Enseñanzas espirituales
Enseñanzas espirituales
- EAN: 9788472452626
- ISBN: 9788472452626
- Editorial: Editorial Kairós, S.A.
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación: Rústica
- Medidas: 200 X 130 mm.
- Páginas: 156
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Descripción
La esencia de la enseñanza oral y escrita de uno de los más grandes clásicos de la mística de todos los tiempos transcrita en un libro ameno y asequible a todos. Contiene un interesante glosario y un prólogo de Carl G. Jung.
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Ser
Ser
«Llegado a la adolescencia, el niño trabaja, no tiene ya ninguna necesidad de la ayuda de sus padres. Del mismo modo, nosotros atravesamos la ignorancia para establecerlo en el conocimiento del ser. Más tarde ese conocimiento es también trascendido y alcanzamos el Absoluto. Una vez establecido en el Absoluto, la noción de ser un "yo soy" deja de interesarnos, se tira, cae».
dto.
Yo soy eso
"La verdad es simple y abierta a todos ¿Por qué la complicamos? La Verdad es benigna y amable. Incluye todo, acepta todo, purifica todo. Es la no verdad lo que es difícil y fuente de aflicción. Siempre está deseando, esperando, exigiendo. Siendo falsa, está vacía, siempre en busca de reafirmación. Todo lo que logra lo pierde, y pide más y más. Incluso el deseo de liberarse del deseo no le liberará. Nada puede liberarle a usted, porque usted es libre. Véase a usted mismo con claridad sin deseo, eso es todo.
A menos que usted haga tremendo esfuerzos, no se convencerá de que el esfuerzo no le llevará a ninguna parte. El sí mismo es tan autosuficiente, que a menos que se desaliente totalmente, no abandonará. La mera convicción verbal no es suficiente.
Profundice dentro de lo que usted es. Antes de la mente, yo soy. Yo soy no es un pensamiento en la mente, la mente me acontece en mí, yo no acontezco a la mente. Y puesto que el tiempo y el espacio están en la mente, yo soy más allá del tiempo y del espacio, eterno y onmipresente.
La fuente de la consciencia no puede ser un objeto en la consciencia. Conocer la fuente es ser la fuente. Cuando usted se da cuenta de que no es la persona sino el presenciador puro y calmo, y de que la presenciación inmutable es su ser mismo, usted es el ser. Es la fuente, la Posibilidad Inagotable." Sri Nisargadatta Maharaj
dto.
Autoconocimiento
Si miramos la historia de la humanidad en su conjunto, observamos la presencia de persistentes conflictos que han lacerado el conjunto y la armonía social, determinando las relaciones de manera relevante. Luchas cruentas y en todos los estadios –político, económico y religioso– se han llevado a cabo en nombre de ideales que, acto seguido, han sido rechazadas e incluso olvidadas.
Sin embargo, no han faltado ni faltan enseñanzas adecuadas, ni inteligencia para comprenderlas, por tanto, podemos preguntarnos: ¿qué es lo que no funciona en la estructura mental del hombre? ¿Carece quizás su corazón de la predisposición a la comprensión? Si observamos atentamente, podemos notar que hay, y siempre hubo, hombres que intentan practicar la armonía y la caridad, el amor y la humildad; grandes personalidades que encarnan, viven y expresan principios de armonía y sabiduría; individuos que incluso dan la vida por otros.
A lo largo de su historia, el individuo se ha dedicado sobre todo a la cantidad de sus adquisiciones, más que a la calidad; a satisfacer la exigencia inmediata más que el largo plazo; al triunfo de sus propios deseos, sin armonizarse con el grupo al que pertenece. La humanidad en su conjunto no ha abordado el problema más profundo, esto es, el que concierne a la naturaleza del deseo y del yo en tanto que ente individualizado y separado, que adquiere gozos heterogéneos.
Si el individuo se dirige hacia su exterior para encontrar aparente, momentánea perfección, significa que no está en paz consigo mismo; debe reconocer que a su yo le falta algo que sólo podrá encontrar interiorizándose y modificando su propia disposición hacia el objeto o el evento.
El individuo está tan acostumbrado a proyectarse con su inteligencia empírica fuera de sí mismo, que no encuentra un momento para “pensarse”, comprenderse y resolverse.
El hombre quiere transformar la sociedad sin transformarse a sí mismo: éste es el meollo de la cuestión. Mientras no vaya al fondo del problema, que es el autoconocimiento y de la autorrealización, siempre será conflictivo, inarmónico y estará enajenado. Rechazar o aplazar la propia armonía interior significa crear inevitablemente conflictos tanto en el interior como alrededor de nosotros. Rechazar una educación capaz de armonizar nuestra psique significa tener y dar infelicidad.
Sería útil reconocer que el ente humano es algo más que un “yo psicológico”; este reconocimiento podría abrir las puertas hacia algo que podríamos definir como “conciencia universal”, conciencia que el individuo ya tiene en potencia.
Este libro sólo quiere ser una sintética y llana exposición de la estructura psicológica humana y de los movimientos energéticos que adquieren determinadas direcciones. Puede ser útil sobre todo a quienes carecen de una preparación específica sobre el problema.
dto.
