Quién es quién masónico: masones hasta la Luna
Quién es quién masónico: masones hasta la Luna
- EAN: 9788427029354
- ISBN: 9788427029354
- Editorial: Ediciones Martínez Roca, S.A.
- Encuadernación: Cartoné
- Medidas: 160 X 240 mm.
- Páginas: 186
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AGOTADO
Otros libros de Masonería
La vía dorada : la travesía sagrada del héroe que mora en el corazón
El lector avezado descubrirá entre las líneas de este singular escrito los lejanos ecos de las enseñanzas de la Tradición Primordial, reconociendo además que el inspirado poeta es un especialista en el manejo de las fuentes arcanas de Oriente y Occidente.
Estos poemas sobre el Sendero Espiritual, sobre la travesía heroica del alma en el mundo, abrevan por igual de la rutilante fuente de las Místicas islámica, cristiana y budista. Proponen un abordaje lírico cargado de una rica enumeración conceptual que se cierra sobre el círculo de poder, representado por Nuestro Señor, el Cristo.
La Vía Dorada alude a ese viaje a través de los mundos internos y externos que emprende nuestra alma, camino a la Coronación, al Maestrazgo, y que atraviesa por las zonas pantanosas de las miserias y menudencias de la condición humana profana.
La Ética Divina, demostrada por la vida y los hechos de los sabios y santos de todas las épocas, es revelada en un universo de especiería poética, conforme múltiples Tradiciones planetarias han enseñado en el curso de los siglos. Le debe por igual a los arrebatados santos medievales de la España devota, como a la declamación sufí, y más modernamente, al breve poema de mística oculta, «La Voz del Silencio», traducido y publicado por Helena Petrovna Blavatsky, a partir de fuentes lamaicas tradicionales, en el correr del siglo XIX.
dto.
La atracción de la Masonería
Todo el que sienta los ideales de la Francmasonería se debe haber preguntado alguna vez porqué esta Orden le atrae, y qué es lo que en ella le retiene.
En realidad somos muchos los que nos hacemos esta pregunta continuamente, y formulamos respuestas que no afectan más que al exterior de la cuestión, porque siempre hay un elemento que se nos escapa; algo intangible e indefinido que no podemos localizar, definir o analizar a pesar de que es algo absolutamente real, de que está definido de un modo perfecto y de que existe sin duda alguna algo que ejerce una inconfundible seducción; algo que al mismo tiempo que aplaca el hambre interior, la aumenta en grado extraordinario; algo misterioso, seductor y estimulante; algo que nos arrastra perpetuamente adelante, como finito impulso hacia un infinito objetivo.
Más notable todavía es que nos percatemos de ello mucho tiempo antes de que sepamos lo que es en realidad la Francmasonería (la cual, no obstante, sentimos en el fondo de nuestro corazón). Pues aunque la mayoría de los candidatos a la Masonería tengan una idea vaga y general de que ésta es digna de respeto y crean que es una venerable institución que inculca elevados ideales relativos a la vida, no les es dable saber mucho más acerca de esta asociación.
No obstante, la absoluta ignorancia de las enseñanzas y métodos de la Francmasonería no es obstáculo para que los hombres se sumen a su Fraternidad.
dto.
Sombras de Acacia Compás sobre Escuadra
En este libro, Ilia Galán hace una selección de algunos de sus poemas, todos ellos hermanados por las referencias veladas o explícitas a la experiencia personalísima del autor en masonería y al diálogo con sus símbolos. El propio título juega con el simbolismo del sol que sugiere veladamente esa la luz que proyecta en la sombra el perfil de la acacia.
Todas las palabras del autor están calibradas poéticamente para indicar, provocar, conmover, suscitar, compartir. Son también poéticas e intencionadas, preñadas de significado, las referencias de tiempo y lugar que enmarcan como un exordio cada uno de los poemas.
Ilia Galán nos regala en estos ejercicios de poesía filosófica, personalísima, una experiencia íntima, que quizá no diga nada y parezca oscura a cierto tipo de lector postmoderno pero que habrán de gustar aquellos y a aquellas que han sentido como él algunas noches esos pálpitos de sabiduría antigua.
dto.
Moral y dogma del rito escocés antiguo y aceptado ; Caballero Kadosh, príncipe del real secreto
Hace doscientos años se supo que los Caballeros Kadosh eran los Templarios bajo otra denominación, de forma que el Grado fue proscrito y quedó como una ceremonia vestigial. Al igual que el resto de órdenes secretas, tenían dos doctrinas: una oculta, que eran las enseñanzas joánicas, y otra pública, que era el Catolicismo Romano. Los Templarios profesaban unas ideas que rápidamente les harían ganar adeptos, pues simpatizaban con los credos destronados, prometiendo libertad de conciencia a todos.
Pero las semillas de la decadencia fueron sembradas en la Orden del Temple en su mismo origen. La Orden había concebido una gran obra que era incapaz de llevar a cabo, porque no conoció ni la humildad ni la abnegación, porque Roma era entonces invencible, y porque los jefes posteriores de la Orden no comprendieron su misión.
Consiguieron ser opulentos, pero se volvieron insolentes. Roma llegó a temer a la Orden, y el temor es siempre cruel. El Papa Clemente V y el Rey Felipe el Hermoso dieron la señal a Europa, y los Templarios fueron arrojados a las mazmorras. Pero antes de su ejecución, el jefe de la Orden condenada organizó e instituyó lo que posteriormente se daría en llamar Masonería Hermética o Escocista.
La Orden sobrevivió bajo otros nombres, y los Templarios labraron la ruina del Rey de Francia. Los instigadores de la Revolución Francesa habían jurado arrojar el Trono y la Tiara sobre la tumba de Jacques de Molay.
dto.
