Masonería
Masonería
- EAN: 9788481564075
- ISBN: 9788481564075
- Editorial: Sociedad Editorial Electa España, S.A.
- Año de la edición: 1753
- Encuadernación: Cartoné
- Medidas: 220 X 240 mm.
- Páginas: 320
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La vía dorada : la travesía sagrada del héroe que mora en el corazón
El lector avezado descubrirá entre las líneas de este singular escrito los lejanos ecos de las enseñanzas de la Tradición Primordial, reconociendo además que el inspirado poeta es un especialista en el manejo de las fuentes arcanas de Oriente y Occidente.
Estos poemas sobre el Sendero Espiritual, sobre la travesía heroica del alma en el mundo, abrevan por igual de la rutilante fuente de las Místicas islámica, cristiana y budista. Proponen un abordaje lírico cargado de una rica enumeración conceptual que se cierra sobre el círculo de poder, representado por Nuestro Señor, el Cristo.
La Vía Dorada alude a ese viaje a través de los mundos internos y externos que emprende nuestra alma, camino a la Coronación, al Maestrazgo, y que atraviesa por las zonas pantanosas de las miserias y menudencias de la condición humana profana.
La Ética Divina, demostrada por la vida y los hechos de los sabios y santos de todas las épocas, es revelada en un universo de especiería poética, conforme múltiples Tradiciones planetarias han enseñado en el curso de los siglos. Le debe por igual a los arrebatados santos medievales de la España devota, como a la declamación sufí, y más modernamente, al breve poema de mística oculta, «La Voz del Silencio», traducido y publicado por Helena Petrovna Blavatsky, a partir de fuentes lamaicas tradicionales, en el correr del siglo XIX.
dto.
Regla Benedictina y ritual masónico
Durante el siglo XII, la Orden del Císter, que seguía la Regla Benedictina, fundó numerosas abadías en Inglaterra, y muchos masones ingresaron en la orden como hermanos conversos. Debido a esta participación en la vida monástica, los masones incorporaron a sus rituales elementos tanto de la Regla Benedictina como del Ritual Cisterciense. Entre los elementos provenientes de los usos y rituales monásticos encontramos expresiones como «libre y de buenas costumbres» o «justo y perfecto», así como el Signo de Socorro, las plegarias, el examen de los candidatos, la postura durante la Obligación, el hecho de elevar la Obligación a la condición de vinculante besando el Volumen de la Ley Sagrada, la participación del resto de hermanos en la recepción del neófito, la prueba de caridad o la costumbre de llevar al nuevo hermano a un asiento en la esquina noreste del templo. También el Ágape sigue de manera precisa los usos monásticos, pues toma prestados de ellos la disposición de la mesa, la bendición, la ubicación del Maestro y los Vigilantes o la Lista de Brindis, muy especialmente el Brindis por los Hermanos Ausentes y el Brindis del Retejador. Más que hablar de influencia, la realidad es que la Regla Benedictina y el Ritual Cisterciense formaron el crisol donde fraguó el ritual masónico.
dto.
