Lo sagrado y lo profano
Lo sagrado y lo profano
- EAN: 9788408180241
- ISBN: 9788408180241
- Editorial: Austral
- Año de la edición: 1753
- Medidas: 125 X 190 mm.
- Páginas: 192
(0 Comentarios)
Comenta y valora este libro
En stock. Envío inmediato.
Otros libros de Mitología
La comunidad secreta de los elfos, los faunos y las hadas
A finales del siglo xvii, un sacerdote escocés salió en busca de criaturas sobrenaturales de «naturaleza media entre el hombre y el ángel». Robert Kirk vagaba por las Tierras Altas, hablando con sus feligreses y otros campesinos sobre sus encuentros con hadas, espectros, elfos, faunos y otros seres del mundo espiritual. La magia formaba parte de la vida cotidiana de Kirk y sus compañeros montañeses, y este excepcional libro ofrece una visión poco común de su reino encantado. Pasado un tiempo tras la muerte del autor (1692), el manuscrito fue publicado por primera vez en 1815 a instancias de sir Walter Scott. En 1893, el distinguido folclorista Andrew Lang reeditó la obra junto con una introducción suya. Durante muchos años, La comunidad secreta fue difícil de encontrar. Tanto los eruditos como los amantes de los mitos y las leyendas apreciarán esta nueva edición. «Kirk es un plato magnífico que se puede presentar ante cualquier estudiante del folclore o de la psicología popular». Suplemento literario de The Times. AUTOR (Aberfoyle, Perthshire, 9 de diciembre de 1644- Doon Hill, Stirling, 14 de mayo de 1692) fue eclesiástico, demonólogo, filólogo experto en el idioma gaélico escocés y folclorista escocés, famoso autor de The Secret Commonwealth, un tratado sobre los cuentos de hadas.
dto.
La rama dorada
En toda época ha habido, por un lado, rebeldes, individuos que trataron de reformar la religión o más aún deshacerse de ella, y por el otro, conciliadores o unificadores que buscaron reconciliar fe y práctica a través de métodos menos radicales. Es a la primera categoría, la revolucionaria, a la que Frazer creyó pertenecer. Todas las religiones producen religiones opuestas; las religiones del Libro producen libros opuestos. (...) La religión del Libro de la propia época de Frazer, el cristianismo victoriano en sus distintas variantes, también requería un libro que se le opusiera. Hay razones suficientes para afirmar que ese libro, consciente o inconscientemente, era La rama dorada." Robert Fraser (autor de la edición, la introducción y las notas)
dto.
Dioniso : Eros creador y mística pagana
“Hay imágenes –dice Mujica en el prólogo a este ensayo-, algunas pocas, que el tiempo no borra, más bien las pule, les da brillo, las bruñe espejo; son esas de los mitos, las religiones, la tradición, el arte… Íconos en los que todavía podemos mirarnos, reconocer y proyectar; son las que permanecen contemporáneas no en las respuestas que dieron a su época sino en las preguntas que formulan a la nuestra, en las respuestas que nos instan a buscar. Imágenes, tan insondables algunas, como la de Dionisio, «el dios venidero», como Hölderlin lo llamó. Dios, según Hefesto, que lo es creando lo que es, revelando la posible fecundidad de sí, las imágenes de la propia imagen que cada uno puede imaginar para y en sí mismo, las que imaginando podemos crear, las que podemos llegar a ser.
Crear es el verbo y la insistencia de la vida. Soy lo que le está aconteciendo a la vida ahora, en este ahora que ella me acontece a mí; somos su creación si la creamos y la creamos si nos dejamos por ella originar. Dioniso y dionisismo son nombres de un acontecimiento, nombres que albergan una póiesis, una ontología del devenir, o, en palabras más amables, un deseo de ser, una erótica de la creación. Un devenir, una transfiguración, no como futuro temporal sino como un acaecer presente, como un manantial, una fuente, un brotar, ya, aquí. Desde aquí.
Eso sí, creo que ni siquiera habrá un dios que nos salve si abdicamos ante la idolatría de lo dado y lo que ya se sustantivó, si nos postramos ante el culto de la objetividad con su mito del mundo como cosa hecha, y, consecuentemente, su haber despojado a la existencia de su perenne estado de epifanía. No, no habrá salvación si no nos dejamos arrobar por el asombro de ver surgir desde lo que no es lo que llega a ser, si desterramos de nuestro hacer ese crear y de nuestra mirada el asombro; si no llegamos a amar cuanto vive por la vida misma que en lo vivo se ama. No, ni un dios podrá salvarnos si no lo creamos a él”.
dto.