Enseñanzas De Saint Germain- Doce maestros
Enseñanzas De Saint Germain- Doce maestros
- EAN: 9789707321021
- ISBN: 9789707321021
- Editorial: Prana
- Año de la edición: 2008
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 130 X 210 mm.
- Páginas: 234
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Confucio, codificador y restaurador providencial de las cuestiones exotéricas de la tradición china, es una de los grandes personajes espirituales de la historia, con un mensaje válido para todas las épocas.
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Cha Jing : el clásico del té
Cha Jing, o el Clásico del té, es el primer estudio sobre el té de la historia.
El Cha Jing considera que todo lo que rodea al té es una parte muy importante del orden cósmico, por lo que la preparación y elaboración del té, es un símbolo de la armonía con el universo.
Por ello, sobre la obra impera la idea de que todos los detalles de la vida deben de cuidarse y de celebrarse, que se debe tratar de encontrar la belleza en todo y buscar la tranquilidad y la armonía en la vida; empezando por el momento de la preparación y de la degustación del té, que fue una de las actividades más importantes del ocio chino.
Así la recolección, elaboración y preparación del té, rozan la religiosidad, hablándose casi de una religión del té, donde se regulan todos los elementos que en éstas intervienen.
Una obra histórica y llena de significados, traducida por primera vez al castellano, para todos los amantes del té y de la filosofía china.
LU YU (733-804) también fue conocido como “el santo chino del té” y su obra como “el libro sagrado del té”, lo que supone un claro ejemplo de la fascinación que los chinos sentían por el té.
Al quedar huérfano fue adoptado por un monje budista del monasterio de la Nube del Dragón y según cuenta la leyenda, como se negó a tomar los hábitos de monje, se le obligó a realizar trabajos que no eran de su agrado, motivo por el cual se escapó, uniéndose a un circo como payaso.
Pero antes de abandonar el monasterio ya había aprendido lo esencial de la preparación del té, puesto que en aquella época los mayores expertos del té eran los monjes.
Cuando tenía 14 años, Qiwu, gobernador de Li, lo encontró y lo recogió de la calle, permitiéndole usar su biblioteca y concediéndole la oportunidad de aprender asignándole un profesor. Más tarde, para huir de una rebelión, Lu Yu se refugió en Shaoqi y fue durante este período, cuando se hizo amigo de escritores, entre los que se encontraba el calígrafo Yan Zhenqing y el poeta Huang Pu Zheng, que le animaron a escribir su obra magna: “Cha Jing".
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Los cuatro libros del Emperador Amarillo : (Huangdi siging)
El taoísmo, inseparable del legado cultural de China, puede ser visto como una amalgama de folclore, esoterismo, literatura, mitos, leyendas, poesía, arte, filosofía, misticismo, yoga y meditación, además de cómo uno de los grandes pilares en los que descansa la «sabiduría perenne». Sin embargo, persiste la opinión generalizada de que el taoísmo sería una postura filosófica, o un arte de vivir, de naturaleza individualista, propia de renunciantes hastiados de la sociedad en que viven. No obstante, los problemas políticos fueron objeto de estudio y reflexión para autores taoístas de la época denominada de los Estados Combatientes (siglos V a III a.n.e.). La presente obra, perdida desde hacía tiempo, confirma la teoría de que, a principios del siglo II a.n.e., el pensamiento legista estaba estrechamente vinculado con el taoísmo.
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El resto es esclavitud
Entre los años de 1958 y 1974 apareció una serie de libros atribuidos a un misterioso autor llamado Wei Wu Wei, que se unió a Paul Reps, Alan Watts y Philip Kapleau como uno de los más tempranos y profundos intér¬pretes occidentales del budismo y del taoísmo. En el breve y conciso El resto es esclavitud, Wei Wu Wei explica estas antiguas tradiciones espirituales en el contexto de la experiencia moderna, transmitiendo una profunda visión de la naturaleza de la existencia, al tiempo que destruye sin concesiones los vestigios de lo que en defini¬tiva no somos, con la esperanza de promover una comprensión que nos revele nuestra realidad esencial.
El ser humano —nos dice Wei Wu Wei— se siente ansioso acerca de su existencia. La causa de esta ansie¬dad es su fracaso en comprender que no existe como un individuo separado y que, en consecuencia, tampoco puede hacer lo que desea por el mero hecho de así decidirlo. Esta comprensión —insiste el autor— no es nada misteriosa sino, por el contrario, muy obvia. Lo único que nos impide alcanzarla es nuestra incapacidad para percibir la evidencia que nos desvela este libro.
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