El poder de las preguntas correctas
40 maneras de cambiar tu perspectiva y tener una mejor vida
El poder de las preguntas correctas
40 maneras de cambiar tu perspectiva y tener una mejor vida
- EAN: 9798887693163
- ISBN: 9798887693163
- Editorial: Whitaker House Español
- Año de la edición: 2025
- Encuadernación: Bolsillo
- Medidas: 110 X 180 mm.
- Páginas: 172
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Disponible 48/72 horas
Descripción
Con su característica energía positiva contagiosa, John Mason ofrece un mensaje sencillo y a la vez poderoso de ánimo y esperanza: puedes apoderarte del presente y descubrir un mañana más brillante. A cualquiera que se sienta atascado, que anhele un cambio, pero no está seguro de cómo perseguirlo, John le muestra que la herramienta más poderosa que tenemos es hacernos a nosotros mismos las preguntas adecuadas para obtener las respuestas correctas. Estas lecturas breves son perfectas para profesionales muy ocupados, mamás saturadas de trabajo, emprendedores, y cualquiera que busque un estímulo inspirador.
¿Te sientes atascado? ¿Anhelas un cambio? ¿No estás seguro de cómo perseguirlo?
La herramienta más poderosa que tenemos para colocar nuestra vida en una dirección nueva y mejor es hacernos a nosotros mismos las preguntas adecuadas para obtener las respuestas correctas. Preguntas como:
¿Qué mentiras estás creyendo hoy?
¿Qué harías si no hubiera un mañana?
¿Qué has iniciado que necesitas terminar?
¿Qué lamento no quieres tener?
¿Qué se te da extraordinariamente bien?
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Aprender a amarse a uno mismo constituye la tarea más importante –y en apariencia más difícil- que nos plantea la vida. Querernos tal como somos no solo nos garantiza una existencia más plena, saludable y feliz; también transforma nuestro entorno y nos convierte en un ejemplo sano para las siguientes generaciones.
A partir de esta premisa, David R. Hamilton, conocido por sus libros sobre la capacidad de la mente para influir en la materia, llega con una original propuesta: convertir el amor a uno mismo en un proyecto vital. El aspecto más interesante de este libro radica en su perspectiva científica: el doctor Hamilton recurre a sus conocimientos de neurociencia para proponer técnicas contrastadas que transformarán la percepción que tenemos de nosotros mismos.
La autoestima es una condición natural del ser humano. Por eso, cambiar el “no doy la talla” por un “me gusto tal como soy” está al alcance de todos. David R. Hamilton nos enseña a utilizar nuestra mejor herramienta para conseguirlo: la plasticidad neuronal.
dto.
Desafiando la tierra salvaje
La autora que está revolucionando nuestra forma de entender la vulnerabilidad, la empatía y la pertenencia.
La actual crisis de desconexión nos obliga a plantearnos la pertenencia a nuestra comunidad, empresa, cultura. La verdadera pertenencia no nos pide que cambiemos; nos exige que seamos quienes somos. Brené Brown, famosa por profundizar en las experiencias que dan sentido a la vida, como el coraje, la vulnerabilidad, el amor, la vergüenza y la empatía, se adentra ahora en el debate sobre la pertenencia.
En Desafiando la tierra salvaje, Brown redefine el concepto «pertenecer» en una era marcada por la complacencia, el individualismo y el aislamiento ideológico. La autora da un giro al discurso cultural establecido y abre un nuevo camino hacia lo que significa ser parte de algo. Un libro oportuno y necesario que desafía lo que pensamos sobre nosotros mismos y nuestra forma de relacionarnos con los demás.
dto.
Cartas para agradecer : un método para ser feliz
La Psicología Positiva ha comprobado científicamente que son efectivas decenas de intervenciones para aumentar el bienestar psicológico. Practicar la gratitud, expresando agradecimiento por las experiencias positivas, es una estrategia avalada por muchas investigaciones científicas que demuestran que aumenta el bienestar, tanto de la persona que agradece, como del receptor de la gratitud. La felicidad se amplifica porque dar las gracias permite que nos demos cuenta de las cosas buenas que suceden en la vida. Este libro está basado en la propia experiencia del autor y se centra en una estrategia llamada visita de gratitud. Abrimos el grifo todos los días y sale agua caliente. Un día no sale y maldecimos lo indecible. Nuestro cerebro se acostumbra pronto a lo bueno. Este proceso se llama adaptación hedonista y hace que nos habituemos rápidamente a los sucesos positivos. Algunos estudios han confirmado que la alegría de las personas a las que les ha tocado la lotería es pasajera. Seis meses después vuelven a ser igual de felices (o infelices) que eran antes de ser ricos. Seguramente hay mil cosas en nuestro día a día por las que podemos estar agradecidos, pero pasan inadvertidas porque siempre las hemos tenido a nuestro alcance. Pulsar un interruptor y tener luz. Sentir sed y abrir un grifo que nos da agua lista para beber. Dormir en una cama confortable. No pasar frío. Abrir la nevera y tener comida. Acceder al conocimiento, al arte o al entretenimiento navegando en internet o encendiendo el televisor. Hay infinitos motivos para sentir gratitud: vivir, crecer, estar sano, poder respirar, caminar, correr, nadar, bailar, saltar, jugar? Nuestro cuerpo es una maquinaria sofisticada que nos brinda múltiples posibilidades para explorar nuestro entorno, desde la puerta de casa hasta el último confín del mundo. Los seres humanos podemos desplazarnos, viajar, escalar montañas y descender simas, navegar mares, pilotar aviones y, algunos pocos afortunados, hasta tripular naves espaciales. Podemos manipular objetos, utilizar herramientas o crear cosas que nos permiten vivir mejor. También el cuerpo nos da información de lo que somos, nos brinda un cerebro con el que podemos tener una conciencia de nosotros mismos, pensar, recordar nuestra infancia, planificar el futuro y hasta volar con la imaginación. Podemos estar agradecidos por lo que nos aportan nuestros sentidos: comunicarnos, hablar, disfrutar contando historias, tener amigos y poder conversar con ellos, saber leer, entender lo que escribieron otros -incluso tener acceso a lo que pensaban sabios de hace miles de años-, escribir, poder expresar nuestras ideas, guardar nuestros recuerdos, declarar nuestro amor. Escuchar. Es un prodigio la gama de sonidos que podemos oír: sonidos agradables como los de una orquesta, pudiendo distinguir el sonido del piano o del violín, los matices del ritmo y la armonía; sonidos fuertes que pueden salvar vidas, como el sonido estridente de una ambulancia; discernir las opiniones de otros de nuestra propia opinión; comprender el significado de «te amo» y sentirte amado. Ver. Estar capacitados para distinguir millones de colores diferentes y reconocer un universo inmenso de formas a través de la vista. Ver nacer y crecer a tus hijas. Poder enseñar el nombre de los colores a tus nietos. Mirar detrás de los cristales en una tarde lluviosa. Oler. La fragancia de un perfume. El vapor de un guiso. El olor de un bebé mientras duerme. El aroma de un limón recién cogido del árbol. Saborear. Dulce, salado, ácido, amargo, agridulce. Desayunar ojeando el periódico. Comer cuando hay hambre. Celebrar algo con la familia en torno a la mesa. Tomar el aperitivo con los amigos. Merendar sobre la hierba en un parque. Paladear en buena compañía una cena íntima a la luz de las velas. Brindar a tu salud. Sentir, a los otros y a ti mismo. Sentir placeres, emociones y sentimientos que hacen que la vida merezca la pena: sumergirse en el agua y notar la ingravidez, poder abrazar y besar a quien quieres, tener la capacidad de amar y el privilegio de ser amado, hacer el amor, dormir, soñar, despertar y hacer realidad los sueños. En fin, suma y sigue, existen muchos motivos para estar agradecidos. La vida es parecida a un viaje. Como para el aventurero experimentado, lo importante no es tanto el destino al que llegar, sino el camino que recorrer. Como decía Marcel Proust, «el verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos». Nuevos ojos para apreciar lo que tenemos justo delante de la nariz.
dto.
