general, fue una degeneración de las ciencias tradicionales.
En la primera parte del libro se incide en el estudio de la alquimia tal y como se conformó en la Edad Moderna, en especial a partir de Paracelso, cuando se convirtió en el lugar donde algunos sabios concentraron un tesoro de conocimiento y desarrollo espiritual que, según ellos, debía llegar a convertirse en el núcleo interior y secreto de la tradición cristiana, así como el impulso necesario para una reforma religiosa. Con el racionalismo que se impuso en Europa a finales del siglo XVII, a esta ciencia o arte se la encerró en un cajón de sastre ;ocultismo, espiritismo, esoterismo, etc.; y se la consideró como algo ajeno a la religión.
Sin embargo, tras la aparente locura de los antiguos alquimistas se esconde una enseñanza que merece ser tenida en cuenta por los filósofos e historiadores de las religiones, de las artes y de las ciencias actuales. Sus postulados esclarecen registros y modos del ser humano que han permanecido olvidados o enmarcados en campos disciplinares ajenos a la vida del espíritu. Con este olvido, se ha marginado del pensamiento occidental su universo simbólico más íntimo, expresado básicamente por medio de imágenes.
dto.